EMILIO CAZALA
Desde hace algunas semanas el puerto de Montevideo está registrando una inusitada afluencia de buques pesqueros de diversas banderas, que vienen con sus capturas para ser trasbordadas a diferentes mercados del mundo.
Estos grandes pesqueros en su mayoría de bandera española, han dejado en Montevideo miles de toneladas de merluza, calamar y abadejo capturados en aguas del Atlántico Sur en altamar y en aguas de jurisdicción de las Malvinas, para lo cual los pesqueros contratan permisos de pesca con los ingleses. Los pesqueros grandes amarrados en los muelles del puerto han trasbordado a contenedores refrigerados miles de toneladas de productos que luego a su vez fueron embarcados en naves de línea con destino a diferentes puertos del mundo.
Para los próximos días la agencia Tranship de Montevideo aguarda el arribo de otra media docena de naves, como el "Playa Pesmar Dos" que trae unas 860 toneladas, que una vez amarrado en el muelle llenará 31 contenedores que van para los puertos de Bremerhaven, Vigo, Ploce en Tsalónica, y Bar en Eslovenia.
El lunes o martes viene el "Juan Antonio Nures" con un tonelaje de merluza que le permitirá llenar 18 contenedores que van para Vigo, Klaipeda en Lituania y Breverhaven. La semana anterior entre los pesqueros entrados destacamos al "Playa Pesmar Uno", que dejó unas 760 toneladas que permitieron rellenar 30 contenedores los que ese mismo día fueron embarcados en otra nave hacia Europa.
Un comprador español de pescado que estuvo por algunos días en Montevideo para controlar el reembarco de merluza que había comprado, alrededor de 800 toneladas, nos dijo tener conocimiento de que 70 pesqueros estaban operando en el Atlántico Sur en su mayoría españoles, chinos, coreanos y de otras diversas banderas. Aparentemente los rusos y polacos han desaparecido de estas actividades; en el pasado fueron actores de primera línea.
Por su parte la agencia Barros, también especializada en el manejo y operativa de barcos pesqueros y en especial de flotas españolas se vio involucrada en este dinámico movimiento ya que entre mediados de julio y principios de agosto recibió más de 25 naves. Han movilizado unas seis toneladas de merluza chica, calamar, abadejo, de las cuales el Río de las Palmas se llevó 1.500 toneladas en bodega pero el resto, o sea 4.500 toneladas, fueron descargadas a muelle y empacadas en contenedores refrigerados de 40 pies que en total fueron 162 contenedores. Estos contenedores a su vez fueron reembarcados en naves de línea con destino a Ucrania, Lituania y Alemania, al igual que la carga que llevó el Río de las Palmas.
DIVISAS. La presencia de estos barcos pesqueros en el puerto de Montevideo representa un fuerte ingreso de divisas por venta de múltiples servicios. En primer lugar pagan práctico, remolcador, muellaje a la ANP, amarradores, luego para la descarga a tierra de las capturas estibadores y grúas privadas, elevadores y la propia operativa de rellenar los contenedores refrigerados que se estacionan a su costado sobre el mismo muelle. Intervienen los despachantes de aduana, los camiones y camioneros para posicionar los contenedores vacíos en el muelle operativo, agencia Marítima, etc.
Son operaciones que involucran miles de servicios por aportes de recursos humanos y equipos y esta es una actividad que no se detiene a lo largo del año, pues los barcos cumplen este ciclo cada dos o tres meses. Todos estos barcos han tomado al puerto de Montevideo como Centro de Distribución de sus capturas y para el mantenimiento de sus barcos y equipos. Por aquí también se realizan los cambios de tripulación.
Por lo pronto en todas las oportunidades embarcan combustible para su consumo por lo general desde tierra y a veces vemos a su alrededor esperando turno para trasegar el fuel oil tres o cuatro camiones tanque. Son barcos que permanecen en puerto el tiempo para trasegar sus capturas, que puede ser de dos o tres días, y zarpan otra vez a la captura.
En esta actividad se mueven por cada barco pesquero miles de dólares. Esta de los buques pesqueros operando en el puerto de Montevideo es una vieja historia a la que nos hemos referido en decenas de oportunidades y a veces no parece ser bien comprendida.
Pero es sin duda una operativa muy valiosa para el puerto de Montevideo y para su bien ensamblado aparato de venta de servicios en manos de privados, cuya experiencia se remonta diríamos a principios del 1900 con los famosos balleneros noruegos. Ya entonces Montevideo era el puerto de estas flotillas que venían a repostarse.