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Inversión millonaria de un proyecto que tildan de “inviable” genera polémica entre gobierno y productores

Artículo propuesto por Cabildo Abierto en la Rendición de Cuentas generó molestia.

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Producción vitivinícola, viñedos, vendimia, vinos uruguayos. Viña Varela Zerranz
Vendimia.
Foto: Darwin Borrelli

El proyecto que pretende “defender al pequeño productor” vitivinícola, es visto como “inviable” desde agentes del propio sector y las autoridades competentes, el cual si no es subvencionado implicaría pérdidas por valores de venta debajo del costo de producción.

Un artículo que no integraba la redacción original de la Rendición de Cuentas, fue incluido por Cabildo Abierto y contó con el apoyo del Frente Amplio, propone la instalación de una planta industrializadora de uva para la elaboración de mosto concentrado, jugo y azúcar de uva. El costo de la planta se estima que rondaría los US$ 1,3 millones.

A su vez, fija que se destine a esa planta un porcentaje de la producción de uvas de las variedades de menor demanda en el mercado, por su “calidad enológica”, que no podrá ser menor a seis millones de kilos de uva para cada año

Este proyecto ya ha tenido idas y vueltas en diferentes legislaturas, y ahora ha vuelto a ser promovido en el Parlamento por parte del Centro de Viticultores del Uruguay.

No obstante, tanto el Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca (MGAP), el Instituto Nacional de Vitivinicultura (Inavi) y otros agentes del sector como la Organización Nacional de Vinicultores (ONV) -gremial integrada por bodegas de diferente porte-, se oponen al proyecto por ser “inviable”, debido a los efectos negativos que tendría en el sector. Entre ellos, llevar a que las exportaciones se realicen a un valor por debajo del costo de producción.

Tras la comparecencia de una delegación de la ONV y del titular del MGAP, Fernando Mattos, junto al presidente del Inavi, Ricardo Cabrera, en el Parlamento, la gremial había previsto reunirse con el líder cabildante, Guido Manini Ríos, pero esa reunión se pospuso para la próxima semana.

Al manifestarse en contra del proyecto -con el respaldo de Mattos- Cabrera había expresado ante la Comisión de Presupuesto integrada con Hacienda del Senado, que la demanda de la industria de mosto concentrado en los últimos años ha sido “realmente muy baja”.

En este sentido, expresó que en 2020 se necesitaron 150.000 kg; en 2021, unos 186.000 kg; en 2022, 152.000 kg y en 2023, 9.800 kg, lo que muestra que “en años de cosecha excelente o de cosecha media excelente, no es necesario”.

En tanto, sostuvo que el costo de mosto concentrado en Uruguay es de US$ 2.200 o US$ 2.300 la tonelada, mientras que producirlo en Argentina o en Chile, es la mitad.

La delegación de la ONV había señalado ante la comisión, días antes de la participación de Cabrera, que los costos de elaboración de mosto concentrado, “no son competitivos ni rentables para el sector”, ya que el proceso de los seis millones de kilos estipulados por el proyecto, producirían 940.000 litros de mosto concentrado, los que “superan largamente” el promedio anual de 125.000 litros que consume el sector, en las correcciones enológicas, y la demanda del mercado consumidor.

Ante la idea de exportar el excedente, Javier Traversa, gerente de Bodega Traversa, había destacado que las industrias que consumen azúcares o similares no tendrían en cuenta la exportación uruguaya dado “el elevado costo, el cual es cinco veces mayor frente al azúcar referencia de mercado”. A su vez, señaló que los valores del mercado internacional en una posible exportación, actualmente para este tipo de concentrado, rondan los US$ 1.300 la tonelada, mientras que los costos son de entre US$ 2.200 y US$ 2.300, si se mantiene el precio de la uva de $ 15 por kilo.

De esta forma, dijo que para competir en el mercado internacional, “sin margen de rentabilidad”, el valor debería ser llevado a $ 7,5, lo que sería “muy por debajo del costo de producción”, haciendo a este negocio “inviable”, a menos que haya “un aporte económico externo”, es decir, una subvención, perjudicando así a los productores y “por ende, a todo el sector”.

Al ser consultado por El País, Traversa dijo que las pérdidas por exportar, basado en el valor de $ 7,5 el kilo de uva, significarían alrededor de US$ 1,3 millones. Por otra parte, tanto el MGAP, el Inavi y la ONV, criticaron la instalación de la planta para procesar el mosto.

Uruguay ya cuenta con tres plantas instaladas, una de ellas no está en funcionamiento pero, según Cabrera, podría estar operativa en caso de requerirlo, y dos que sí lo están: una que pertenece a una bodega -que tiene “la idoneidad y la capacidad necesaria como para hacer la elaboración del mosto”-, y otra que se dedica a los concentrados de fruta y tomate, detalló.

Sobre este punto, Traversa había dicho en el Parlamento que su firma tiene una planta de mosto instalada hace ocho años, pero que “no ha podido funcionar nunca ni al 20% de su capacidad. Se instaló por las normativas que había establecido el Inavi en aquel momento, pero cuando se vio la falta de viabilidad y el perjuicio que ocasionaba a los productores, se aplicaron en la escala mínima, sin ninguna obligatoriedad”, relató.

Asimismo, el empresario explicó que “en su mayor magnitud de montaje costó unos US$ 400.000 o US$ 450.000 (lo que significa cerca de la tercera parte del costo de la planta impulsada por el proyecto) y que es a medida para lo que precisaría el país si hubiera que hacerlo”.

Debido a las plantas que ya hay en el país, señaló que el proyecto de innovador “no tiene nada”, ya que hay “capacidad ociosa, con materias primas que no existen en valores industriales o residuales como pretende el proyecto” y que “sería pegarle al pequeño” productor.

“Indudablemente, para funcionar deberá tener continuamente un apoyo, un financiamiento estatal, año tras año, si quieren producir mosto para exportar sin perjudicar al productor”, agregó.

En tanto, dijo a El País que, de aprobarse el proyecto, estaría dispuesto a competir con su planta ya instalada.

Por otra parte, según explicó a El País el enólogo y directivo de la ONV, Victorio Breganti, en lo que corresponde al costo de procesamiento de la uva, no se está contemplado el alquiler de la planta procesadora que, según el proyecto presentado, sería un 15% del rendimiento de la uva, aumentando así los valores previstos.

Alternativa

El Inavi ya trabaja en otro proyecto para el sector que se basa en el consumo de vinos y que busca impulsar las exportaciones, el cual “solucionaría en gran parte el problema” y pasarían “a tener un producto más comercializable”, según dijo Breganti en el Parlamento.

El proyecto en marcha trata de la reconversión de viñedos, que busca cambiar las variedades de las uvas, entre ellas, las de menor valor enológico que se proponen para el proyecto de la planta de mosto. El Inavi pretende cambiar 600 hectáreas, lo que significarían 15 millones de kilos de producción para variedades de tintos.

Según Breganti, el mercado en los últimos 30 años -momento de la anterior reconversión de viñedos- y el consumo, cambiaron. Antes se consumía 80% de vinos rosados o claretes y 20% de tintos, mientras que actualmente se consume 55% vino tinto.

“Básicamente, hoy estamos muy justos en la elaboración frente al consumo y a la exportación”, destacó.

Tras ser consultado por El País, señaló que este proyecto está basado en la tendencia creciente de consumo de vino tinto, que aumenta “año a año”.

Dentro de los proyectos de exportación, se busca que esta se constituya por un 95% de vinos tintos y 5% de blancos, particularmente de sus variedades finas.

A su vez, explicó que el objetivo, sin un horizonte temporal aún determinado, es que se alcancen los 10 millones de litros de exportación anual. Para este año, se prevé que se exporten entre 3,5 y 4 millones de litros, debido al contexto internacional, como la guerra en Europa, dado que Rusia es importador de vinos uruguayos.

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