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El histórico aumento de la inversión extranjera en Uruguay: el país fue el que más creció en la región

Uruguay casi triplicó el monto por ese concepto en un año. En el país, en el año 2021 las mayores IED provinieron fundamentalmente de España, Argentina, Finlandia y Brasil, en ese orden

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Parque eólico con molinos de viento en Tacuarembó
Parque eólico en Tacuarembó.
Foto: Leonardo Mainé

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El gran desafío de América Latina es atraer y retener Inversión Extranjera Directa (IED) que contribuya al desarrollo sostenible y para ello, los gobiernos tratan de desarrollar políticas acordes.

Uruguay parece estar cumpliendo su tarea ya que en este país la IED tuvo un aumento interanual de 155%, al pasar de US$ 3.657 millones en 2021 a US$ 9.325 millones en 2022, según el último informe de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal).

Según la Cepal, entonces, Uruguay recibió en 2022 una cifra “récord” de inversiones por US$ 9.325 millones, valor que casi triplica el de 2021.

La mayor parte de la IED ingresó al país en el componente de préstamos entre empresas (52%), donde se registró una fuerte recuperación tras registrar cifras negativas en 2021.

La reinversión de utilidades fue el segundo componente más importante de las entradas de IED (37%), y en tercer lugar, se ubicaron los ingresos por aportes de capital (11%).

En los tres componentes se recibieron no solo más inversiones que en años anteriores, dice el informe, sino que esto representa una diferencia importante en el contexto actual de América Latina.

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Cepal pone el foco en la inversión de Enertrag

La Cepal destaca en su informe el perfil de Uruguay a favor de las energías renovable. En esa línea, menciona el proyecto por US$ 628 millones de la alemana Enertrag, el primero para la explotación de hidrógeno verde en el país, cuyo objetivo es producir 15 mil toneladas de dicho producto al año, que será convertido en derivados. Se trata del emprendimiento “Tambor Green Hydrogen Hub”, en Tacuarembó.

Habría que agregar el proyecto HIF de este año con una inversión de US$4.000 millones, el mayor del país.

Causas e impactos

El País consultó al economista Aldo Lema, socio y director de SK-Godelius, quien evaluó la evolución de la inversión extranjera directa en el país como “muy positiva” y puso el foco en que “gran parte de esta inversión hacia Uruguay ha correspondido a reinversiones de utilidades de empresas -es decir no las remesaron a sus casas matrices-, y también a flujos para financiar grandes proyectos como la segunda planta de UPM, entre otros nuevos proyectos”.

“Es interesante ver cómo empresas que podrían remesar sus utilidades a sus matrices no lo están haciendo, pese a lo atractivo que pareciera el nivel del tipo de cambio”, analizó Lema.

Efectivamente, muchas empresas no están usando deuda para financiar sus nuevas inversiones, sino las utilidades que generan. “Esto es claramente una señal de confianza en el país, en términos de la rentabilidad-riesgo que esperan localmente versus otras alternativas en la región o en el resto del mundo”, afirmó Lema.

Asimismo, el economista aclaró que la entrada de dólares que se está dando es “genuina”, en tanto el concepto de IED por definición, no refiere a inversiones que pueden salir del país en pocos meses, lo que sí puede suceder con los flujos de capitales de corto plazo.

Marcelo Sibille, gerente de Consultoría Económica de KPMG, dijo a El País que “en un año 2022 donde la inflación y las altas tasas de interés redundaron en una caída de la IED a nivel global, se destaca que la IED en la región fue récord, en parte por la mejora de precios de commodities y también por el aseguramiento de suministros en el sector energético, incluyendo las energías renovables. Si bien el aumento de IED en la región fue generalizado, se destaca que Uruguay representó el 4,2% del total, un ratio muy alto”, considerando que el Producto Interno Bruto (PIB) de Uruguay “representa apenas el 0,4%”.

El dato podría matizarse con el argumento de que hubo una captación extraordinaria por la megainversión de UPM2. Sin embargo, “al contemplar el acervo de IED (el stock de IED acumulado), nuevamente Uruguay está a la cabeza, junto con Chile, con ese stock que representa casi 90% del PIB, muy por encima de los otros países del Mercosur”, analizó Sibille.

Por su parte, Sofía Harguindeguy, de Grant Thornton, puso su atención en que la Cepal se refiere a Uruguay como caso de éxito en inversiones de energías renovables, aun cuando todavía no aparece en su informe la inversión de US$ 4.000 millones de HIF para producir hidrógeno verde en Paysandú, la mayor en la historia del país.

Con este balance, los analistas coinciden en que Uruguay sigue siendo un destino atractivo para la radicación de IED, por su buena calificación crediticia y el menor riesgo país de la región, lo cual reduce el costo de financiamiento de proyectos.

“Pese a ser un país caro, la baja percepción de riesgo lleva a que, en la evaluación de proyectos, los inversores descuentan sus flujos de fondos esperados a una menor tasa, haciendo que en definitiva los proyectos sean rentables”, detalló Sibille.

Antecedentes

Otro salto significativo en el aumento de la IED en Uruguay ocurrió en la primera mitad de la década pasada, en medio de un buen ambiente en los países emergentes y la inversión de Montes del Plata. “Pero en el caso actual el volumen de IED del último año ha sido mayor, del orden del 5,4% del PIB en los 12 meses a marzo”, aclaró Lema.

Según el economista, este hecho es particularmente notorio porque ocurre en un escenario de mayores tasas de interés, el cual en el pasado ha tendido a resentir los flujos de inversión extranjera hacia Uruguay y la región.

Lo cierto es que el crecimiento de la IED ha sido “notable”, calificó Harguindeguy, al repasar la IED de los últimos años: en 2019 era el 3,3% del PIB, luego bajó al 1,4% en 2020 (producto de la pandemia del covid-19), subió a 3,7 en 2021 y saltó a 5,4 % en 2022. “Se llegó a valores que no se veían desde 2012”, observó la economista.

El informe de la Cepal destacó también a Uruguay como mercado donde las empresas de intermediación financiera tienen un papel destacado en los movimientos de capital transfronterizo.

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La reinversión de utilidades también ocurrió en la región

En 2022, las entradas de Inversión Extranjera Directa (IED) en el mundo se redujeron un 12% y totalizaron US$ 1.290 millones, en un proceso fuertemente marcado por cuantiosas desinversiones.

Por el contrario, los anuncios de IED, que reflejan las intenciones de inversión a futuro, aumentaron en 2022, principalmente en sectores estratégicos, como el sector de las energías renovables, afirma la Cepal.

En cambio, en América Latina y el Caribe, el repunte de la inversión extranjera directa alcanzó valores récord en 2022. Ese año ingresaron a la región US$ 224.579 millones de IED, cifra 55,2% superior a la registrada en 2021 y el máximo valor desde que se lleva registro, según la Cepal.

El organismo señaló que desde 2013, las entradas de IED en la región no superaban los US$ 200.000 millones, lo que transforma la recuperación de 2022 en un hito importante para las inversiones de la última década. De hecho, América del Sur fue la subregión que registró un mayor incremento de entradas de IED en comparación con 2021.

La recuperación se registró fundamentalmente en las principales economías de la región como Brasil y México, y se caracterizó por un marcado interés en servicios e hidrocarburos, además de una movida creciente en energías renovables, entre otros frentes.

La reinversión de utilidades -fenómeno que caracterizó a Uruguay- también fue el principal componente de la IED en la región, ya que llegó a representar el 43% del total en 2022, con un alza del 50% respecto del año anterior. Esto puede atribuirse al hecho de que muchas empresas probablemente retuvieron sus ganancias en 2020 debido a los efectos de la pandemia del covid-19, y en 2021 y 2022 dirigieron esas utilidades a la reanudación de sus actividades, fundamenta la Cepal.

En Uruguay, el origen de la mayor inversión extrajera directa en 2021 estuvo dada por España (17%), Argentina (14%), Finlandia (12%) y Brasil (10%).

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