El dólar bajo enciende alertas en el turismo y la inversión inmobiliaria en plena temporada de verano

El presente del dólar comenzó a impactar en la competitividad y la rentabilidad del sector. El gobierno reconoce preocupación y las gremiales advierten por los riesgos en empleo y desarrollos.

Turismo
Las playas de Punta del Este.
Foto Archivo El País.

La persistente debilidad del dólaren Uruguay se ha transformado en un factor de creciente preocupación para los distintos actores vinculados al turismo y a la inversión inmobiliaria, en plena temporada de verano. Mientras el gobierno reconoce el impacto del fenómeno cambiario -y anunció una serie de medidas-, desde las gremiales advierten sobre los efectos en la rentabilidad, la competitividad y la sostenibilidad de las empresas.

El ministro de Turismo, Pablo Menoni, señaló a El País que el gobierno acompaña la preocupación expresada por el sector turístico, en particular a través del comunicado emitido por la Cámara Uruguaya de Turismo (Camtur) -en donde señalan que el tema dólar es “un problema que viene de años” y que tuvo una aceleración “que agrava la situación”-, aunque remarcó que la baja del dólar “responde a un fenómeno de alcance global”.

Según explicó Menoni, la depreciación de la moneda estadounidense obedece a factores geopolíticos que exceden la capacidad de acción de Uruguay. “La baja del dólar es un fenómeno mundial”, afirmó, y subrayó que, si bien el país no puede resolver el problema de fondo, sí puede instrumentar medidas paliativas.

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Pablo Menoni. Foto: Ignacio Sánchez.

En ese sentido, Menoni consideró que las acciones adoptadas por el Ministerio de Economía y Finanzas (MEF) van “en la línea correcta” con la situación. Incluso destacó que, al observar la evolución del tipo de cambio en los últimos días, se registró un aumento que calificó como "alentador”.

El ministro también puso el foco en la necesidad de analizar la competitividad turística desde una perspectiva más amplia que el tipo de cambio. Al comparar a Uruguay con otros destinos de la región y con los principales países emisores de turistas, sostuvo que es clave mirar la “diferencia relativa de precios” y no quedarse únicamente con la cotización del dólar. “No podemos quedarnos con el árbol, tenemos que mirar el bosque”, resumió.

En ese marco, explicó que la comparación con Brasil muestra una evolución similar entre el real y el peso uruguayo, con niveles de inflación también comparables, mientras que el caso argentino presenta una inflación significativamente más alta que la uruguaya, aún con un tipo de cambio relativamente estable. Para Menoni, estos elementos deben ser considerados de forma conjunta al evaluar la competitividad del destino.

Consultado sobre si la situación genera preocupación, respondió afirmativamente, aunque aclaró que el gobierno se mantiene tranquilo respecto a las medidas paliativas adoptadas por el MEF. Además, confirmó que el Mintur mantiene un vínculo permanente con Camtur, con la cual se conformó un equipo técnico de trabajo que analiza estos temas, con énfasis en la competitividad.

Ese enfoque, explicó, no se limita al tipo de cambio, sino que incluye la profesionalización de los servicios, el desarrollo de habilidades blandas, el impacto de las exoneraciones fiscales y otros incentivos, como la exoneración total del IVA para turistas no residentes, una herramienta que destacó como “diferencial” dentro del paquete competitivo del país.

De cara a febrero, Menoni señaló que el MEF realiza un seguimiento constante de la evolución de la moneda, aunque recordó que las herramientas disponibles son limitadas. Afirmó que, hasta el momento, no se registraron cancelaciones de reservas de último momento asociadas al tipo de cambio y subrayó que la evaluación oficial de la temporada se realiza de manera trimestral, considerando el período que va del 1º de diciembre al 28 de febrero.

Desde el sector privado turístico, el presidente de Camtur, Fernando Tapia, sostuvo que, a nivel de demanda, el panorama muestra señales positivas. Según el “sentir del sector”, la cantidad de turistas que está llegando a varios destinos es similar o incluso superior a la del año pasado, algo que —anticipó— probablemente será confirmado por los datos oficiales cuando se publiquen.

No obstante, Tapia advirtió que la principal preocupación no pasa por la llegada de turistas, sino por el impacto del tipo de cambio en la rentabilidad de las empresas. Explicó que el turismo es, en gran medida, un sector exportador de servicios, que trabaja con tarifas en dólares y enfrenta costos en pesos. En ese contexto, recordó que durante el año pasado el dólar se depreció alrededor de 11% entre enero y diciembre, y que en los primeros 15 a 20 días de este año llegó a registrar una depreciación cercana al 4%, una magnitud y una velocidad que “el sector no esperaba”.

Playa Solanas
Vista aerea de la Playa Solanas en Maldonado.
Foto: Ricardo Figueredo.

Si bien reconoció que la situación luego se moderó parcialmente, Tapia señaló que, al sumar la depreciación del dólar y la inflación, las empresas enfrentan una pérdida de rentabilidad que estimó en un rango de entre 15% y 18%. Esa dinámica, advirtió, puede afectar la sostenibilidad de las empresas, las inversiones necesarias para mantener los negocios operativos y el empleo que genera el sector.

Si bien reconoció que el tipo de cambio es clave y muy relevante en el corto plazo, sostuvo que Uruguay debe avanzar en una agenda más amplia, que incluya la estructura de costos, la carga fiscal, las tarifas y precios regulados, la conectividad aérea, la promoción internacional y la facilitación de inversiones.

En cuanto a las inversiones necesarias, Tapia mencionó tanto las destinadas a mantener la calidad de la infraestructura existente —como las inversiones intensivas que requieren los hoteles— como la necesidad de desarrollar nueva infraestructura que amplíe la oferta del país. En ese sentido, planteó la idea de promover inversiones en el sector del entretenimiento, mediante la creación de una zona destinada a parques de entretenimiento de escala internacional, capaz de competir con destinos como Gramado, en Brasil.

Según explicó, estas inversiones deberían localizarse en una zona con suficiente capacidad de alojamiento y fácil acceso, posiblemente entre Montevideo y Maldonado, para asegurar una masa crítica de visitantes. Tapia señaló que Gramado recibe alrededor de ocho millones de turistas brasileños al año, no necesariamente concentrados en verano, y sostuvo que Uruguay podría desarrollar una oferta de calidad comparable. Para viabilizar ese tipo de proyectos, planteó la necesidad de que el Estado genere incentivos específicos, similares a los de una zona franca, que hagan más atractivo el desembarco de inversores.

Desde Maldonado, el presidente de la Cámara Inmobiliaria del departamento, Javier Sena, afirmó que la preocupación por el dólar es central tanto para el turismo como para el sector inmobiliario. Recordó que la cámara emitió un comunicado hace aproximadamente dos semanas expresando esa inquietud y reclamando la búsqueda de soluciones.

Si bien reconoció que el gobierno introdujo algunos ajustes en el tipo de cambio pocos días después, consideró que esas medidas resultan insuficientes. Sena sostuvo que Uruguay se encuentra “más caro que la región”, una situación que, a su juicio, puede perjudicar el resto de la temporada turística.

Otro de los puntos que destacó fue la preocupación por el ingreso de divisas per cápita generado por el turismo. Según explicó, en diciembre se estimaba que ese indicador estaría apenas por encima del registrado el año pasado, pero la baja del dólar podría afectar tanto el gasto de los turistas como el impacto económico general de la actividad.

En relación con la inversión inmobiliaria, Sena señaló que, por el momento, no se registran obras paradas ni detenidas en Maldonado. Sin embargo, advirtió que existe una creciente preocupación entre los inversores, ya que un dólar bajo encarece la construcción en Uruguay. Explicó que quienes invierten llegan con dólares que, al convertirse a pesos, rinden menos, lo que incrementa el costo de la mano de obra, los insumos y todos los bienes y servicios adquiridos localmente.

Punta del Este
Vista aérea de Punta del Este.
Foto: Ricardo Figueredo.

Ese escenario, alertó, puede derivar en la postergación o cancelación de proyectos, con el consiguiente impacto en el empleo, un aspecto que definió como “una de las mayores preocupaciones del sector". Sena también informó que mantuvieron reuniones con el director general de Turismo de la Intendencia de Maldonado, Edgar Silveira, y diversas asociaciones del departamento, en instancias de evaluación tanto del impacto del dólar como del desarrollo de la temporada.

Finalmente, indicó que desde la Cámara Inmobiliaria, junto a otras gremiales empresariales, solicitaron una reunión con el MEF, con el objetivo de plantear la situación y obtener un mayor compromiso de las autoridades. Según explicó, el sector busca “señales claras” y definiciones que permitan dar previsibilidad a inversores y operadores, en un contexto marcado por la incertidumbre cambiaria.

El presidente de la Asociación Turística de Colonia, Andrés Castellano, señaló que comparten la visión expresada por Camtur respecto a los efectos de la debilidad del dólar sobre la rentabilidad de las empresas.

“Tenemos una visión muy parecida y alineada con lo que plantea Camtur sobre el dólar. Tenemos claro que es una de las variables importantes a la hora de la relación relativa de precios y la baja del dólar encarece los costos, que en su mayoría están en pesos, y de alguna manera quita rentabilidad”, sostuvo.

Castellano remarcó que, si bien indicadores como la ocupación o la cantidad de visitantes son relevantes para medir el desempeño del sector, el foco debe ponerse en la sostenibilidad económica de las empresas. “Muchas veces se habla de ocupación o de la cantidad de turistas que ingresaron y son variables válidas, pero más válidos son los resultados económicos de las empresas”, afirmó, al tiempo que subrayó que el turismo “tiene que ser tratado como un motor de la economía”.

En ese contexto, valoró algunas señales adoptadas desde el gobierno, aunque las calificó como insuficientes para revertir el escenario actual. “Las medidas del MEF son un paño de agua fría para el momento”, indicó.

De cara al cierre de la temporada, el dirigente se mostró moderadamente optimista sobre la evolución de la actividad en febrero. Según explicó, el departamento de Colonia prevé una agenda intensa de eventos vinculados al enoturismo y al carnaval. “El comportamiento en febrero será bastante bueno en expectativas. Tenemos la vendimia de 13 bodegas en el departamento con eventos especiales y el carnaval es una época fuerte para nosotros”, señaló.

Asimismo, destacó que durante enero se observó una mejora en el nivel de gasto turístico respecto al año pasado. “Hubo más gasto este enero que en enero de 2024”, afirmó, aunque advirtió que el desafío sigue siendo sostener la rentabilidad del sector en un contexto de costos elevados.

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