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Cerveza en crisis: gobierno interviene ante cierre de planta de FNC, gremio prepara huelga y la historia detrás

Empresarios esperan que el cierre de la planta ayude a visibilizar los problemas de la industria nacional. Varias compañías deciden producir en el exterior, por menores costos.

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La planta de FNC en Minas, hoy en una coyuntura de difícil solución, según anuncian directivos
La planta de FNC en Minas, hoy en una coyuntura de difícil solución, según anuncian directivos
Foto: Ricardo Figueredo

El cierre de la planta de Fábricas Nacionales de Cervezas (FNC) en Minas (Lavalleja), anunciado por la empresa el viernes, ha desencadenado una serie de reuniones en el Ministerio de Trabajo y Seguridad Social (MTSS), un conflicto con el sindicato y reclamos por la competitividad de la Cámara de Industrias (CIU).

El ministro de Trabajo y Seguridad Social, Mario Arizti dijo anoche a El País que están tratando de solucionar el problema “para que la planta de Minas no cierre”.

En un encuentro con FNC ayer, el MTSS planteó, concretamente, la formación de dos mesas de trabajo: una industrial dedicada a FNC y sus costos, y otra laboral con el sindicato de la bebida.

“Las mesas comenzarán a funcionar de inmediato. Buscamos un acercamiento para que la planta continúe, hay que hacer un análisis económico de la empresa y, si nos va bien, la planta no cerraría, pero eso es adelantarme”, afirmó Arizti, quien destacó que uno de los principales problemas son las importaciones de cerveza con las que es difícil competir.

FNC es propiedad de la multinacional AB InBev, tiene dos plantas en el país (una en Montevideo y otra en Minas), produce las marcas Pilsen, Patricia, Norteña y Zillertal, además de envasar y distribuir otras marcas internacionales. La empresa posee el 70% del mercado de cerveza y adujo que sus dos plantas operan al 50% de capacidad, debido a la pérdida de competitividad y al ingreso de latas de cerveza importada, entre otros factores.

Reacción

La Federación de Obreros y Empleados de la Bebida (FOEB) hará una movilización este miércoles en Minas (a la hora 11) y otra el jueves en Montevideo (desde el Ministerio de Trabajo a Torre Ejecutiva, finalizando en la sede de FNC), en reivindicación de los 150 empleados de la planta que quedarán sin trabajo.

Además, desde el viernes irán a la huelga general por tiempo indefinido, si no reciben “una respuesta satisfactoria” -antes de ese día- al planteo del gremio de que ambas plantas permanezcan operativas.

Fernando Ferreira, presidente de la FOEB dijo a El País que recibieron “muy bien” la propuesta de las mesas de trabajo, del MTSS pero “no dijeron fechas, ni FNC suspendió el cierre de la planta, por lo que seguiremos con las medidas de movilización y, de seguir sin novedades que nos convenzan, con un paro o huelga a partir del viernes”.

Vaso de cerveza
Ferreira: "El sindicato con el cierre de esta planta, está en el ojo de la tormenta".
Foto: Canva

La planta de Minas, cuyos 150 empleados estaban en seguro de paro desde el inicio de este mes, cerrará en junio en forma definitiva y la empresa concentrará su producción en Montevideo.

“Estamos en una situación insostenible que nos obliga a tomar decisiones difíciles. Llegamos a esto a raíz de cuatro factores principales: la creciente importación de latas de bajo costo que llegan a valores imposibles de igualar con las condiciones vigentes en Uruguay para la industria nacional; los altos costos de producción de Uruguay en comparación con otros países de la región; la menor escala de producción local y baja productividad; y la presión fiscal que es especialmente distorsiva en cervezas retornables”, indicó FNC el viernes en un comunicado.

“Las importaciones de cerveza alcanzan al 20% del mercado, casi 20 millones de litros”, señaló Ferreira. Otros conocedores del sector consultados por El País afirmaron que podría llegar al 30%, cuando hace unos cuatro años, estaban en el entorno del 10%.

El País consultó a ejecutivos de FNC, pero prefirieron no dar ninguna declaración.

Sindicato

Ferreira hizo énfasis en los 150 empleados que quedarán sin trabajo. “No nos convence los argumentos que dio la empresa para el cierre, porque los problemas que señala ya los venía teniendo desde hace años”. De ahí que decidieran, en Mesa Directiva Nacional, las movilizaciones y, luego, la huelga.

“Lo que queremos es que las dos plantas de FNC se mantengan funcionando. Si no, habrá una paralización total de las actividades. La planta de Minas ya está en inactividad por sus problemas, y lo estará por huelga la de Montevideo, donde se envasan las distintas marcas de cerveza del grupo AB Inbev y la línea de refrescos de Pepsi”, afirmó. A su juicio, la situación afecta no solo a los trabajadores de FNC, sino a la economía de toda Lavalleja.

Consultado sobre qué significa “huelga por tiempo indefinido”, precisó que “eso dependerá de lo que la empresa manifieste al sindicato o al MTSS”. La capacidad de absorción de empleados que la fábrica de Montevideo podría tener alcanzaría a unos 70 trabajadores de la planta de Minas, lo que no solucionaría el problema. Podría haber algunos empleados en situación de jubilación, pero pocos, según el sindicato.

Propuesta

Ferreira dijo que le preguntaron a la gerente general de la empresa, Jimena Pérez, qué les podría hacer cambiar de opinión sobre el cierre de la planta, pero que no pudieron avanzar en esa línea.

La idea de la FOEB es que ambas plantas puedan funcionar en forma alternada, coordinando licencias de por medio y seguros de paro para los meses de inactividad parcial, hasta que la coyuntura mejore. Según el sindicato, el MTSS escuchó sus planteos.

El País consultó con otros empresarios del sector quienes, pidiendo anonimato, opinaron que el hecho de que FNC tenga dos plantas “no tiene sentido” y que “posiblemente las tenían por presión de sindicatos”.

Camara de Industrias del Uruguay
Camara de Industrias del Uruguay.
Foto: Archivo/El País.

Producir afuera

La Cámara de Industrias (CIU) manifestó “profunda preocupación y alarma ante la difícil circunstancia”, al considerar que en los últimos días hubo situaciones similares a la de FNC, en Gloria Foods del Uruguay (lácteos) y Fanacif S.A. (autopartista).

Fernando Pache, presidente de la CIU, destacó a El País que FNC está disponiendo que toda la línea de latas de su planta en Minas la va a distribuir en Argentina o Brasil. Por su parte, Fanacif definió que su producción será en Brasil y agregó que “Gloria Foods también entendió que sus costos operativos en Uruguay son muy altos”.

“Son varias las empresas que pueden cerrar en el país, pero no podemos decir cuáles porque sería un tiro de gracia”, dijo Pache. Afirmó que el personal de Fanacif ascendía a 190 personas y el del Gloria Foods a más de 100.

Entre los factores que mencionó que actúan en contra están: el atraso cambiario, las rigideces laborales, los precios de la energía y el transporte, y costos portuarios.

“El combo total de los costos uruguayos hace que nuestros vecinos del Mercosur sean más atractivos para instalarse”, concluyó.

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Cervezas artesanales también en caída libre por importadas

Las dificultades que afectan a la producción local de la cerveza, sobre todo la falta de competividad por el atraso cambiario y los altos costos en el país, parecerían

La situación de las empresas que producen cerveza artesanal (alrededor del 2,5% del sector) sufre una problemática similar a la de FNC, afirmó a El País Carlos Lamarca, presidente de la Asociación de Microcervecerías Artesanales del Uruguay (AMAU).

“No se entiende que yo, haciendo una cerveza acá, en Paysandú, tenga que sacar al mercado un producto más caro que el que viene de Alemania. Es raro, pero es así. Espero que lo que está pasando con FNC sirva para visibilizar lo que está pasando, porque este rubro prometía pero ya no más”, afirmó.

La producción de cervezas artesanales en el país, que surgió en los inicios de 2007, tuvo su auge en 2017 y 2018, cuando estuvo de moda la “tirada en canilla” en los bares, pero con la pandemia del covid-19, muchos bares desaparecieron y luego no se retomó el hábito o preferencia por este tipo de producto.

“No nos recuperamos y luego llegaron las cervezas desde Argentina y España y no pudimos competir. Estamos al doble del precio o más de lo que valen cervezas artesanales importadas. Así no se puede competir, el rubro está superdeprimido”, agregó Lamarca.

El presidente de AMAU comentó que el impulso de empresarios jóvenes del sector se ha ido perdiendo, sobre todo con la “Argentina barata” del año pasado.

En AMAU hay 40 empresas asociadas, que producen el 80% de la cerveza artesanal en el país. “En la Dirección General Impositiva (DGI) hay inscriptas unas 150 empresas de este rubro, pero entre 80 y 90 no las están produciendo”, calculó.

Botellas de cerveza
Botellas de cerveza
Foto: Canva

EVOLUCIÓN

La historia cervecera en Uruguay desde 1866

En 1866, el empresario Conrado Niding abrió la Cervecería La Popular y por ello se lo considera el propagador de la cerveza en Uruguay. Llegó a instalar sucesivamente tres fábricas en el país: La Popular, A Vapor y La Montevideana. Su actividad fue el punto de inicio de lo que luego sería Fábricas Nacionales de Cerveza S.A.

En 1877 Niding vendió su fábrica La Popular a Eduardo Richling y fundó La Cervecería Montevideana, ubicada en la calle Asunción (Montevideo).

Dos años más tarde, Wilheim Mux puso una fábrica en el barrio montevideano de Capurro, que llamó Cervecería Germania. Sin embargo, la severa crisis económica de 1890-1895 llevó a las tres principales fábricas de cerveza de la época a fusionarse bajo el nombre de Cervecería Uruguaya S.A..

En 1907 Eduardo Armanino fundó la cervecería Sociedad Comercial Eduardo Armanino y Cía., que llegó a ocupar 140 personas y a producir 3 millones de litros de cerveza al año.

En 1911 Francisco Ameglio y otros inversionistas aportaron nuevos capitales a la empresa, que pasó a denominarse Cervecería Montevideana.

En 1922 se reestructuró nuevamente el sector cervecero nacional con la fusión de ambas fábricas, que dieron lugar a la Sociedad Anónima Cervecerías del Uruguay. Cuatro años después, en 1926, se constituyó la Sociedad Anónima Cervecería Oriental, creada por un grupo de inversores encabezados por Numa Pesquera.

En 1930, debido a la crisis económica internacional que comenzaba a repercutir localmente, se registró una nueva fusión en la industria cervecera, que dio como resultado FNC.

En la década de 1960 la firma pasó a ser controlada por la cervecera argentina Quilmes. Pero, las fusiones no terminaron allí. En 2003, el consorcio brasileño AmBev (fruto de la unión de Brahma y Antarctica) adquirió FNC y parte de Quilmes (AmBev ya era dueña de la marca Patricia, creada en 1936 por la Compañía Salus). Un año más tarde, AmBev se fusionó con la multinacional Interbrew, para crear InBev. En 2008 esta se unió a su vez con la estadounidense Anheuser-Bush, lo que dio nacimiento a Anheuser-Bush InBev (AB Inbev), la mayor cervecera del mundo y una de las cinco principales compañías fabricantes de productos de consumo masivo.

FNC produce y vende las marcas de cerveza Norteña, Pilsen, Patricia y Zillertal, además envasa en Uruguay la marca Stella Artois y distribuye varias marcas como Beck’s, Brahma, Budweiser, Corona y Patagonia entre otras.

Además, distribuye la línea de refrescos de Pepsi, los energizantes Gatorade y Rockstar, los vinos de bodega Dante Robino y Fernet Branca, entre otras.

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