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“La próxima revolución del automóvil no es el motor: es la plataforma energética”

El ingeniero químico y MBA Juan Spitzer sostiene que la movilidad eléctrica dejó de ser una discusión sobre tecnología para convertirse en una nueva forma de entender la conducción.

Juan Spitzer, country manager de Rox Motor Uruguay
Juan Spitzer, country manager de Rox Motor Uruguay
Foto: Gastón Graña

Hoy, como country manager de Rox Motor Uruguay, cree que el cambio más profundo es otro: la energía pasó a ser la infraestructura invisible de una experiencia completamente nueva.

—¿Cuándo entendió que la electrificación no era una tendencia industrial, sino un cambio cultural?

—Hace más de 20 años, UTE lanzó un eslogan que muchos no terminábamos de comprender: «El confort es eléctrico». Hoy esa frase tiene mucho más sentido: la electrificación dejó de ser una cuestión técnica para convertirse en una forma de vivir. La tecnología evolucionó porque el usuario empezó a exigir una vivencia de conducción diferente.

—Usted ha comparado esta transformación con lo ocurrido en la industria informática. ¿Por qué?

—Porque el mecanismo es muy parecido. Hoy un smartphone tiene 256 GB de memoria; hace dos décadas medíamos la capacidad en megabytes. Ese salto ocurrió porque aparecieron nuevas formas de usar la tecnología.

En el automóvil sucede algo similar. Un vehículo a combustión tiene una batería de 12 voltios diseñada principalmente para arrancar el motor y alimentar funciones básicas. Pero cuando incorporamos pantallas, climatización inteligente, conectividad y asistencia de conducción, la demanda energética cambia por completo. Ya no alcanza con mejorar una batería tradicional; hace falta otra arquitectura energética.

«El confort es eléctrico»: una frase que terminó anticipando el futuro

—¿La transición energética le da a la región la posibilidad de participar del cambio desde otro lugar?

—Creo que sí. El mundo está redefiniendo sus polos de innovación, producción y energía. América Latina tiene recursos estratégicos, una matriz energética competitiva y margen para dar saltos tecnológicos.

Uruguay tiene condiciones muy interesantes: estabilidad institucional, una matriz eléctrica renovable y una escala que permite probar modelos de negocio con rapidez. Está siendo un excelente laboratorio para repensar la movilidad de la región.

—Durante décadas el mercado obligó a elegir: confort o capacidad, ciudad o naturaleza, eléctrico o autonomía. ¿La verdadera innovación consiste en dejar de obligar al usuario a elegir?

—Exactamente. Durante mucho tiempo el consumidor aceptó que cada vehículo implicaba una renuncia. Si quería un todoterreno, perdía confort. Si buscaba un vehículo familiar, resignaba prestaciones. Si elegía un eléctrico, aparecía la preocupación por la autonomía.

La innovación consiste en integrar esas dimensiones.

Juan Spitzer, country manager de Rox Motor Uruguay
Juan Spitzer, country manager de Rox Motor Uruguay
Foto: Gastón Graña

—¿Cree que el consumidor realmente compra tecnología?

—El consumidor compra tranquilidad. La mejor tecnología es la que desaparece en la experiencia. Cuando funciona bien, se convierte en infraestructura.

—Usted viaja a China desde hace muchos años. ¿Qué malinterpretamos todavía sobre esa transformación industrial?

—A menudo seguimos pensando en la China de hace veinte años. Muchas empresas chinas pasaron de competir por costo a competir por innovación, diseño e integración tecnológica.

Lo que más me impresionó fue la velocidad con la que desarrollan y validan productos. Hay una capacidad muy fuerte para observar al usuario, eliminar fricciones y construir a largo plazo. Esa combinación explica gran parte del cambio.

Rox es una marca joven. ¿Qué ventaja tiene una empresa que no tiene que defender el pasado?

—Tiene la libertad de empezar desde el usuario y no desde la herencia de una industria. Muchas marcas tradicionales están condicionadas por plataformas y categorías ya construidas. Una empresa joven puede preguntarse cómo debería ser un vehículo si empezara desde cero.

Porque, al final, la próxima revolución del automóvil no es el motor. Es la plataforma energética que hace posible todo lo demás. La verdadera innovación no consiste en agregar más tecnología, sino en hacer que el usuario deje de pensar en ella.

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