Gador cumple 45 años en Uruguay y lo hace mirando hacia adelante. Lo que comenzó en 1981 como un emprendimiento se convirtió en una de las compañías farmacéuticas más destacadas del país y en una pieza clave de la expansión regional del grupo argentino. Hoy, con más de 90 colaboradores y una trayectoria marcada por la confianza del cuerpo médico, las instituciones, los pacientes y el sistema de salud, la empresa se prepara para seguir creciendo.
Para Julio Galmarini, presidente del directorio y fundador de la filial uruguaya, uno de los mayores logros de estas cuatro décadas y media es haber construido una reputación de seriedad y confianza. «Que hoy uno diga Gador y el médico lo reconozca como una empresa farmacéutica seria, es el principal triunfo», afirmó. Y agregó: «Queremos agradecer al cuerpo médico que nos acompaña todos los días y al sistema de salud, que hace que este trabajo se convierta en algo real».
La historia uruguaya de Gador tiene, además, una particularidad: fue la primera operación de la compañía fuera de Argentina. Aquella experiencia inicial funcionó como prueba para una estrategia de expansión que luego alcanzó distintos mercados de América Latina. Actualmente, Gador cuenta con operaciones en países como Paraguay, Chile, Colombia, Perú, Ecuador, Brasil y Bolivia, y Uruguay cumple un papel importante como centro de abastecimiento para otras filiales.
La operación local reúne capacidades comerciales, administrativas, logísticas, de calidad, asuntos regulatorios y farmacovigilancia. En su sede de la calle La Paz funcionan oficinas, laboratorio de análisis, depósitos y áreas operativas. A estas instalaciones se sumó un centro logístico en el Parque Logístico Nacional, con espacios de almacenamiento y áreas especializadas para productos que requieren cadena de frío.
Calidad, confianza e innovación terapéutica
Gador cuenta con una trayectoria consolidada en áreas de atención primaria de la salud, con tratamientos vinculados a cardiometabolismo, diabetes, cardiología, sistema nervioso central, urología y ginecología, entre otras especialidades. En paralelo, profundiza su presencia en áreas de mayor complejidad, como oncología, hematología, nefrología, infectología, VIH y enfermedades genéticas poco frecuentes.
Una de las particularidades de su modelo de negocio es que combina un portafolio de productos propios con acuerdos con compañías multinacionales que no cuentan con filial en Uruguay. A través de estas alianzas, Gador incorpora medicamentos y productos biotecnológicos de alta especialización, ampliando las alternativas disponibles para profesionales y pacientes.
En los últimos años, esa apuesta se tradujo en la incorporación de nuevas moléculas y tratamientos en áreas como oncología, cardiología, neurología, diabetes y enfermedades poco frecuentes. Entre los lanzamientos recientes se encuentran Sacituzumab Govitecán, Apalutamida, Nusinersen, Ácido Bempedoico y la combinación Drospirenona/Estetrol.
Para Juan Menchaca, gerente general de Gador, la calidad es un principio que no admite concesiones. Destacó también la cercanía con los profesionales de la salud y la posibilidad de representar a compañías que desarrollan terapias de alta tecnología. «Nos eligen como representantes porque contamos con la experiencia y la estructura para ofrecer esos productos», sostuvo.
La próxima etapa: más infraestructura y capacidad productiva
La celebración de estos primeros 45 años representan el punto de partida de una nueva etapa de inversiones para Gador Uruguay. Según Menchaca, la compañía trabaja en un proyecto para trasladar sus instalaciones a un nuevo emplazamiento industrial que reunirá las condiciones necesarias para acceder a mercados con los requisitos regulatorios más exigentes a nivel mundial.
«No se trata solamente de crecer en Uruguay, sino de mirar la operación desde una perspectiva regional y poder entrar en nuevos mercados», explicó. En ese sentido, destacó atributos del país como la estabilidad económica, la seguridad jurídica, el conocimiento científico y la disponibilidad de capital humano calificado.
Para Gador, la clave está en crecer sosteniendo los principios que guiaron a la empresa desde sus comienzos: calidad, confianza, cercanía con los profesionales de la salud e innovación orientada a las necesidades de los pacientes. «Lo que nos mueve es ofrecer productos de alta calidad que sean accesibles para los pacientes», resumió Menchaca.
La visión de futuro es la de una organización cada vez más integrada tecnológicamente, con personal preparado para adaptarse a nuevos escenarios y con capacidad para incorporar soluciones terapéuticas innovadoras. La expansión de su infraestructura, la incorporación de tratamientos de mayor especialización y el desarrollo de su equipo marcan la hoja de ruta para los próximos años.