Cadenas de alta gama en EE.UU. impulsan productos de "bienestar sexual"

Vibradores. Foto: Archivo El País.

TENDENCIAS

Con un cuidadoso cambio de marca, elección de palabras y empaque, los vibradores y lubricantes se han vuelto apetecibles para Bloomingdale’s, Sephora y Nordstrom

Un mailing reciente de Sephora promocionaba lo habitual: rímel, rubor y máscaras faciales. Pero escondida entre esos productos había una promoción de «cuidado íntimo», alentando a los compradores a probar dos marcas que eran nuevas para el minorista: Maude y Dame. Un clic en un enlace reveló decenas de vibradores, lubricantes, aceites para partes sensibles del cuerpo y velas que al arder se convierten en aceite de masajes.

Sephora es el último minorista importante en adoptar una categoría conocida como «bienestar sexual», siguiendo a Bloomingdale’s y Nordstrom, que lo hicieron el año pasado. Con un cuidadoso cambio de marca, elección de palabras y empaque, productos como vibradores y lubricantes se han vuelto nuevamente apetecibles para los minoristas de alto nivel que apuntan a las mujeres. Es una evolución significativa en la aceptación pública de esos productos, ayudada por el respaldo de celebridades y un enfoque más amplio en bienestar y cuidado personal impulsado por la pandemia.

«La gente gasta más tiempo, energía e ingresos disponibles en su propio bienestar, por lo que era natural que esto se expandiera al bienestar sexual», dijo Elizabeth Miller, vicepresidenta que supervisa los cosméticos en Bloomingdale’s. «Ha evolucionado mucho de lo que solía ser hace unos 10 o 15 años para ser mucho más accesible».

Bloomingdale’s -que en mailing del Día de San Valentín promocionó «las mejores selecciones de bienestar sexual» junto con batas de baño y joyas de David Yurman- presentó productos de bienestar sexual en mayo de 2021, después de que un empleado de su programa de desarrollo ejecutivo presentara la idea. Miller dijo que el minorista se sintió cómodo con esa estrategia en parte porque la actriz Gwyneth Paltrow introdujo un vibrador el año pasado con su marca Goop.

Los productos son vistos como un atractivo para la generación Z y millennials. «Obviamente, lo revisamos internamente con la gerencia para asegurarnos de que todos se sintieran cómodos, pero el desempeño ha sido muy sólido».

Las nuevas empresas que venden productos para adultos a menudo tienen dificultades para sortear las reglas publicitarias, por lo que poder promocionarse y vender sus productos junto a otros artículos de belleza y lujo les da credibilidad. «Sephora y estos otros grandes minoristas de belleza dicen que es como todo lo demás, pueden comprarlo juntos», dijo Éva Goicochea, fundadora y directora ejecutiva de Maude, que se vende en Bloomingdale’s y Sephora. «Es impactante de esta manera sutil».

Sephora. Entrelazó el servicio al cliente con un foro donde los clientes opinan. Foto: Archivo El País.
Sephora.Foto: Archivo El País.

Limitaciones para hacer publicidad

Tiempo atrás, la Autoridad de Transporte Metropolitano de Nueva York rechazó una campaña publicitaria de Dame porque era un negocio «sexual». La medida acarreó protestas y una demanda. En redes sociales también hay retos. Fine contó que cuando intentó publicar sobre el lanzamiento de Dame con Sephora en LinkedIn este mes (»¡Que alguien me pellizque, después de 5 años de lanzar, estamos en SEPHORA!»), Su publicación se eliminó automáticamente varias veces por violar las pautas del sitio contra «material sexualmente explícito». A su vez, Facebook e Instagram prohíben anuncios que promuevan la venta o uso de productos o servicios para adultos, en particular los enfocados en el placer sexual. Es menos probable que los de Babeland «sean apuntados como tales si no estamos hablando de ellos como vibradores sino más bien como ‘herramientas’ o ‘masajeadores’», dijo Finn.

O como lo expresó Alexandra Fine, cofundadora y directora ejecutiva de Dame: «Cada vez que alguien nos pone en su tienda, especialmente un jugador importante como Sephora, es más fácil para otros instalarse allí, más fácil para que los inversores inviertan en nosotros y para los clientes comprarnos».

Maude y Dame tienen cosas en común. Ambas startups tienen su sede en Nueva York y son fundadas y lideradas por mujeres; Maude, que comenzó en 2018, captó fondos por más de US$ 10 millones, mientras que Dame, fundada en 2014, recaudó más de US$ 5 millones.

Durante muchos años, productos como los vibradores se han asociado con tiendas para adultos, a menudo retratados como sórdidos o orientados a los hombres, o que se encuentran en pasillos fluorescentes de farmacias o cadenas como Walmart. Maude y Dame buscan elevar la experiencia minorista con un lenguaje y diseño más accesibles.

Cuidan mucho el léxico y diseño

Tyler Aldridge, director de producto de Maude, dijo que la marca «trata de combinar esta idea de belleza, bienestar y bienestar sexual». A los minoristas les han gustado esos términos, junto con frases como «salud sexual» o «cuidado íntimo», dijo Goicochea (CEO), y agregó que Maude se trataba más de «intimidad y romance que de sexo explícito». Estos términos suenan saludables pero sin hacer ningún tipo de afirmación médica.

Así que mientras Maude vende vibradores a US$ 49 en colores apagados, también vende botellas de color ámbar de lubricante a base de aloe y agua a US$ 25, aceite de masaje sin perfume a US$ 35 y sales de baño minerales a US$ 18. El diseño minimalista de los productos y la paleta de colores limitada no sorprenden, dado que Goicochea trabajó antes en Everlane, una marca de ropa que prioriza una estética de diseño similar. Si bien Dame se enfoca más en los dispositivos, también ofrece un «suero de excitación» de US$ 30, un lubricante a base de aloe de US$ 18 y una almohada para adultos de US$ 95 llamada «Pillo».

Las celebridades también se involucraron: la actriz Dakota Johnson trabaja con Maude como inversora y codirectora creativa, mientras que las cantantes Demi Lovato y Lily Allen lanzaron juguetes sexuales con otras grandes marcas.

Lisa Finn, gerente de marca y educadora sexual de Babeland, un emporio feminista de productos para adultos con décadas de antigüedad y tiendas en Seattle y Nueva York, dijo que las conversaciones sobre juguetes sexuales se «normalizaron» más durante la pandemia debido al aislamiento. Son cada vez más mencionados como «productos de placer» o «herramientas de bienestar sexual» y no se identifican tanto como «sucios o pervertidos», destacó.

Nordstrom tiene capacidad para resistir financieramente ocho meses, según indican algunas consultoras. (Foto: AFP)
Nordstrom. Foto: AFP.

Cristina Núñez, cofundadora de True Beauty Ventures, una firma de venture capital que invirtió en Maude, dijo que los productos fueron elaborados teniendo en cuenta el «shelfie», es decir que las personas pueden sentirse orgullosas y cómodas mostrando los artículos en una foto en redes sociales o medios de comunicación.

Es difícil estimar el tamaño de la industria del bienestar sexual, particularmente porque cada vez más puede cruzarse con los productos de belleza. Muchos de los jugadores clave son empresas privadas, y Maude y Dame no estaban dispuestos a compartir sus cifras de ventas. Pero Núñez, que estudió siete u ocho marcas similares antes de invertir en Maude, dijo que muchas de las empresas que analizó su firma generaron ingresos de «millones de un solo dígito bajo». Es optimista sobre el camino hacia decenas de millones de dólares en ingresos y más: «La apertura del comercio minorista a estas marcas les ayudará a llegar allí».

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