Columna de APPCU: El empresario

Buena cosa es destacar la figura del empresario, muchas veces denostado sin mayores fundamentos, más que por un aspecto filosófico que subyace en una rápida definición.

Aníbal Durán, APPCU
Aníbal Durán.
Foto: Archivo El País.

En la antesala de HABITAR, del jueves 8 al sábado 10 en el Centro de Convenciones de Punta del Este, con el patrocinio de APPCU (ya nos referimos al evento el pasado domingo), buena cosa es destacar la figura del empresario, muchas veces denostado sin mayores fundamentos, más que por un aspecto filosófico que subyace en una rápida definición.

Es una obviedad manifestar que la definición puede ser variopinta, como lo es también, cualquier grupo de empleados en el rubro que sea.

Pero intentemos reivindicar su figura, si es que hiciera falta.

El empresario es aquella persona que arriesga su dinero, su tiempo y su esfuerzo para construir y poner en marcha una unidad de producción de bienes o servicios que responda a las necesidades de la sociedad y que obviamente, le reditúe.

El empresario invierte y da empleo a sus compatriotas. Vaya que lo hace el promotor privado, con un riesgo adicional: su emprendimiento inmobiliario, desde que lo piensa hasta que lo concluye puede llevar un lustro y en el ínterin, los avatares de la economía nacional, regional y mundial pueden constituirse en un verdadero acertijo. Lo que sucede en la actualidad en el mundo, es un ejemplo palmario de desconcierto e inestabilidad

En el empresario de hoy y la Confederación de Cámaras Empresariales da testimonio de ello, predomina que la acción empresaria responda a un espíritu innovador y exhiba una marcada voluntad de contribuir al progreso y al desarrollo general de la comunidad.

La Responsabilidad Social Empresarial, como un compromiso integral de una empresa o de una gremial, de contribuir al desarrollo y bienestar de la calidad de vida de los empleados, sus familias y la comunidad, ligado a valores éticos y al respeto por la dignidad humana, ha impregnado

fuertemente en nuestra cultura empresarial, como forma de contribución a las mejores tradiciones de nuestro país.

Un empresario que solo se preocupe por evaluar la cuantía de sus ganancias, difícilmente podría subsistir al frente de sus negocios en la compleja realidad de estos tiempos, signados por la interrelación económica, cultural, social que condiciona en definitiva la comercialización o producción de bienes y servicios.

APPCU

Los directivos de una empresa deben servir a TODAS LAS PARTES interesadas relacionadas con dicha empresa.

Es buena cosa destacar un aspecto ético insoslayable: nuestro país cuenta con empresarios conscientes del valor de su independencia frente a presiones políticas mezquinas.

Recordamos lo del principio. Hay que terminar con esa absurda cantinela que prejuzga con desdén al empresario “poderoso” y con decoro a su contraparte obrera “sojuzgada”, en una adjetivación que además de lineal, es falaz.

En nuestra industria de la construcción, el diálogo es una herramienta que da lugar a duras tenidas, pero que culminan con un documento que plasma voluntades consensuadas. El recientemente convenio salarial firmado por cinco años, da testimonio de lo expresado.

Harina de otro costal refiere a si la conformidad con lo suscrito es absoluta o relativa. La transacción supone otorgarse recíprocas concesiones y ese ha sido tradicionalmente el norte en los consejos de salarios de la industria de la construcción.

En HABITAR, primer encuentro de desarrollo urbano y oportunidades de inversión, quedará delimitada la importancia que tiene el empresario en la gestación de inversión para la dinamización de la economía y consecuentemente, la demanda de mano de obra.

Los promotores privados están consustanciados con ambos requisitos (inversión y demanda de empleo), y son los responsables del virtuosismo en la ejecución de una obra privada.

La Confederación de Cámaras Empresariales inició el camino y el mismo se viene consolidando. Lo esencial es lo que vieron sus precursores: el movimiento, romper la marcha y lanzar los pendones al viento: la batalla

final la dará el tiempo, secundado por las circunstancias o en lucha con ellas.

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