Un edificio en el centro de Tel Aviv y una sinagoga de Beith Shemesh -a 30 kilómetros de Jerusalén- han sido golpeados por Irán ayer que han dejado víctimas mortales en suelo israelí. En ellos, más allá del dolor de velar a sus diez fallecidos, o precisamente por eso, los vecinos aseguran que “no hay otra opción” que continuar con esta “guerra (contra Irán) justificada”.
Salvando que una es una zona residencial urbana y otra un barrio a las afueras, la estampa en ambos lugares tiene en común que, tras los ataques de Teherán, las autoridades siguieron el mismo procedimiento: vallar el perímetro de la zona afectada e inundarla de decenas de banderas de Israel.
El discurso de sus vecinos es muy parecido y expresiones como “eliminar la amenaza”, usada constantemente por el Ejecutivo de Benjamín Netanyahu en referencia al régimen de los ayatolás iraníes, aparece en cada respuesta de sus residentes.
“En los últimos 2 o 3 años hemos aprendido que cuando un enemigo dice que quiere matarte, de verdad va a por ello (...). Así que es una guerra justificada, nos tenemos que proteger y demostrar que con nosotros no se juega”, afirma Dotán, frente al lugar atacado por Irán en Tel Aviv. Este hombre de 39 años, que pasea por el barrio acompañado de su hijo de 1 año y acaba de salir de un refugio cercano ante una nueva alerta de ataque iraní, quiere dejar clara su posición.
“A nadie le gusta eso, pero es una realidad inevitable”, contesta Dotán, que trabaja en una empresa tecnológica, al ser preguntado sobre la alta cifra de muertos (varían las cifras, según las fuentes) que la guerra está dejando en Irán y Líbano. Un 93 % de la población judía israelí apoya la guerra contra Irán y el 74 % respalda la “capacidad de gestión” de Netanyahu en esta guerra, según una encuesta del Instituto para la Democracia de Israel (IDI) elaborada el 3 de marzo.
Israel está inmerso en una guerra contra Irán y el grupo terrorista libanés Hezbolá, y en lugares como Beit Shemesh, con gran presencia de judíos ultraortodoxos, y el Ejecutivo de Netanyahu tiene, por ahora, carta blanca para seguir atacando.
EFE