Nacido en la disidencia, tras años de operar entre bastidores y mantener un bajo perfil público, Mojtaba Jameneí emerge de entre las sombras para convertirse en el nuevo líder supremo de la República Islámica de Irán, cargo que hereda de su padre. El clérigo de 56 años ha trabajado durante años en la oficina de su padre en el centro de Teherán, donde se le atribuía tal influencia que algunos en Irán le consideraban “un mini líder supremo”.
En los archivos de WikiLeaks de los cables diplomáticos estadounidenses en 2008 se le describía como el “poder detrás de las túnicas” y “un líder y gestor capaz y enérgico”. Ahora, como nuevo líder supremo, es la máxima autoridad política del país con la potestad de definir las políticas generales de la República Islámica y la designación de los más altos cargos del país, entre ellos los militares.
Mojtaba Jameneí nació en 1969 en la ciudad sagrada de Mashad cuando su padre aún estaba en la disidencia y trabajaba para derrocar a la monarquía liderada por el sha Mohammad Reza Pahlaví, a quien finalmente depuso la Revolución Islámica en 1979. Estudió en la sagrada Qom, el principal centro de estudios chiíes del país, y ha alcanzado el título religioso de hoyatoleslam, cargo intermedio en la jerarquía clerical por debajo del de ayatolá. Con 17 años participó en la guerra de Irán-Irak (1980-1988), el conflicto que marcó a toda una generación de líderes iraníes.
Se le atribuye un rol para garantizar la victoria del entonces presidente Mahmoud Ahmadinejad en las elecciones de 2009, según los partidos reformistas que denunciaron fraude electora. También se le atribuye haber influido en la represión de las protestas desatadas por la muerte de Mahsa Amini tras ser detenida por no llevar bien puesto el velo islámico. Esas protestas reivindicativas fueron aplastadas con una represión estatal que causó al menos 500 muertos. En noviembre de 2019 Mojtaba Jameneí fue una de las nueve figuras del círculo del ayatolá Jameneí sancionadas por el Gobierno de Trump “por sus políticas desestabilizadoras” y a los que relacionó con “ejecuciones extrajudiciales” y el atentado de 1994 contra la sede de la Asociación Mutualista Israelita Argentina (AMIA), que causó 85 muertos.
EFE