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Trump: "¡Un muro es un muro! Dejémonos de juegos políticos"

Trump junto a los prototipos a construirse en la frontera. Foto: Reuters

Política migratoria

El presidente insiste en un proyecto ante negativa demócrata.

¿Muro de cemento? ¿Barrera de acero? Donald Trump volvió a su retórica original sobre su proyecto emblemático en la frontera con México.

Desde hace varias semanas, algunos legisladores republicanos, y también Trump, hablan de "barrera" en la frontera con México, con la esperanza de hacer más aceptable el plan a ojos de los demócratas y así evitar un nuevo "shutdown".

Ayer jueves por la mañana, sin embargo, el presidente estimó que eso no servía de nada. "¡Llamémosle muro y dejémonos de juegos políticos!", tuiteó como si se dirigiera a sus propios consejeros. "¡Un MURO es un MURO!", añadió, enfatizando su mensaje con mayúsculas.

En una cascada de tuits, el mandatario también dijo que los legisladores republicanos estaban perdiendo el tiempo negociando: "Los demócratas (...) no darán el dinero para construir el muro que necesitamos desesperadamente".

"El muro se hará de una forma u otra!", prometió. "Se enviarán más tropas a la frontera sur para frenar el intento de invasión de ilegales... con un muro será mucho más fácil y más barato", apuntó.

Horas después, la presidenta demócrata de la Cámara de Representantes, Nancy Pelosi, respondió enfáticamente y aseguró que "no habrá dinero para ningún muro en la legislación".

Pelosi también rechazó la oferta de Trump de una protección temporal de tres años para los "dreamers" a cambio de un muro permanente, indicando que equivale a decir: "Estas son protecciones que existen, las quitaré, les daré esa protección temporal, ustedes me dan un muro permanente".

La insistencia de Trump de que el presupuesto incluyera 5.700 millones de dólares para construir el muro que prometió durante su campaña electoral y la negativa de los demócratas a aceptarlo llevaron a una parálisis parcial de la administración de más de un mes.

Según un informe del lunes por la Oficina de Presupuesto del Congreso (CBO), el cierre parcial de la administración restó 11.000 millones de dólares al PIB, casi el doble de lo que Trump necesita para el muro. El informe indicaba sin embargo que gran parte de esa suma se compensará con la reactivación de las operaciones del gobierno y que las pérdidas serán de solo 3.000 millones de dólares, equivalentes a un 0,02% del PIB, en el balance final.

La parálisis presupuestaria, que fue la más larga de la historia de Estados Unidos, afectó a unos 800.000 empleados públicos, que tuvieron que trabajar sin paga, o que fueron licenciados sin goce de sueldo.

Trump terminó cediendo ante los demócratas aceptando la financiación temporal de los servicios federales, pero esto no aleja del todo el fantasma de la crisis, ya que solo otorga fondos al gobierno federal hasta el 15 de febrero.

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