El primer ministro británico, el laborista Keir Starmer, declaró ayer viernes que descarta dimitir, pese a los “duros” resultados en las elecciones locales para su partido y un fuerte avance del partido antiinmigración Reform UK.
Para el partido de Starmer, los resultados fueron más dolorosos con la pérdida del poder en el Parlamento de Gales, por primera vez desde la descentralización en 1999, en unas elecciones autonómicas ganadas por el partido nacionalista de izquierdas Plaid Cymru.
“No voy a marcharme y sumir al país en el caos. Los resultados son duros, muy duros, y no voy a maquillarlos”, dijo Starmer, después de que su partido, perdiera a cientos de concejales en Inglaterra. “Esto duele, y debe doler, y yo asumo la responsabilidad”, añadió.
Los resultados, tras contabilizarse tres cuartas partes de los consejos locales, sitúan a Reform UK claramente en cabeza con 1.079 escaños obtenidos, frente a 688 para el Partido Laborista, que pierde 911.
El Partido Laborista cedió también a Reform UK las riendas de Sunderland, uno de sus bastiones obreros históricos.
Algunos medios británicos apuntan a que la exviceprimera ministra, Angela Rayner, o el ministro de Sanidad, Wes Streeting, podrían intentar desplazar a Starmer. AFP