El exministro británico de Salud, Wes Streeting anunció ayer sábado que desea “presentarse” para sustituir al primer ministro Keir Starmer al frente del Partido Laborista y, por ende, en Downing Street. Se suma así a otros políticos interesados en el cargo, principalmente Angela Rayner y Andy Burnham, este último favorito, según expertos.
“Necesitamos una verdadera competición [dentro del partido] con los mejores candidatos en liza, y yo me presentaré”, declaró Streeting, de 43 años, durante una conferencia en Londres. Streeting dimitió el jueves de su cargo de ministro de Salud, diciendo haber “perdido la confianza” en Starmer, tras los desastrosos resultados obtenidos por el Partido Laborista en las elecciones locales del 7 de mayo.
Procedente del ala derecha del Partido Laborista y considerado uno de los principales rivales de Starmer, aún no se presentó formalmente a la sucesión, paso para el que necesitaría el apoyo de 81 diputados. Según aseguró, de momento cuenta con un “apoyo dentro del grupo parlamentario” laborista, pero explicó que prefiere esperar a que “todos los candidatos” potenciales puedan concurrir. Entre estos, mencionó al alcalde de Gran Mánchester, Andy Burnham, quien para poder aspirar a la dirección del partido debe primero obtener un escaño de diputado.
Burnham es la figura más popular dentro de los laboristas y encarna al ala izquierda de la formación.
Keir Starmer asegura por su parte no tener intención de dimitir, pese a que alrededor de 25% de los diputados de su mayoría piden su renuncia.
Además de Wes Streeting, cuatro secretarios de Estado dimitieron para expresar su desconfianza hacia el primer ministro.
Otros candidatos
Starmer está en una posición precaria, con voces de su partido pidiendo su dimisión. Varios aspiran a sucederlo tanto a la derecha, como Wes Streeting, o a la izquierda, como Angela Rayner y Andy Burnham. La crisis se agudizó, con una lluvia de críticas en el laborismo contra el primer ministro, tras los malos resultados de la formación política en las elecciones locales y regionales del 7 de mayo. En aquellos comicios, el laborismo perdió cerca de 1.500 concejales y vio un fuerte avance del partido antiinmigración Reform UK.
Desde su llegada al poder, la popularidad de Starmer no ha dejado de caer, en un contexto de economía estancada y aumento del coste de la vida, agravado por la guerra en Oriente Medio.
Angela Rayner, que aspira a ser primera ministra, hasta septiembre pasado fue número dos del gobierno y ministra de Vivienda. Señaló que no va a desafiar al primer ministro, aunque que Starmer debía “reflexionar” sobre retirarse. Sus detractores creen que haría un giro tan marcado hacia la izquierda que obligaría a los laboristas a programar unas elecciones generales antes de la fecha programada en 2029.
Por su parte, del ala izquierda también, el alcalde del Gran Mánchester, Andy Burnham, aparece como uno de los principales rivales de Starmer, si puede lograr un escaño parlamentario, sin el cual no podría convertirse en primer ministro.
Un diputado laborista de Makerfield, al oeste de Mánchester, anunció el jueves que renunciaba a su escaño, allanando el camino para una elección legislativa parcial que podría organizarse a mediados de junio, y a la que Burnham confirmó que se presentará.
Burnham ya había intentado tomar la dirección laborista en 2015, pero fue superado por Jeremy Corbyn. Tras lograr la alcaldía del Gran Mánchester en 2017, ha sido reelegido dos veces desde entonces.
Se espera que mañana cierre el plazo para la presentación de las candidaturas y que el jueves se dé a conocer el nombre del aspirante.
El diario económico Financial Times (FT) afirmó ayer sábado que ministros y altos funcionarios han advertido que algunas áreas del Gobierno británico corren el riesgo de paralizarse, ante la creciente posibilidad de una contienda por el liderazgo laborista. “Habrá meses en los que la actividad gubernamental diaria se paralizará por completo” y quedará en el “limbo”, dijo al FT un ministro cuya identidad no ha sido revelada.
Con información de EFE y AFP