ARGENTINA
Si bien hay expectativa por los resultados de Massa en EE.UU., varios empresarios consideran que la situación económica de Argentina empeorará en los próximos seis meses.
Mientras el ministro de Economía de Argentina, Sergio Massa, salta de reunión y reunión en Washington y viaja a Houston, en el Estado de Texas, “los chicos”, como el jefe del Palacio de Hacienda suele referirse a su equipo, avanzan para cerrar la misión con el Fondo Monetario Internacional (FMI), de la cual depende un giro por casi 4.000 millones de dólares previsto para este mes.
Fuentes oficiales indicaron que, una vez que se termine el trabajo técnicolas discusiones continuarán el fin de semana y el lunes para terminar de cerrar la segunda revisión del programa y asegurar el cumplimiento de la meta del 2,5% de déficit fiscal, primario este año.
Esa meta, la más importante del programa argentino, se ha convertido en un mantra de la delegación argentina que viajó a Washington. Massa ha dicho cada vez que pudo que su intención es cumplir con ese objetivo, ya sea en sus reuniones privadas o en sus encuentros con altos funcionarios del gobierno del presidente Joe Biden en el Departamento del Tesoro y la Casa Blanca.
Por el momento, fuentes cercanas a las negociaciones rechazaron la necesidad de que el Gobierno vaya a pedir una intervención política del gobierno de Biden para encarrilar el programa argentino en el Fondo, aunque tampoco se descartó. Primero, indicaron, “tenés que tener despejada la parte técnica”, que “viene bien”, indicaron.
Aunque la meta del déficit fiscal es vista como el pilar central del programa, el objetivo que aparece hoy por hoy mucho más complicado de alcanzar es sumarle casi 6.000 millones de dólares a las reservas netas del Banco Central a fin de año.
En el Gobierno creen que el nuevo acuerdo con el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) que permitió elevar los fondos de libre disponibilidad para la Argentina a 1.200 millones de dólares para este año, mejoró las perspectivas de cumplir con el acuerdo. A eso se suman otros 900 millones de dólares que ya se habían comprometido con el Banco Mundial y que también deberán llegar este año, y 725 millones de dólares adicionales del BID que, primero, requieren que se termine un trabajo técnico y político para ser aprobados.
Massa y el presidente del BID, Mauricio Claver-Carone, “acordaron priorizar y optimizar el programa de préstamos” del banco a la Argentina para este año para “maximizar el apoyo a las necesidades de liquidez” del país, dijo el BID.
Fuentes de la delegación argentina llegaron incluso a decir que el giro en la relación con el BID y Claver-Carone, es un game changer, o que cambia el panorama de la carrera para cumplir con el programa con el Fondo.
Pilar
Para reafirmar el compromiso oficial con los parámetros del acuerdo con el Fondo, el Gobierno hará viajar a la presidenta del Banco Nación, Silvina Batakis, para sumarla al cierre de las negociaciones con el Fondo. El objetivo es mostrar una continuidad, y dejar en claro que el compromiso que ofrecieron los antecesores de Massa con el “2,5 por ciento” es un pilar incólume que sobrevive a los cambios.
Con todo, las discusiones con el organismo sobre los puntos más sensibles de un acuerdo suelen estirarse hasta el último minuto.
El gobierno de Joe Biden sigue con atención los avances con el Fondo. El Departamento de Estado dijo que funcionarios hablaron con Massa “el plan de Argentina para solidificar sus compromisos con el FMI”, además de las posibilidades para aumentar la cooperación bilateral en energía y seguridad alimentaria, y reforzar la inversión en minerales críticos.
Visión
Si bien existe creciente expectativa en Argentina por los resultados que obtiene el ministro Massa en su difícil misión en Washington, siete de cada diez empresarios en Argentina consideran que la situación económica del país empeorará en los próximos seis meses.
Los datos surgen de la última encuesta de expectativas de ejecutivos que elabora el Instituto para el Desarrollo Empresarial de la Argentina (IDEA) junto a la consultora D’Alessio IROL.
El sondeo fue realizado en agosto, justo después de que Massa asumiera como ministro de Economía en medio de una fuerte tensión política y financiera, pero antes de que el nuevo “superministro” comenzara a adoptar sus primeras medidas para intentar resolver los fuertes desequilibrios macroeconómicos.
“No está la gestión de Massa todavía incorporada en esta medición”, aclaró Eduardo Luis D’Alessio, presidente de la consultora D’Alessio IROL, al presentar a la prensa los resultados del sondeo, que se realiza desde hace 25 años.
De acuerdo a los resultados, el 88% de los empresarios encuestados hizo una negativa evaluación del semestre que pasó en términos de la evolución de la economía: un 65% dijo que el desempeño fue “mucho peor” que el semestre anterior y un 23% consideró que fue “moderadamente peor”.
En tanto, el 70% dijo tener una perspectiva negativa para la economía en el semestre próximo, aunque el porcentaje que espera un desempeño “mucho peor” baja al 33%, mientras quienes esperan una evolución “moderadamente peor” ascienden al 37%.
Con respecto al comportamiento de las principales variables económicas, entre los empresarios dominan las expectativas negativas.
Los consultados esperan para el próximo semestre un aumento significativo en la cotización del dólar estadounidense (52% de los encuestados), en las tasas de interés (58%) y en la inflación (70%).
Pide paciencia por el cepo y límites a la importación
En la reunión que Sergio Massa sostuvo con empresarios en la Cámara de Comercio de Estados Unidos, sobresalieron dos temas: el reclamo por el cepo al dólar y las dificultades para girar utilidades al exterior, y las restricciones a las importaciones, informó La Nación. Massa escuchó, dijo que entendía el problema y “pidió paciencia”. Asimismo, aclaró que no quiere que se pare ninguna línea de producción por falta de insumos. El secretario de Comercio, Matías Tombolini, trabaja en un plan para evitar que las restricciones impacten en la producción industrial y el empleo.

El Gobierno busca dejar atrás los cuestionamientos a los custodios de la vicepresidenta Cristina Kirchner, sin sanciones, ni cambios profundos. No es la única definición oficial: a casi una semana del atentado, el ministro de Seguridad, Aníbal Fernández, sigue firme en su cargo. El funcionario puso a disposición su renuncia, lo que fue rechazado por el presidente Alberto Fernández. “Aníbal está fuera de discusión y Cristina sostiene su custodia. Listo”, dijero a La Nación fuentes al tanto de la posición de la vicepresidenta.
De esta manera, el capítulo que comprende a la custodia de la vicepresidenta parece cerrarse por decisión política del Gobierno tras el desplazamiento de cinco oficiales de la Policía Federal que se produjo ayer y la incorporación de 20 efectivos adicionales, para reforzar el dispositivo en torno a Cristina Kirchner.
En paralelo, el rol de los custodios de la vicepresidenta, que pertenecen a la Policía Federal, es otra línea abierta de investigación. El fiscal Carlos Rívolo pidió medidas para hacer una revisión de las llamadas entrantes y salientes de todos los custodios de Cristina Kirchner.