EFE
El Consejo de Derechos Humanos de la ONU inicia mañana lunes seis semanas de debates sobre la situación de las libertades fundamentales en crisis y conflictos de todo el mundo, un encuentro marcado esta vez por la reciente retirada de esta asamblea de Estados Unidos e Israel y por el golpe al tablero multilateral que está suponiendo el nuevo acercamiento entre Washington y Moscú.
Presidido este año por el país adalid de la neutralidad, Suiza, y con la incógnita de saber si Argentina estará o no en las reuniones (el Gobierno de Milei dijo estar “evaluando” su retirada del Consejo), esta asamblea se enfrenta a una de sus sesiones más complicadas, la número 59 en sus casi 20 años de existencia.
El secretario general de la ONU, António Guterres, intervendrá en la primera jornada junto al alto comisionado para los derechos humanos, Volker Türk, y ministros de Asuntos Exteriores de países como Colombia, Cuba, Venezuela, Chile, China, Jordania o Reino Unido, en un segmento inicial de alto nivel que durará tres días. También participará en las reuniones inaugurales la primera ministra de la República Democrática del Congo, Judith Suminwa, en un delicado momento para su país, que acusa a la vecina Ruanda de estar detrás de la captura por el grupo armado M23 de la ciudad de Goma, capital su provincia oriental de Kivu del Norte.
Los debates se celebrarán hasta el 4 de abril en Ginebra, y abordarán esa crisis de derechos humanos y otras como las de Venezuela, Nicaragua, Birmania, Afganistán, Palestina, Ucrania e Irán.
El gran reto del Consejo es seguir mostrándose como el principal foro de debate interestatal sobre derechos humanos en un momento de gran incertidumbre internacional por la irrupción del Gobierno de Donald Trump, que en sólo un mes en el poder ha mostrado en repetidas ocasiones su rechazo al multilateralismo que representan órganos como el que se reúne en Ginebra.