El presidente de Bolivia, Rodrigo Paz, anunció este lunes la reducción del 50% de su sueldo y el de sus ministros en medio de una creciente crisis marcada por protestas y bloqueos de carreteras que exigen su renuncia. La medida fue presentada como un gesto de compromiso con el país, tras cuatro semanas de conflicto que mantienen aisladas varias regiones y afectan el abastecimiento en ciudades clave.
Durante un acto en Sucre, el mandatario sostuvo que la decisión forma parte de un “esfuerzo y compromiso con el país”. El recorte implica que su salario pasará de 24.978 a 12.489 bolivianos. “Este presidente, junto a sus ministros, ha asumido la decisión de rebajarse el salario al 50%”, afirmó.
Paz aclaró que la reducción salarial no afectará a otros funcionarios ni profesionales del Estado. Según dijo, el objetivo es evitar perjudicar áreas clave y garantizar que “los mejores” continúen en el servicio público.
Protestas y bloqueos en Bolivia
Las protestas que sacuden al país son lideradas por sindicatos campesinos, la Central Obrera Boliviana y sectores afines al expresidente Evo Morales, prófugo por un caso de presunta trata de una menor. Aunque inicialmente cuestionaban los niveles salariales de las autoridades, el reclamo evolucionó hacia la exigencia de renuncia del mandatario. El líder cocalero instó al gobierno el domingo a que llame a nuevas elecciones en 90 días.
El domingo, Paz debía comenzar un diálogo con un sindicato de campesinos, pero la reunión no se realizó por los enfrentamientos del sábado con la policía.
Los bloqueos de carreteras en La Paz llevan más de 20 días afectando la principal región del país y se han extendido a departamentos como Oruro, Potosí, Cochabamba y Santa Cruz. Esta situación provocó desabastecimiento en La Paz y El Alto, lo que obligó al gobierno a implementar puentes aéreos para el traslado de alimentos.
Un intento reciente de habilitar un corredor humanitario en una vía estratégica hacia Perú y Chile fracasó, lo que profundizó las dificultades logísticas y el aislamiento interno.
El trasfondo de la conflictividad incluye el deterioro económico que enfrenta el país desde 2023, con sectores sociales que reclaman medidas urgentes para aliviar la situación. La presión sobre el gobierno se intensificó en las últimas semanas, en paralelo con el endurecimiento de las protestas.
En paralelo al anuncio salarial, el presidente adelantó que el Ejecutivo enviará al Parlamento un proyecto de “perdonazo tributario” destinado a aliviar la carga de deudas fiscales acumuladas desde 2017. Según explicó, la iniciativa busca beneficiar a comerciantes, transportistas y artesanos.
“El perdonazo no es para los ricos”, subrayó Paz, quien indicó que la medida permitirá a estos sectores destinar recursos a reactivar sus actividades económicas en lugar de pagar multas acumuladas.
El gobierno también recibió apoyo logístico y donaciones de países como Argentina, Chile, Estados Unidos y Perú para enfrentar la emergencia derivada de los bloqueos. Mientras tanto, el presidente permanece en funciones en medio de negociaciones con distintos sectores sociales.
La comunidad internacional, con Estados Unidos a la cabeza, ha expresado un firme apoyo a la democracia boliviana.
El secretario de Estado, Marco Rubio dijo la semana pasada que Estados Unidos no permitirá "que criminales y narcotraficantes derroquen a líderes elegidos democráticamente".
Con información de EFE y AFP
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