EL AVANCE DEL VIRUS

Pandemia del COVID-19: expertos y OMS alertan por los “supercontagios”

Este fenómeno se caracteriza por la transmisión del virus a “10, 20, 50 personas e incluso más”, explicó Benjamin Althouse, investigador del Instituto de Modelización de Enfermedades.

Un payaso entretiene a una niña que espera vacunarse contra la gripe. Foto: Reuters
Un payaso entretiene a una niña que espera vacunarse contra la gripe. Foto: Reuters

Cada vez son más los expertos que sospechan que los eventos que desembocan en un gran número de contagios, ya sea en lugares de culto, cruceros o reuniones familiares, son uno de los principales motores de la pandemia del COVID-19.

Este fenómeno se caracteriza por la transmisión del virus a “10, 20, 50 personas e incluso más”, explicó a la agencia AFP Benjamin Althouse, investigador del Instituto de Modelización de Enfermedades de la Universidad de Washington.

No se descarta incluso que un 90% de los casos de COVID-19 vengan solo del 10% de las personas infectadas, estima.

“Los supercontagios son una marca de fábrica de los coronavirus”, dijo a finales de octubre en Twitter una responsable de la OMS, Maria Van Kerkhove.

Un estudio estadounidense publicado en septiembre en la revista Science concluyó que “los supercontagios predominan” en la transmisión del SARS-CoV-2.

Los investigadores analizaron los datos de los cuatro primeros meses de la epidemia en los estados indios de Tamil Nadu y de Andra Pradesh. Su conclusión: el 8% de las personas infectadas estaban detrás del 60% de los nuevos casos, mientras que el 71% de los contagiados no habían transmitido el virus a ninguno de sus contactos.

Desde el inicio de la pandemia, los expertos se centraron en un indicador en particular: la tasa de reproducción, llamada R0, que determina el promedio de personas que contagia un individuo.

Pero aislar este criterio “no basta para tener un cuadro completo” de la transmisión, advierte Benjamin Althouse.

Así, la gripe, el ébola y el COVID-19 tienen un R0 entre 2 y 3. Pero la gente aquejada de la primera tiene una tendencia uniforme de infección, mientras que en los otros dos casos, la transmisión es más dispar: algunos no infectan o apenas lo hacen y otros contagian a decenas de personas.

Por ahora se desconoce cuál es el papel de los factores biológicos, como por ejemplo, si determinadas personas serían supercontagiadoras al ser portadoras de una carga viral más elevada que el resto.

Control de temperatura por coronavirus. Foto: AFP
Control de temperatura por coronavirus. Foto: AFP

Pero la ciencia sí que determinó cuáles son las circunstancias propicias para este tipo de transmisión: se dan sobre todo en lugares cerrados, mal ventilados, abarrotados y donde se habla, grita o se canta.

Así, un estudio publicado recientemente en la revista Nature mostró que los restaurantes, los gimnasios y los bares son los lugares de mayor contagio en Estados Unidos.

Basándose en los datos de celulares de 98 millones de personas, los investigadores determinaron que más del 80% de los casos positivos estaban vinculados con solo el 10% de los lugares examinados.

Vacunas. Foto: AFP

Es por ello que Althouse prefiere hablar de “supercontagios” en vez de “supercontagiadores”, término que juzga “engañoso”, puesto que las circunstancias pesarían más que las diferencias biológicas entre individuos.

“Puede que en mi nariz tenga un millón de veces más virus que usted, pero si estoy aislado, no puedo infectar a nadie”, explicó.

Por ello, son importantes las mascarillas, el distanciamiento físico y la reducción del número de personas con las que se está en contacto.

Si cada individuo limitara sus contactos a 10, “la transmisión viral se apagaría tranquilamente”, afirmó Felix Wong, investigador del Instituto de Tecnología de Massachusetts (MIT), basándose en sus propias modelizaciones.

Pero esta recomendación de Wong parece que no se está aplicando, en especial en las últimas semanas.

Más casos globales de COVID-19 se reportaron en estas cuatro semanas que en los primeros seis meses de la pandemia, revelo ayer viernes el director general de la OMS, Tedros Adhanom Ghebreyesus.

La segunda ola de la pandemia en el hemisferio norte -mencionó Europa y Norteamérica- ha llevado a que las unidades de cuidados intensivos estén llenas o empiecen a estarlo, dijo Tedros.

Los casos a nivel mundial ascendieron ayer a 56,3 millones, 333.000 más que en la jornada anterior.

Los fallecidos han llegado a los 1,349 millones tras reportarse 5.249 nuevos decesos en las últimas 24 horas.

América suma 24 millones de casos, seguida de Europa con 16 millones y el sur de Asia con 10,2 millones, siendo estas las regiones más afectadas por la pandemia.

Pfizer y BioNTech piden autorización

Pfizer y BioNTech pidieron ayer viernes autorización de emergencia al regulador del medicamento de Estados Unidos para poder comenzar a distribuir su vacuna contra el COVID-19. Esta vacuna ha demostrado hasta un 95 % de eficacia en pruebas clínicas preliminares, y podría suministrarse a población de riesgo a partir de diciembre.

La Agencia de Alimentos y Medicamentos (FDA) deberá revisar al menos dos meses de datos de respuesta de los voluntarios a la vacuna, así como certificar su seguridad en niños, personas mayores y racialmente diversas, pero habida cuenta de la urgencia del proceso podrían bastar semanas para que la primera vacuna estadounidense contra el COVID-19 esté disponible.

El consejero delegado de Pfizer, Albert Bourla, dijo que no hay tiempo que perder después de que Estados Unidos haya superado el cuarto de millón de muertos por la pandemia y las 200.000 infecciones y 2.000 muertes diarias, un nivel que algunos expertos ya califican de “crisis humanitaria” en el país más rico del mundo.

Pfizer y BioNTech trabajan en paralelo en avanzar los procesos de aprobación con los reguladores de Australia, Canadá, Japón, Reino Unido y la Unión Europea, donde el aumento de casos podría haber alcanzado ya su pico más alto.

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