El primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu, que enfrenta un juicio por corrupción, anunció ayer domingo que presentó una solicitud de indulto al presidente Isaac Herzog, argumentando que los prolongados procesos judiciales están dividiendo al país. La solicitud levantó polémica en el propio Israel, sobre todo de los opositores del primer ministro y parte de la población.
Netanyahu, que niega las acusaciones en su contra, está inmerso en al menos tres procesos judiciales en curso -corrupción, fraude, abuso de confianza y soborno-, en los que todavía no se ha dictado ninguna sentencia.
El presidente estadounidense, Donald Trump, le escribió a Herzog a principios de noviembre para pedirle que indultara a Netanyahu, quien ha negado repetidamente haber cometido irregularidades en los procesos judiciales en curso.
La oficina del presidente israelí indicó que “se trata de una solicitud extraordinaria que conlleva importantes implicaciones”.
“Tras recibir todas las opiniones pertinentes, el presidente considerará la solicitud de forma responsable y sincera”, dijo en un comunicado.
Aunque afirmó querer llevar el juicio hasta el final para demostrar su inocencia, Netanyahu justificó posteriormente esta solicitud en nombre del “interés público” en un video difundido por sus servicios, en el que destacó los “enormes retos” a los que se enfrenta el país.
“La continuación del juicio nos está desgarrando por dentro, provocando profundas divisiones e intensificando las fracturas”, argumentó el primer ministro en su video, en un contexto de fuertes divisiones políticas entre sus partidarios y detractores. “Estoy convencido, como muchos otros en el país, de que la finalización inmediata del juicio contribuirá en gran medida a calmar las tensiones y a promover la reconciliación general que nuestro país tanto necesita”, prosiguió.
Netanyahu recordó que su juicio comenzó hace casi seis años y afirmó que testificar tres veces por semana era “una exigencia imposible de cumplir”.
Reacciones
El líder de la oposición, Yair Lapid, pidió al presidente Herzog que le niegue el indulto a Netanyahu, si este no reconoce su culpabilidad, expresa arrepentimiento y se retira inmediatamente de la vida política.
Yair Golan, jefe del partido de izquierda Demócratas, afirmó: “Sólo los culpables buscan perdón”.
Decenas de personas protestaron ayer domingo delante de la residencia de Herzog, en Tel Aviv, para exigir que rechace el indulto.
En septiembre, Herzog insinuó que podría concederle el indulto, declarando en una entrevista en la radio del ejército que el juicio del primer ministro “pesa mucho sobre la sociedad israelí”.
Netanyahu y su esposa, Sara, están acusados de haber aceptado productos de lujo por valor de más de 260.000 dólares, como puros, joyas y champán, de multimillonarios a cambio de favores políticos.
En otros dos casos, se le acusa de haber intentado negociar una cobertura más favorable en dos medios de comunicación israelíes.
A sus 76 años, Netanyahu es el primer ministro israelí que más años ha permanecido en el cargo, con más de 18 años al frente de Israel desde 1996.
El dirigente anunció que se presentará a las próximas elecciones, que se celebrarán antes de que finalice el año 2026.
Justicia israelí
El indulto que podría lograr el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, de su juicio por corrupción, una vez formulada su petición al presidente del país, Isaac Herzog, pone en cuestión la independencia de la justicia en Israel, ya en el punto de mira por la polémica reforma judicial, aprobada por este mismo Ejecutivo, que le da amplios poderes en el nombramiento de los jueces.
“Netanyahu está intentando todo lo posible para no ir a prisión y mucho menos quiere llegar a las próximas elecciones generales del año que viene sin haber zanjado este juicio por corrupción”, analizó Eli Salzberger, profesor de Derecho en la Universidad de Haifa, en un encuentro online con medios.
El analista israelí Tal Elovits, en cambio, lo plantea a la inversa y considera que si Netanyahu logra el indulto antes de las próximas elecciones esto puede jugar en su contra porque el tema de la corrupción salpicará la campaña electoral.
Pero para Salzberger, no es casual que el mandatario israelí haya decidido ahora dar este paso, puesto que en las últimas semanas el juicio no estaba avanzando de forma satisfactoria para el líder israelí al no lograr convencer a los jueces de que los regalos que recibió fueron legales.
El conocido como ‘caso 1000’, es una de las tres causas a las que se enfrenta Netanyahu, en la que se investiga los regalos que recibió del magnate de Hollywood Arnon Milchan a cambio de favores políticos.
“El tema de los regalos era el asunto principal por el que ahora mismo Netayahu estaba siendo examinado. Y si tiene que elegir entre ir a prisión o dimitir, dimitirá. Pero antes, quiere jugar sus cartas para seguir en la política”, sostiene Salzberger. Asimismo, recuerda el incondicional apoyo a Netanyahu por este asunto del presidente estadounidense, Donald Trump.
Un proceso muy inusual en Israel
Tras formalizar Netanyahu la petición de su indulto, el proceso podría prolongarse por meses, porque en caso de que Herzog de su visto bueno, el asunto se podría derivar al Tribunal Supremo.
La preocupación es que si el perdón sale adelante, el estado de derecho en Israel, pilar de democracia, estaría en peligro, y propiciaría un escenario para mayor corrupción”. Cuando inició el juicio hace 5 años, Netanyahu logró que el Tribunal Supremo le permitiera seguir gobernando pese a estar procesado. Netanyahu es el primer primer ministro en la historia de Israel que declara como acusado en un juicio penal, ya que sus antecesores renunciaron antes de afrontar procesos judiciales. EFE
Con información de AFP y EFE