Nepal: entre la carrera contrarreloj por encontrar supervivientes y el temor latente ante una nueva crecida

Hasta ahora el episodio ha dejado casi 600 muertos. Además, se reportaron más de 2.500 personas desaparecidas, entre ellas cientos de excursionistas que visitaban el Himalaya.

Unos trabajadores utilizan excavadoras para retirar el barro tras las inundaciones repentinas en Trishuli, en el distrito nepalí de Nuwakot.
Trabajadores retirar el barro tras las inundaciones repentinas en Trishuli, en el distrito nepalí de Nuwakot.
Foto: AFP

La carrera contrarreloj de los equipos de rescate para hallar sobrevivientes continúa en Nepal después del devastador deslave que dejó hasta ahora casi 600 muertos, mientras persiste la amenaza de nuevas riadas.

Los rescatistas recuperaron hasta ahora 584 cuerpos (579 en Nepal y cinco en China) de la inmensa masa de lodo que el miércoles sepultó viviendas, derribó puentes y arrastró vehículos tanto en Nepal como en la región china del Tíbet.

Además, más de 2.500 personas están desaparecidas, entre ellas cientos de excursionistas que visitaban el Himalaya y decenas de peregrinos hindúes que se dirigían al nevado sagrado tibetano de Kailash.

El Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS) indicó que el desastre fue causado por un colapso glaciar que desencadenó un enorme flujo de agua helada y sedimentos.

Viviendas bajo agua tras inundaciones en Nepal.
Viviendas bajo agua tras inundaciones en Nepal.
Foto: Agencia EFE.

La torrencial masa de hielo y barro formó además enormes acumulaciones de agua. Una de estas cedió ayer viernes en el Tíbet, poniendo en riesgo a los equipos que rastrean la zona.

Hasta ayer la riada del miércoles ha dejado casi 600 muertos y 2.500 desaparecidos reportados.

Según la Federación Internacional de la Cruz Roja y la Media Luna Roja (FICR), unas 93.000 personas pueden haber resultado afectadas, aunque las organizaciones de ayuda todavía no han llegado a ciertas áreas inundadas, por lo que esa cifra podría aumentar.

Evitar el segundo golpe

La única carretera del valle del Bhote Koshi quedó dividida ayer viernes entre dos urgencias opuestas tras una nueva alerta de crecida. Mientras decenas de familias descendían a toda prisa con sus pertenencias y ganado para poner a salvo lo que les queda, un puñado de pequeños utilitarios intentaba abrirse paso en sentido contrario con personas decididas a llegar a las aldeas aisladas para buscar a sus desaparecidos.

En uno de los tramos más castigados por el lodo, un todoterreno cargado hasta el techo descendía lentamente con colchones, bidones, sacos de ropa y tres cabras atadas en la parte trasera. Desde las ventanillas, los ocupantes sacaban medio cuerpo agitando los brazos para frenar a los vehículos que todavía pretendían subir hacia el valle.

Vista aérea de las inundaciones en Nepal.
Vista aérea de las inundaciones en Nepal.
Foto: CCTV/EFE.

“¡No sigan, den la vuelta! ¡El río viene sucio y vuelve a crecer arriba!”, gritaron.

“Hace dos días no tuvimos tiempo de reaccionar y el agua se llevó la mitad del pueblo. Hoy escuchamos el aviso de las aldeas de más arriba y metimos a los niños, lo poco que pudimos salvar y a los animales en el coche. Quienes tenemos la suerte de estar vivos y con la familia junta no nos vamos a quedar a esperar el segundo golpe”, relató a EFE Pemba Sherpa, uno de los ocupantes, mientras hacía una breve parada en el arcén para ajustar las cuerdas de la carga antes de seguir el descenso.

A contracorriente de esa huida, los únicos que desafiaban las grietas del asfalto y el barro eran pequeños turismos procedentes de otros distritos, conducidos por vecinos que llevaban dos días sin noticias de sus allegados tras la caída de las líneas telefónicas y el corte de las vías secundarias.

“Veníamos en el coche a buscar a mi cuñado, que sigue desaparecido, pero la Policía nos ha parado y la propia gente que baja nos pide que demos la vuelta” explicó Ramesh Khadka tras quedar encallado en un desvío de tierra.

“Entiendo que ellos huyan porque ya tienen a los suyos consigo, pero cuando tú no sabes si tu familia está viva o muerta es imposible dar media vuelta y marcharte sin mirar”, agregó.

Esta tragedia es la más mortífera en Nepal desde el terremoto que dejó cerca de 9.000 muertos en 2015. En 1993, unas inundaciones históricas causaron la muerte de más de 1.300 personas. Nepal por el momento ha rechazado la asistencia extranjera para las operaciones de rescate.

Según los científicos, el cambio climático está aumentando la intensidad y la frecuencia de este tipo de eventos.

Los residentes observan los edificios y las calles sumergidas por el lodo tras las inundaciones repentinas y un deslizamiento de tierra en Devghat, en el distrito de Nuwakot de Nepal, el 26 de agosto de 2026.
Edificios y las calles sumergidas tras las inundaciones y deslizamientos de tierra, en el distrito de Nuwakot de NepaL.
Foto: AFP fotos

El deshielo en el Himalaya

Las altas temperaturas están aumentando la inestabilidad de los glaciares y, con ello, el riesgo de desprendimientos capaces de desencadenar riadas mortales como en Nepal. Sin embargo, los especialistas coinciden en que no se puede atribuir todavía directamente al cambio climático el colapso del bloque de hielo que habría ocasionado esta tragedia. La comunidad científica considera que el calentamiento global altera las condiciones de los glaciares del Himalaya y favorece un escenario más propicio para este tipo de fenómenos, explica a EFE el coordinador de conservación de WWF España, Luis Suárez Arangüena. “Las masas de hielo son cada vez más inestables y, por lo tanto, es lógico que cuando hay calentamiento se fracturen y produzcan estos desprendimientos”, indica Suárez. En el Himalaya, subraya, se han difundido varias “alertas de peligro” en los últimos años debido al riesgo de desprendimientos: “Nosotros lanzamos una en 2005 y hay otra más reciente de 2023”. AFP, EFE

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