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La policía rusa abrió una investigación sobre las circunstancias de la undécima muerte dentro de la oligarquía rusa desde el año pasado. Esta vez se trata de Kristina Baikova, la vicepresidenta del banco Loko-Bank, quien cayó desde el piso 11 de un edificio en Moscú el 23 de junio.
El diario inglés Daily Mail asegura que Kristina estaba acompañada de un amigo, de 34 años, identificado únicamente como Andrei. Los dos bebieron dentro de la propiedad.
El caso de la ejecutiva de 28 años es el último de una serie de muertes misteriosas de personas ricas -algunos de ellos multimillonarios- desde que Rusia invadió Ucrania y se convirtió en el objetivo de sanciones económicas.
En diciembre del año pasado, Pavel Antov murió tras caer desde el balcón de la habitación donde se alojaba en India. Tenía una fortuna estimada en 160 millones de dólares y era crítico del gobierno del presidente Vladimir Putin.
Yuri Voronov es otro de los casos. El magnate de 61 años estaba vinculado a Gazprom, la empresa energética estatal, y fue encontrado muerto en su casa en las afueras de San Petersburgo en julio del año pasado. Su cuerpo flotaba en la piscina, con un disparo en la cabeza. En el lugar se encontró una pistola y cartuchos de munición gastados, según la prensa rusa. El caso es investigado por la policía rusa.
El exvicepresidente de la compañía de gas natural Novatek, Sergei Protosenya, de 55 años, fue encontrado muerto en su mansión en Cataluña, España, junto a los cuerpos de su esposa, Natalya, y su hija, María. La sospecha de la policía española es que el hombre apuñaló a los dos y luego se ahorcó en el jardín de la residencia el pasado 19 de abril.
Según la prensa local, el cuerpo del hombre no presentaba rastros de sangre. Las autoridades tampoco encontraron una carta de suicidio.
La fortuna estimada de Protosenya era de 440 millones.
Menos de 24 horas después de que Protosenya y su familia fueran hallados muertos, el cuerpo del multimillonario de 51 años Vladislav Avayev fue encontrado junto con el de su esposa y el su hija de 13 años en un apartamento de Moscú.
La muerte es similar a la de Protosenya: dijeron que Avayev mató a la familia con una pistola y luego se suicidó. El multimillonario había sido vicepresidente de Gazprombank, uno de los principales del país.
Por otro lado, Leonid Schulman, de 60 años, exdirector de Gazprom, fue encontrado muerto en su bañera en San Petersburgo. Junto al cuerpo había una carta que indicaba suicidio.
También vinculado a Gazprom, Alexander Tyulyakov, de 61 años, fue encontrado ahorcado en las afueras de San Petersburgo el 25 de febrero. Su cuerpo estaba en el garaje de una casa de campo.
Mikhail Watford, de 66 años y nacido en Ucrania, fue hallado muerto en su lujosa casa de 23 millones de dólares en Surrey, Inglaterra. La policía inglesa aún no ha aclarado las circunstancias de su fallecimiento, pero dijo que no la consideran una muerte sospechosa. Watford hizo su fortuna en las industrias del petróleo y el gas después de la caída de la Unión Soviética.
El propietario de una empresa de insumos médicos, Vasily Melnikov fue hallado muerto con su familia en una casa en Novgorod. Las circunstancias de la muerte de Melnikov son similares a las de otros rusos en la lista, y la policía sospecha que mató a su esposa e hijos.
El multimillonario Alexander Subbotin, de 43 años, fue encontrado muerto en la casa de un chamán el mes pasado. Se sospecha que el magnate fue envenenado con secreciones de rana. Sin embargo, la agencia rusa Tass informó que el multimillonario aparentemente sufrió un infarto.
La última muerte sospechosa fue la de Andrei Krukovsky, un ruso de 37 años que trabajaba como director general de la estación de esquí de Krasnaya Polyana, gestionada por Gazprom.
Según los informes, se cayó por un acantilado en la fortaleza Aczipsinskoy en la ciudad de Sochi y murió a causa de las heridas.
Fosas comunes en zona inundada
Las fuerzas de ocupación rusas en la provincia de Jersón están enterrando en fosas comunes los cuerpos de los muertos en las inundaciones provocadas por la voladura de una central hidroeléctrica en el territorio controlado por Rusia, según un parte militar del Ejército ucraniano.
“El mando de las fuerzas de ocupación rusas ha tomado la decisión de enterrar a los muertos en fosas comunes sin tomarles muestras de ADN y sin poner ningún signo en el lugar de sepultura”, se lee en un parte militar publicado anoche por el Estado Mayor de las Fuerzas Armadas de Ucrania. Según el parte, las autoridades impuestas por Rusia en la margen oriental del río Dniéper -donde se encontraba la central hidroeléctrica- han puesto a los trabajadores municipales a buscar a los muertos entres las casas y las infraestructuras afectadas por la riada.
“Como resultado de los trabajos de búsqueda y recuperación, sólo el 24 y el 25 de junio de este año se encontraron más de 60 cuerpos”, afirmó el Ejército ucraniano.
[EFE]