Putin lanza una purga militar tras descubrir que un alto mando estaba al tanto de la rebelión

El presidente ruso sugirió que el jefe del grupo Wagner, Yevgueni Prigozhin, debe enfrentar cargos en Bielorrusia a pesar de haberle prometido inmunidad tras la asonada del fin de semana.

Vladimir Putin
Vladimir Putin.
Foto: AFP

The New York Times, EFE
Tras la rebelión del grupo Wagner el pasado fin de semana, Vladimir Putin inició una purga en filas de las Fuerzas Armadas rusas. En cuanto a la situación de Yevgueni Prigozhin, el líder del grupo de mercenarios hasta ahora al servicio de Rusia, Putin surgió que puede no estar tan libre de persecuciones judiciales en su exilio en Bielorrusia, pese a que le prometieron inmunidad.

Putin insinuó que se investigarán los negocios de su exaliado y si hubo “robos” en los contratos multimillonarios de cáterin para el Estado y las Fuerzas Armadas que se adjudicó una de sus empresas, Concord.

El presidente ruso “está tratando de presentar al financiero del Grupo Wagner como corrupto y mentiroso para destruir su reputación entre el personal de Wagner y dentro de la sociedad rusa”, indicó ayer miércoles el Instituto para el Estudio de la Guerra (ISW) de Estados Unidos.

Y es que Prigozhin ha ganado en apoyo popular desde que empezó a denunciar en audios y vídeos el caos ruso en la guerra en Ucrania y a criticar la gestión y “corrupción” de los “burócratas” de Defensa.

Según un sondeo del centro Levada, el único independiente y declarado “agente extranjero” en Rusia, Prigozhin por primera vez está entre los diez primeros políticos con mayor confianza de los rusos, solo por detrás de su enemigo, el ministro de Defensa, Serguéi Shoigú.

Que goza de cierta popularidad entre los rusos ya se podía ver cuando decenas de ciudadanos despidieron con aplausos a los mercenarios en el momento de su retirada de la sureña ciudad de Rostov del Don, que habían tomado durante el motín del viernes y sábado.

La “limpieza” del Grupo Wagner iniciada por el Kremlin consiste en obligar a los mercenarios a firmar contratos con el Ejército regular o irse a sus casas o al exilio a Bielorrusia.

Pero algunos observadores militares rusos señalan que no será la única limpieza que acometa Putin después de la insurrección.

Cuba-Rusia

Cuba y Rusia anunciaron su interés en desarrollar proyectos conjuntos en “el campo técnico-militar” durante una visita a Moscú del ministro de las Fuerzas Armadas, Álvaro López Miera.

El ministro cubano fue recibido con honores militares por su homólogo Serguéi Shoigu, blanco de fuertes críticas del jefe del grupo de mercenarios Wagner, Yevgueni Prigozhin, por su desempeño en la guerra en Ucrania.

Purga en el Ejército ruso

Rybar, canal de Telegram de información sobre la guerra en Ucrania, señaló ayer miércoles que la rebelión del grupo Wagner “se convirtió en el motivo de purgas a gran escala en las Fuerzas Armadas”.

“Desde hace varios días investigadores y representantes del Servicio Federal de Protección (encargado de la seguridad de altos cargos, incluido Putin) entrevistan a jefes de mando militar y a comandantes de unidades”, aseguró.

Otros blogueros militares aseguran que la purga también afecta a los pilotos que se negaron a atacar las columnas de Wagner que se acercaban a Moscú el sábado y a los guardias fronterizos que tampoco frenaron a los mercenarios.

El canal Rybar, informó que uno de los generales que entró en la purga es Serguéi Surovikin, jefe adjunto de las fuerzas rusas en Ucrania. “A Surovikin no se le ve desde el sábado; no se sabe a ciencia cierta donde está el ‘general Armagedón’ y circula la versión de que está siendo interrogado”.

Por su parte, el diario The New York Times dijo ayer que Surovikin, el único mando militar al que decía respetar Prigozhin, conocía de antemano sus planes de la sublevación y no los comunicó.

Apodado “general Armagedón” por su mano dura, Surovikin actuó hasta el sábado de enlace en el frente entre la cúpula militar en Moscú y el jefe de Wagner, pero también fue de los primeros mandos que emitió el viernes por la noche, cuando comenzó la rebelión, un llamamiento a los mercenarios para que desistieran de sus planes.

Fue reemplazado como comandante principal en enero, pero retuvo su influencia en las operaciones de guerra y sigue siendo popular entre las tropas.

Los funcionarios estadounidenses citados por el NYT dijeron que hay indicios de que otros generales rusos también pueden haber apoyado la revuelta de Prigozhin que buscaba la caída de la cúpula del Ministerio de Defensa.

Funcionarios estadounidenses actuales y anteriores dijeron que Prigozhin no habría lanzado su levantamiento a menos que creyera que otros en posiciones de poder acudirían en su ayuda.

Si Surovikin estuvo involucrado en los eventos del fin de semana pasado, sería la última señal de las luchas internas que han caracterizado al liderazgo militar de Rusia desde el comienzo de la guerra de Putin en Ucrania y podría indicar una fractura más amplia entre los partidarios de Prigozhin y los dos principales asesores militares de Putin: Sergei Shoigu, el ministro de Defensa, y Valery Gerasimov, el jefe del Estado Mayor.

Putin ahora debe decidir si cree que Surovikin ayudó a Prigozhin y cómo debe responder.

El martes, la agencia de inteligencia nacional rusa dijo que retiraría los cargos penales de “motín armado” contra Prigozhin y los miembros de su fuerza. Pero si Putin encuentra evidencia de que Surovikin ayudó a Prigozhin, no tendrá más remedio que destituirlo, dicen funcionarios y analistas.

Algunos exfuncionarios creen que Putin podría decidir quedarse con Surovikin, si concluye que tenía algún conocimiento de lo que Prigozhin había planeado pero no lo ayudó. Por ahora, dijeron, Putin parece tener la intención de culpar del motín únicamente a Prigozhin.

“Putin es reacio a cambiar a la gente”, dijo Alexander Baunov, investigador principal del Carnegie Russia Eurasia Center. “Pero si el servicio secreto encuentra archivos que implican a Surovikin, Putin puede cambiar”.

Altos funcionarios estadounidenses sugieren que una alianza entre Surovikin y Prigozhin podría explicar por qué el líder de Wagner sigue vivo, a pesar de apoderarse de un importante centro militar ruso y marchar sobre Moscú.

Surovikin se pronunció en contra de la rebelión cuando se hizo pública el viernes, en un video que instó a las tropas rusas en Ucrania a mantener sus posiciones y no unirse al levantamiento.

“Le insto a que se detenga”, dijo Surovikin en un mensaje publicado en Telegram. “El enemigo solo está esperando que la situación política interna empeore en nuestro país”.

Pero un exfuncionario calificó ese mensaje como “un video de rehenes”.

El lenguaje corporal de Surovikin sugirió que se sentía incómodo denunciando a un antiguo aliado, que compartía su punto de vista sobre el liderazgo militar ruso, dijo el exfuncionario.

Rusia calificó ayer miércoles de “especulación” la versión del NYT de que Surovikin conocía de antemano los planes de la sublevación del jefe del grupo Wagner.

“En torno a estos acontecimientos habrá ahora muchas especulaciones y conjeturas. Creo que esto es uno de tales ejemplos”, dijo el portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov, en su rueda de prensa telefónica diaria desde el Kremlin.

además

El Kremlin valora los “esfuerzos” del Vaticano

El Kremlin saludó ayer miércoles los “esfuerzos” del Vaticano para encontrar una solución a la guerra en Ucrania, en plena visita de un emisario del papa Francisco que se reunirá con un consejero del presidente ruso, Vladimir Putin.

El cardenal italiano Matteo Zuppi, enviado de Francisco para la paz en Ucrania, llegó el martes a la noche a Moscú y se entrevistará con el consejero diplomático del Kremlin Yuri Ushakov, indicó el portavoz de la presidencia rusa, Dmitri Peskov.

“Hablarán del conflicto en Ucrania y de las posibilidades de una solución pacífica”, indicó Peskov, añadiendo que el Kremlin “aprecia mucho los esfuerzos y las iniciativas del Vaticano para encontrar una solución pacífica a la crisis ucraniana”.

Se trata de la primera visita a Moscú de un alto funcionario del Vaticano desde el inicio de la invasión rusa a Ucrania en febrero de 2022. Según la archidiócesis de Moscú, Matteo Zuppi también debe asistir a un servicio religioso católico hoy jueves por la noche en la capital rusa.

Un posible encuentro con el jefe de la Iglesia ortodoxa rusa, el patriarca Cirilo, fue mencionado por algunos medios rusos, sin ser confirmado.

Según el Vaticano, el objetivo principal de esta visita a Moscú es “fomentar los gestos de humanidad que pueden ayudar a promover una solución a la trágica situación actual y a encontrar los medios para alcanzar una paz justa”.

El cardenal Zuppi, perteneciente a la comunidad de San Egidio -que desempeña el papel de canal diplomático informal de la Santa Sede-, estuvo en Kiev el 5 y 6 de junio, donde se reunió con Volodimir Zelenski.

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