Muerte, exilio y silencio: cuatro historias en cuatro años de guerra en Ucrania

Este martes se cumplen cuatro años desde que el presidente ruso Vladimir Putin ordenó a sus tropas invadir Ucrania. Kiev llega exhausto al aniversario y la paz todavía parece lejana.

Personas se reúnen ante un monumento improvisado a los soldados ucranianos y extranjeros caídos en la Plaza de la Independencia de Kiev el 23 de febrero de 2026, mientras el conflicto con Rusia cumple cuatro años.
Kiev. Monumento improvisado a los soldados ucranianos caídos, en la Plaza de la Independencia.
Foto: AFP fotos

Decenas de miles de civiles y cientos de miles de soldados han muerto desde el inicio de la invasión rusa de Ucrania hace cuatro años. Millones de ucranianos se vieron obligados a huir de sus hogares para escapar de los combates y en Rusia cientos de personas que se oponen al conflicto fueron condenadas a duras penas o tuvieron que dejar su país para evitar ser perseguidas. A cuatro años del inicio del conflicto, estas son cuatro historias que retratan el impacto de la guerra: la matanza de una familia completa, la vida de un soldado ucraniano amputado, un comediante afín al Kremlin y una activista rusa contra la guerra.

Kira tenía cuatro meses, su madre Valeria, 28 años, y su abuela Liudmila, 54, cuando un misil ruso golpeó su vivienda en Odesa, en el sur de Ucrania, en abril de 2022. En segundos, el impacto segó tres generaciones de esta familia. El padre de Kira, Yurii Glodan, estaba haciendo la compra en el momento de la tragedia. Las imágenes posteriores muestran al hombre conmocionado buscando entre los escombros de lo que fue su casa.

Después de perder a su familia, Yurii -un abogado que dejó el traje para trabajar en una panadería en Odesa- se alistó en el ejército en marzo de 2023. Murió ese mismo año, unos meses después, en septiembre, cerca de Bajmut, en el frente oriental, en una de las batallas más rudas del conflicto. “Hay cientos de historias como esta en todo el país”, declaró Alla Koroliova, la mejor amiga de Valeria, en una entrevista con AFP en Odesa en febrero de 2026. En su teléfono todavía tiene fotos de Kira, que le envió su amiga. Un bebé que nunca llegó a conocer.

El que quiere combatir

Volodomir cumplió 32 años el día que Rusia lanzó la invasión. Cuatro años después, pese a haber perdido una pierna y un antebrazo en un bombardeo mientras estaba en el ejército, quiere volver a combatir. “Levanté la cabeza cuando estaba tumbado, miré mi pierna y un tipo (...) me la estaba serrando”, recordó. Fue sometido a 21 operaciones en un mes.

Volodimir, ahora con una prótesis en la pierna, habló con AFP durante un torneo de fútbol sala en Pavlogrado. Se desplaza con soltura y sin muletas. Decidido a volver a alistarse. Quiere volver con sus “hermanos de armas”, pero en un puesto más alejado del frente.

“Hace dos años, estábamos firmemente convencidos de que podíamos volver a las fronteras de 1991”, con la península de Crimea y el este ucraniano bajo control de Kiev. “Pero ahora, tras estar en el ejército y haber visto todo eso de cerca, comprendo que el precio a pagar por las fronteras de 1991 será muy alto”, admite.

Obligarlo a retirarse

“Empezó la III Guerra Mundial”

El presidente ucraniano, Volodimir Zelenski, considera que el presidente ruso, Vladimir Putin, empezó la III Guerra Mundial y que la única salida es presión militar y económica para obligarlo a retirarse de Ucrania. “La pregunta es cuánto territorio podrá conquistar y cómo detenerlo. Rusia quiere imponer al mundo un estilo de vida diferente y cambiar el que la gente eligió”, dijo a la BBC.

Comediante oportunista

En la década de 1990, el humorista Andréi Bocharov, alias “Bocharik”, encarnaba para millones de rusos un “hijo de mamá” en una serie de culto. La guerra le permitió reorientar su carrera, que estaba en un punto muerto. Este siberiano actuaba en “33 m2”, como un benjamín de una familia, pero luego de aquellos años en los que Rusia se reía de sus defectos, vivió una época de menos luces. El 24 de febrero de 2022 relanzó su carrera. En momentos que la sociedad rusa se dividía en campos irreconciliables, Bocharov -hoy de 59 años- eligió sin dudarlo “su patria y sus raíces”.

En sus publicaciones y podcasts despliega un patriotismo ardiente. Seguido por más de 350.000 suscriptores en sus canales de Telegram y la red social rusa VK, Bocharik encontró un eco mediático a sus críticas contra un Occidente “decadente”. A diferencia de sus numerosos colegas que tomaron el camino del exilio, Bocharik alza la voz para defender los intereses nacionales. “Rusia siempre gana: ¡somos rusos y el borsch está con nosotros!”, repite.

Esta fotografía, tomada y difundida por el servicio de prensa de la 65.ª Brigada Mecanizada de las Fuerzas Armadas de Ucrania el 20 de febrero de 2026, muestra a un residente local caminando junto a un edificio residencial dañado tras un presunto ataque aéreo en Komyshuvakha, región de Zaporizhia, durante la invasión rusa de Ucrania.
Zaporiyia. Un residente local camina entre escombros tras un ataque ruso.
Foto: AFP fotos

La opositora silenciosa

El 24 de febrero de 2022, Varvara (nombre cambiado) participó en una manifestación en Moscú contra la guerra. Después perdió su empleo en un organismo público por firmar una petición contra el conflicto. Declaró a la AFP que cuando salió a manifestarse ese día, tenía “la sensación difusa de no saber qué iba a pasar”.

Avisó a unos allegados de que podían detenerla, dejó un juego de llaves de reserva y esperó que su gato “no muriera de hambre” en su ausencia. Se libró de la represión judicial.

En los primeros días de la invasión, Rusia adoptó una censura militar draconiana. Cientos de personas fueron condenadas a largas penas de prisión y miles más recibieron multas o penas cortas de cárcel. Varios amigos de Varvara abandonaron el país. Ella lo pensó pero no lo hizo.

Actualmente está casada y desea tener hijos. Por ello, no quiere arriesgarse a ser detenida y renunció a expresarse públicamente. Como ella, la mayoría de los rusos opuestos al conflicto se encierran en el silencio. La guerra aún pesa en su vida. Su padre, miembro de las fuerzas del orden, sirvió en Ucrania. Ella lo ama y él regularmente le ofrece ayuda financiera, que ella siempre rechaza.

Varvara no cree posible cambiar el régimen ruso en la situación actual. “Toda resistencia que venga de abajo será aplastada, solo espero que sobrevivamos a todo esto, físicamente”, expresó.

Ayuda de Europa

Economía a flote, aunque ralentizada

Tras cuatro años de agresión militar rusa, la economía de Ucrania sigue centrada en sostener el esfuerzo de guerra y mantiene su estabilidad gracias al préstamo de 90.000 millones de euros para los próximos dos años acordado por la Unión Europea (UE), pero ve ralentizarse su crecimiento ante el desgaste constante.

El Fondo Monetario Internacional (FMI) -que también contribuye a la viabilidad del país con un crédito de 8.100 millones de dólares a desembolsar en un plazo de cuatro años- rebajó su previsión de crecimiento del PIB para este año del 2% al 1,8%, debido sobre todo al impacto de los ataques en la producción y el consumo. Después de contraerse un 29% en 2022 como consecuencia de la invasión, la economía ucraniana creció un 5,3 % en 2023 y un 2,9 % en 2024. La tendencia a la baja continúa un año más, confirmando que el efecto rebote que experimentó la economía ucraniana en el segundo año de la guerra ha comenzado a estancarse.

Según la consultora ucraniana GMK Center, la economía ucraniana no ha sido capaz de encontrar nuevos motores de crecimiento que mantengan el ritmo de la recuperación que experimentó en 2023. Entre los factores que apoyan el crecimiento, el GMK Center cita la inflación relativamente baja y la estabilidad del consumo privado, así como los programas de apoyo a las empresas y los nuevos inversores, además de la expansión constante de la industria militar y la pujanza continuada del sector agrícola.

Nada de esto sería posible, sin embargo, sin el apoyo financiero internacional, en el que tiene un papel abrumadoramente importante el crédito de 90.000 millones de euros que la UE adoptó en un acuerdo político el año pasado. Este capital debe obtenerse de la emisión de nueva deuda, después de que la UE renunciara a destinar los 210.000 millones de euros en activos rusos congelados como castigo por la invasión para seguir financiando a Ucrania. El dinero europeo debe servir para que Ucrania pueda seguir funcionando como Estado, pagando sueldos, pensiones y otras prestaciones, en un contexto en el que casi todo lo que el Estado recauda en impuestos va a parar a financiar la defensa del país. EFE

AFP

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