Rusia lanzó una andanada de bombardeos con drones y misiles en varios puntos de Ucrania ayer domingo, que impactaron en infraestructuras ferroviarias, energéticas y edificios residenciales, a un día del cuarto aniversario del inicio de la invasión. Por su lado, Ucrania también lanzó drones directamente a Moscú, lo que obligó al cierre de aeropuertos en Rusia, según sus fuentes oficiales. Asimismo, en el frente diplomático, el ministro francés de Exteriores, Jean-Noël Barrot, justificó ayer contactos directos que mantiene su país con Rusia porque lo que está en juego es la seguridad europea y porque con la retirada decidida por Donald Trump los europeos se han convertido en el principal soporte de Ucrania, afirmó.
La capital ucraniana ha sido objeto de bombardeos durante todo el conflicto y en las últimas semanas Rusia intensificó estos ataques golpeando objetivos de la infraestructura energética de Kiev en medio del rudo invierno. “Moscú continúa invirtiendo más en sus ataques que en la diplomacia”, denunció el presidente ucraniano, Volodimir Zelenski en las redes sociales, que indicó que Rusia lanzó cerca de 50 misiles y 300 drones. “El principal objetivo fue el sector energético. También resultaron dañados edificios residenciales e infraestructura ferroviaria”.
También ayer domingo, Hungría anunció que bloqueará un nuevo paquete de sanciones de la Unión Europea (UE) contra Rusia, debido a la interrupción de los suministros de petróleo ruso a través del oleoducto Druzhba. Ucrania afirma que el oleoducto que atraviesa su territorio para transportar petróleo ruso a Eslovaquia y Hungría resultó dañado a finales de enero por los ataques rusos. Hungría sostiene que Kiev es responsable de garantizar la seguridad y el funcionamiento de la parte del oleoducto que pasa por su territorio.
Durante la noche de sábado a domingo, la fuerza aérea ucraniana declaró una alerta general en todo el territorio por la amenaza de misiles. El ejército polaco desplegó aviones para proteger su espacio aéreo, ante ataques rusos que amenazan regiones fronterizas.
Las autoridades de las regiones ucranianas de Dnipró, en el centro-este, y Odesa, en el sur también informaron de bombardeos, que alcanzaron infraestructuras con drones.
Rusia, que ocupa cerca del 20% del territorio ucraniano, ha provocado recientemente la peor crisis energética del país desde el inicio de la invasión en 2022. Las temperaturas descendieron hasta casi -10 °C ayer domingo en Kiev cuando la ciudad volvió a ser atacada.
Rusia lanzó su invasión a gran escala de Ucrania el 24 de febrero de 2022, provocando el conflicto más sangriento y destructivo en Europa desde la Segunda Guerra Mundial. A un día del cuarto aniversario de la invasión, se impone una evaluación en la que Ucrania, a pesar del fuerte avance ruso, afirma que no está perdiendo la guerra. “No pueden decir que estamos perdiendo la guerra. Honestamente, en absoluto la estamos perdiendo, definitivamente. La pregunta es si la ganaremos”, afirmó Zelenski el viernes.
Lo cierto es que la guerra en Ucrania cumplirá cuatro años sin que el ejército ruso haya logrado el objetivo de conquistar las cuatro regiones ucranianas que se anexionó sobre el papel.
Desde principios de año se han celebrado varias rondas de conversaciones entre emisarios de Kiev, Moscú y Washington, sin avances concretos hasta el momento. Mañana martes, cuando el conflicto entrará en su quinto año, el presidente francés Emmanuel Macron y el primer ministro británico Keir Starmer copresidirán por videoconferencia una reunión de la llamada Coalición de los Voluntarios en apoyo a Ucrania.
El presidente de EE.UU., Donald Trump hace esfuerzos para el fin de la guerra antes del próximo junio, lo que le sería conveniente por razones políticas internas en su país.
Aeropuertos rusos
Las defensas antiaéreas del Kremlin han derribado ayer domingo 21 drones ucranianos de ala fija que se dirigían la capital rusa, denunció su alcalde, Serguéi Sobianin.
“Los especialistas de los servicios para situaciones de emergencia trabajan en los lugares donde cayeron los fragmentos” de los aparatos no tripulados, señaló en las redes sociales. Además, otra veintena de drones fueron abatidos sobre la región de Kaluga, a unos 200 kilómetros de Moscú.
Este ataque obligó a los cuatro aeropuertos moscovitas -Sheremétievo, Domodiédovo, Vnúkovo y Zhukovski- a limitar el número de vuelos de salida y de llegada. Algunos vuelos fueron cancelados, incluido los que tenían como destino o punto de partida la capital bielorrusa, Minsk, y otros fueron trasladados a aeropuertos más seguros lejos de Moscú, aunque algunos de ellos también tuvieron que restringir sus operaciones.
La agencia de aviación civil, Rosaviatsia, explicó que los aeropuertos únicamente operan aquellos vuelos que reciben luz verde de las correspondientes autoridades. Además, Kiev habría atacado con más de un centenar de drones otras regiones rusas, especialmente las fronterizas Bélgorod y Briansk.
Ucrania respondió así al ataque ruso con 52 misiles y 297 drones, ya mencionado en esta nota, que causó en la madrugada del sábado al domingo al menos a un muerto y seis heridos en la región de Kiev, a lo que hay que sumar las cuatro personas muertas en la región en Sumi, en el norte de Ucrania, en un ataque ruso contra una ambulancia, según informaron ayer las autoridades ucranianas.
Por ello, el presidente Zelenski acusó a Moscú de dedicar más esfuerzo a los ataques “que a la diplomacia” para el arreglo del conflicto.
Se espera que la próxima semana se celebre en Ginebra la cuarta ronda de negociaciones entre rusos y ucranianos con mediación estadounidense.
AFP/EFE