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Muerte, cárcel o exilio: tres destinos esperan a los opositores del régimen de Putin en Rusia

Alexei Navalny, principal opositor de Putin durante más de una década, a lo largo de su vida fue acosado, envenenado y encarcelado. Finalmente murió, a los 47 años, en prisión.

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Manifestación frente a la embajada rusa en la República Checa en protesta por la muerte en una prisión en Siberia del líder opositor Alexei Navalny
Manifestación frente a la embajada rusa en la República Checa en protesta por la muerte en una prisión en Siberia del líder opositor Alexei Navalny
Foto: Milan Kammermayer/AFP.

Agencia EFE y AFP
La muerte, la cárcel o el exilio suelen ser destinos reservados a los opositores de Vladimir Putin, como el principal de ellos, Alexéi Navalny, fallecido ayer viernes en una cárcel del Ártico por motivos aún desconocidos.

Navalny, principal opositor de Putin durante más de una década, a lo largo de su vida fue acosado, envenenado y encarcelado. Finalmente murió, a los 47 años, en prisión.

Este activista contra la corrupción, exabogado moscovita, había sido víctima en 2020 en Siberia de un grave envenenamiento que atribuía al Kremlin. A su regreso a Rusia en enero de 2021 después de una convalecencia en Alemania, fue detenido y su organización anticorrupción FBK fue cerrada por “extremismo”.

Asesinados

El ex viceprimer ministro Boris Nemtsov se convirtió en uno de los principales detractores de Putin en la década de 2000. Menos de un año después de oponerse a la anexión de Crimea, Nemtsov fue asesinado en febrero de 2015 con cuatro balas en la espalda en un puente a pocos metros del Kremlin. Tenía 55 años.

Boris Nemtsov
Boris Nemtsov, ex primer ministro ruso.
Foto: Archivo El País.

Sus partidarios acusan al dirigente checheno Ramzan Kadirov de haber dado la orden, lo que él niega. Cinco chechenos fueron condenados por este asesinato, sin que se identificara oficialmente al autor.

Diez años antes, en octubre de 2006, Anna Politkóvskaia fue asesinada en el vestíbulo de su edificio en Moscú. Esta periodista de Novaya Gazeta, principal medio de comunicación independiente del país, había documentado y denunciado durante años los crímenes del ejército ruso en Chechenia.

Encarcelados.

Otros críticos fueron encarcelados o corren el riesgo de serlo, como Oleg Orlov, figura de la defensa de los derechos humanos y de la emblemática ONG Memorial, cuyo nuevo juicio se abrió el viernes en Moscú. Se enfrenta a hasta cinco años de prisión por sus denuncias de la invasión militar en Ucrania, inciada en febrero de 2022.

Oleg Orlov, activista por los derechos humanos ruso.
Oleg Orlov, activista por los derechos humanos ruso.
Foto: AFP

Vladimir Kara Murza, de 42 años, antiguo opositor, afirma haber sobrevivido a dos envenenamientos. En abril de 2023 fue condenado a 25 años de cárcel en un juicio a puerta cerrada, por difundir “información falsa” sobre el ejército ruso. Está cumpliendo su condena en Siberia.

Ese mismo mes, Ilia Iachin, de 39 años, fue condenada en apelación a ocho años y medio de cárcel por haber denunciado “el asesinato de civiles” en la ciudad ucraniana de Bucha, cerca de Kiev, donde el ejército ruso fue acusado de atrocidades, lo que Moscú niega.

Acusada de haber “creado una organización extremista”, Ksenia Fadeieva, de 31 años, exdiputada aliada de Navalny, también fue condenada a finales de 2023 a nueve años de prisión.

En junio de 2023, Lilia Chanicheva, primera colaboradora de Navalny en ser juzgada por crear una “organización extremista”, fue condenada a siete años y medio de reclusión.

Exiliados

La mayoría de los principales opositores que permanecen en Rusia están encarcelados. Los demás huyeron o se exiliaron, como el excampeón mundial de ajedrez Garry Kasparov.

Garry Kasparov
Desde junio de 2013, Garry Kaskaparov vive en Croacia y no ha vuelto a Rusia.
Foto: AFP.

Mijaíl Jodorkovski, exmagnate del petróleo, pasó diez años en la cárcel por haberse opuesto a Putin a principios de los años 2000.

Después de su liberación en 2013, el exoligarca se instaló en Londres, desde donde financia plataformas de oposición.

Muchos partidarios de Jodorkovski, pero también de Navalni, abandonaron Rusia a partir de 2021, año que marcó una fuerte aceleración de la represión, acentuada desde la ofensiva en Ucrania.

Moscú también aumenta la presión sobre los disidentes en el exilio. En febrero se abrió una investigación en Rusia contra el escritor Boris Akunin, exiliado desde 2014 en Londres, por “difusión de informaciones falsas” sobre el ejército y “llamamiento al terrorismo”.

“Agentes del extranjero”

Cientos de activistas de derechos humanos, opositores o periodistas fueron etiquetados de “agentes del extranjero”. Fue el caso en febrero de Oleg Orlov, del ex primer ministro exiliado Mijaíl Kasianov y del redactor jefe de Novaya Gazeta, Dmitri Muratov.

Pilar de la defensa de los derechos humanos en Rusia, la ONG Memorial, coganadora del Premio Nobel de la Paz 2022, fue disuelta por la justicia rusa a finales de 2021 por haber violado la ley sobre los “agentes del extranjero”, que impone estrictas obligaciones administrativas.

La justicia rusa ordenó también la disolución de varias asociaciones con opiniones críticas hacia el gobierno de Putin por haber organizado en Rusia acontecimientos fuera de su “zona de actividad” geográfica.

Así ocurrió en agosto con el Centro Sájarov y anteriormente con el Grupo Helsinki de Moscú y el Centro Sova. AFP

Además

Opositores

Oleg Orlov: Activista por los Derechos Humanos

Figura de la emblemática ONG Memorial, se le acaba de abrir un nuevo juicio en Moscú. Se enfrenta a hasta cinco años de prisión por sus denuncias de la invasión militar en Ucrania, iniciada el 24 de febrero de 2022.

Mijaíl Jodorkovski: Ex magnate del petróleo

Jodorkovski pasó diez años en la cárcel por haberse opuesto a Vladimir Putin a principios de los años 2000. Después de su liberación en 2013, el exoligarca se instaló en Londres, desde donde financia a grupos opositores al régimen del Kremlin.

Boris Nemtsov: Ex primer ministro ruso

Se convirtió en uno de los principales detractores de Putin en la década de 2000. Menos de un año después de oponerse a la anexión de Crimea, fue asesinado en febrero de 2015 con cuatro balas en la espalda a metros del Kremlin.

“Putin será castigado, ese día llegará”

La noticia de la muerte en prisión del líder opositor ruso, Alexéi Navalny, marcó ayer viernes el primer día de la Conferencia de Seguridad de Múnich, en la que su esposa, Yulia Naválnaya, sacó fuerzas para subir al podio y prometer que el presidente de Rusia, Vladímir Putin, pagará por ello.

“No sé si debemos creer las terribles noticias que recibimos, que recibimos solamente de medios oficialistas. Desde hace muchos años (...) no podemos creer ni a Putin ni a su Gobierno. Mienten constantemente. Pero si esto es verdad, quisiera que sepan Putin y todo su entorno -su Gobierno, sus amigos- que serán castigados por lo que han hecho con nuestro país, mi familia y mi esposo”, dijo.

“Serán llevados a la justicia y ese día llegará pronto”, insistió, y pidió a la comunidad internacional luchar unidos contra el “mal” del régimen de Putin.

El representante de la UE para Política Exterior, Josep Borrell, por su parte, tuvo un encuentro con Naválnaya en Múnich.

“Pese a que no se le ha permitido visitar a Navalny durante años tras sentencias con motivación política y su arresto injustificado, el espíritu de Yulia es inquebrantable. Putin es responsable de asesinato y rendirá cuentas”, escribió en la red social X.

En medio de una conferencia a la que por tercera vez consecutiva no asisten representantes oficiales de Moscú, la muerte de Navalny reforzó un protagonismo que ya tenía Rusia debido a la guerra en Ucrania como amenaza al derecho y al orden internacional.

Borrell, en un encuentro con periodistas antes de la noticia de la muerte de Navalny, había definido a Ucrania como una de las principales preocupaciones europeas junto con Oriente Medio.

La amenaza rusa ha obligado a los europeos a incrementar sus esfuerzos en Defensa y a despedirse de lo que se conoció como “los dividendos de la paz” tras el fin de la Guerra Fría.

El secretario general de la ONU, Antonio Guterres, en el discurso inaugural, abogó por una paz justa “para Ucrania y para el mundo”, y dijo que una guerra como la rusa, en clara violación de la Carta de las Naciones Unidas, “no tiene lugar en la Europa del siglo XXI”. “Dos años después, el coste en vidas humanas y sufrimiento es atroz y el impacto en la economía mundial ha sido particularmente devastadora para los países en desarrollo”, señaló.

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