DOS ARGENTINAS

Moyano y el kirchnerismo juntan fuerza contra Macri

El líder de los Camioneros hizo su demostración de fuerza en Buenos Aires.

Unas 400.000 personas según los organizadores coparon ayer la 9 de Julio en el centro de Buenos Aires. Foto: La Nación / GDA
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Sindicatos argentinos, junto al kirchnerismo, convocados por el líder de los camioneros, Hugo Moyano, llenaron ayer miércoles el centro de Buenos Aires con miles de personas en una manifestación contra la política económica del gobierno de Mauricio Macri.

La previa estuvo plagada de polémica y pulseadas internas. Es que buena parte del sindicalismo argentino decidió no apoyar la convocatoria de Moyano al entender que la marcha era una medida de presión por sus problemas judiciales, que él mismo achaca a una persecución impulsada por Macri.

Por el contrario, el kirchnerismo, que en sus últimos años de gobierno se había distanciado de Moyano, y la izquierda más radical argentina, que tampoco es una aliada habitual de sindicalistas como él, siempre dispuestos a acordar con el poder, se sumaron a la protesta para intensificar la oposición en las calles a Macri.

"Señor presidente no siga llevando adelante políticas que hambrean a la parte más sensible de nuestra sociedad", lanzó Moyano en su discurso. Y se refirió al "engaño" a los jubilados que supuso la reforma de las pensiones, causante, según las encuestas, de un descenso en la popularidad de Macri.

Pero Moyano dedicó buena parte del acto a defenderse de las acusaciones que pesan sobre él: sostuvo que "no tiene miedo de ir preso" y que "no está implicado en ningún caso de corrupción por ahora".

"Si tuviera un problema tengo las suficientes pelotas para defenderme yo solo. Que no le quepa duda a nadie, ni al gobierno ni a los que acompañan al gobierno", expresó.

"No estoy implicado en ningún tema de corrupción por ahora, ninguna denuncia", remarcó el líder sindical, quien entre 2004 y 2016, durante los gobiernos de Néstor y Cristina Fernández alcanzó gran poder al ser el secretario general de la Confederación General del Trabajo (CGT), principal central sindical argentina.

Ayer entre el público estaba Máximo Kirchner, el hijo mayor de Néstor y Cristina.

Moyano está investigado por un supuesto desvío de fondos de la obra social (mutual médica) de la organización que encabeza hacia empresas pertenecientes a su familia.

La causa se inició por una denuncia de la diputada oficialista Graciela Ocaña, quien junto a la también legisladora del gobernante Cambiemos, Paula Oliveto, denunció haber recibido amenazas anónimas, lo que achacaron a comportamientos "mafiosos" del entorno de Moyano.

Facundo Moyano, hijo de Hugo y diputado por el peronista Frente Renovador, reconoció que había una "buena relación" de su padre con Macri, pero dijo que "de un día para otro, cuando se opone a la reforma laboral y a la baja del convenio colectivo de camioneros, es malo y aparecen las causas" judiciales en su contra.

Además de Moyano, se han producido en los últimos meses numerosas investigaciones y detenciones de sindicalistas, algunos de ellos encontrados con importantes fortunas, casos que han dado fuerza a la campaña del gobierno a lo que llama la "mafia sindical".

Entre los principales dirigentes sindicales se produjo una fractura con respecto a la asistencia a la marcha de ayer, una cuestión que puso de relieve el debate que existe en el seno del sindicalismo acerca de la estrategia a seguir frente a Macri: oposición frontal o intentar un acercamiento y acordar una suavización de sus medidas.

Ayer el presidente llamó a construir "soluciones sin aprietes, sin extorsiones, sin comportamientos mafiosos, sin buscar privilegios", en una referencia velada a Moyano. "Tenemos que seguir por este camino que hemos comenzado y tenemos que abrazar el resto de nuestros días, porque por acá construimos soluciones sin aprietes, sin extorsiones, sin comportamientos mafiosos, sin buscar privilegios", señaló.

La manifestación de ayer reunió a 400.000 personas según los organizadores, y a unas 85.000 de acuerdo a las cifras de las autoridades de la ciudad.

En declaraciones al canal TN, el ministro de Trabajo, Jorge Triaca, sostuvo que "hay algunos que defienden privilegios", y dijo que el gobierno no acepta "condicionamientos ni conductas extorsivas".

Por su parte, el excanciller Jorge Taiana afirmó que entre el kirchnerismo —al que pertenece— y Moyano existen "coincidencias en la crítica hacia el modelo" de Macri, lo que consideró como "un buen punto de partida" para lograr una mayoría que lleve a "modificar esta política económica".

La puja salarial con los sindicatos y la caída en la aprobación al presidente.

Argentina registró una inflación de 24,8% en 2017, según cifras oficiales, y aunque la meta este año se fijó en 15% las consultoras privadas esperan otro tanto para 2018.

Mauricio Macri intenta controlar el costo de vida con una menor recomposición de los salarios, medida que los sindicatos rechazan de plano.

El gobierno recomienda a empresas negociar con los sindicatos un tope de recomposición salarial de 15%. Pero el índice de precios subió 1,8% en enero. Las consultoras lo proyectan cerca del 6% en el primer trimestre.

En diciembre Macri impulsó una reforma jubilatoria para bajar el agudo déficit fiscal de 3,9% del PIB.

El freno al aumento de salarios y jubilaciones han provocado una caída en la imagen de Macri, según los institutos de sondeo.

"En el conurbano y en la provincia de Buenos Aires, cerca del 55% de la población desaprueba la gestión de Macri", dijo a Radio 10 el sociólogo y encuestador Sebastián Senlle, de la consultora Analogías.

Consultoras como Rouvier, Aresco y M&F han medido sensibles bajas en la imagen de Macri, aunque se mantiene por arriba del 40% cuando lleva ya poco más de dos años de gestión.

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