Es embajadora de Israel en Uruguay desde julio de 2023. Anteriormente se desempeñó como directora del Ministerio de Relaciones Exteriores y fue embajadora de su país en Suiza, encargada de negocios en Croacia, y embajadora y cónsul en Vietnam. Su formación, además de en diplomacia, es en ingeniería biomédica y gerencial. Asimismo, cuenta con experiencia docente en la Universidad de Tel Aviv. Al término de su período diplomático en Uruguay, Hershkovitz hace un balance para El País.
-Llegó a Uruguay tres meses antes del 7 de octubre de 2023 (cuando Hamás atacó a Israel y se desató la guerra en Gaza). ¿Cómo imaginaba su agenda en Uruguay y cómo terminó siendo?
-Es muy distinto a lo que me imaginaba y a lo que finalmente pasó. Siento que fue como una especie de vuelta que di, porque llegué con un plan muy organizado, enfocado en una agenda política y una agenda económica. Y, obviamente, cuando pasó lo del 7 de octubre, con toda la angustia, el estrés y la tristeza que trajo, y el tema de los rehenes -que llevó dos años-, todo lo que hice cambió por completo. Primero que nada, tuvimos que explicar acá en Uruguay lo que había pasado, porque a los pocos días las imágenes cambiaron y la historia del 7 de octubre dejó de estar entre los primeros temas de los que hablaba la gente. Y en Uruguay, que está un océano de distancia, es difícil de entender el sentimiento. Eso fue mi trabajo al principio: que la gente supiera, mostrarles imágenes, porque muchos trataron de minimizar el 7 de octubre. Y después de unos meses concentrada en los medios, en el aspecto político y humano de lo que había pasado, creo que logramos encontrar la forma de combinar los planes que teníamos del lado económico -para lo que habíamos venido- con el trabajo diario. Y logramos crear algunos espacios de colaboración y nuevas actividades de las que fuimos parte. Estoy muy orgullosa y contenta de haberlo logrado. Es un lindo cierre ver cómo llegué con un plan y, a pesar de todo lo que pasó, haber logrado avances en muchos campos.
-¿Cómo evalúa la relación bilateral en términos de acuerdos comerciales o de seguridad? Mencionó que alcanzó algunas metas, ¿cuáles son?
-Creo que una gran parte del comercio entre Israel y Uruguay siempre fue la exportación de carne uruguaya a Israel. En estos años logramos firmar un protocolo entre los servicios veterinarios, y Uruguay empezó a exportar ganado en pie a Israel. Hoy en día, Israel ya es el segundo destino para la exportación uruguaya de ganado en pie. También se aprobó por primera vez la posibilidad de importar carne con hueso desde Uruguay. El comercio en general creció, y creo que vamos a ver más crecimiento en los próximos años. También, para nosotros, la decisión del gobierno uruguayo de abrir la oficina en Jerusalén a fines de 2024 mostró el interés que hay acá en Uruguay por vincularse con la innovación israelí y con el ámbito académico de Israel.
-Su misión atravesó el cambio de gobierno de Luis Lacalle Pou al de Yamandú Orsi. ¿Cómo describiría la relación entre ambos? ¿Está de acuerdo con que hubo un cambio de tono; que el gobierno de Lacalle Pou fue más más vocal en su apoyo a Israel?
-Creo que sí, obviamente hubo un cambio de tono. Vimos mucho apoyo del gobierno (de Lacalle Pou) desde el primer momento. Creo que fue realmente pocas horas después de que nos despertáramos acá con esta realidad, llegó el mensaje de apoyo, que continuó desde ese momento en adelante. Y, por supuesto, vimos las declaraciones que salieron desde la cancillería después del cambio de gobierno con una retórica distinta. Tenemos muy buenas relaciones entre los países desde hace generaciones y creo que estamos logrando mantener esas relaciones también con este gobierno. Tenemos discusiones muy abiertas, donde decimos lo que pensamos. Espero que podamos encontrar más formas de colaborar también en el futuro.
-Durante estos años se notó un aumento del antisemitismo a nivel global. ¿Cómo lo experimentó aquí? ¿Sintió que la comunidad judía estuvo en peligro en Uruguay?
-Hay un aumento del antisemitismo en todo el mundo, y también en Uruguay. Es un hecho que la comunidad judía acá se siente menos segura que antes. Vemos los llamados de atención de la comunidad judía con mucha claridad. Vemos los números, el registro de todos los actos antisemitas que se dieron acá en estos últimos tres años. Hay un nuevo grupo de trabajo en la Institución Nacional de Derechos Humanos para discutir el crecimiento del antisemitismo. Hubo un pedido de crear un grupo especial en el Parlamento para discutir estos temas. Este tema salió mucho a la superficie en los últimos años desde el 7 de octubre. Vimos distintos hechos: la protesta frente al Colegio Integral, la marcha del 1° de mayo con una cabeza enorme de madera, con una estrella de David en la frente, que un grupo de jóvenes destruyó. Y esto sin mencionar el ámbito online, donde hay informes que muestran que Uruguay está entre los países que lideran el antisemitismo en distintos medios de comunicación. Es alarmante. Lo primero que hay que hacer es reconocer que existe el crecimiento de este fenómeno y llamarlo por su nombre. Cuando Udelar sanciona a estudiantes por actos antisemitas y lo llama de otra manera -no llamándolo “antisemitismo”-, eso es un problema.
-Ahora, en relación a Gaza, la ONU, distintas ONG y parte de la comunidad internacional han mostrado preocupación por el elevado número de víctimas civiles. ¿Cómo ve ese planteo?
-Lamentablemente, en toda guerra hay víctimas civiles de los dos lados. Pasó del lado israelí y del lado palestino por igual. En cuanto a los números, hay toda una propaganda. Incluso distintas agencias usan números distintos, y no hablo de una diferencia de 10 personas, hablo de una diferencia de miles de personas. Nadie puede decir realmente cuántos son civiles y cuántos son terroristas. Vemos números inflados y exagerados que muestran una propaganda muy planificada para demonizar a Israel.
-¿Cómo evalúa el acuerdo entre Estados Unidos e Irán?
-El objetivo del régimen iraní de destruir a Israel no cambió en más de 40 años. Desde que tomaron el poder tienen este objetivo; lo dijeron abiertamente una y otra vez, y lo siguen diciendo. La amenaza nuclear existe hoy. Hemos visto el comportamiento constante y repetido de este régimen de romper cada acuerdo y cada promesa que hizo a lo largo de los años. Hablamos del JCPOA (acuerdo nuclear con Irán) y de las violaciones que cometieron; de esconder material nuclear y desarrollar armas nucleares en distintos lugares; de mentir sobre su plan nuclear. Este método reiterado de engaño y su intención de destruir al Estado de Israel nos pone en un estado de alerta muy alto. Y pase lo que pase con cualquier acuerdo, Israel siempre se va a dedicar a proteger a su gente.
-¿Cuáles fueron sus mayores desafíos acá y cuáles serán los del embajador entrante?
-El 7 de octubre fue, por supuesto, el mayor desafío, justamente por lo que hablamos: cómo explicas y cómo haces que la gente sienta y entienda lo que está viviendo tu país, cuando están a un océano de distancia. ¿Cómo yo, como embajadora, puedo lograr que la gente acá en Uruguay entienda esto? Porque cuando entiendes la amenaza que enfrentamos, entiendes la necesidad de proteger al Estado y a sus ciudadanos. Así que ese es el mayor desafío. Hay muchos cambios que se están dando ahora en Medio Oriente, y espero que al nuevo embajador le toque un momento más tranquilo y más estable para trabajar. Y si no, este desafío va a seguir también con él.