Meghan Markle manifestó estar "profundamente consternada" tras la divulgación de una investigación que involucra a su padre, Thomas Markle, por presunta posesión de imágenes de abusos sexuales a menores. La duquesa de Sussex, que mantiene interrumpido todo vínculo con su progenitor desde 2018, emitió un comunicado oficial en el que explicó que la distancia obedeció de manera estricta a la necesidad de preservar la integridad física y emocional de sus dos hijos.
Ante la repercusión del caso, la propia Meghan Markle brindó detalles sobre antecedentes vinculados a la seguridad de la familia real británica. "En 2018, se envió una carta a la Policía Metropolitana de Londres y al departamento de Protección de la Familia Real y de Personas Especialmente Protegidas. Posteriormente, esa carta me fue remitida. En ella se formulaban acusaciones preocupantes e inquietantes contra mi padre, y se me aseguró que se estaban investigando", puntualizó.
Asimismo, la duquesa remarcó las razones de su distanciamiento personal. "Espero que ahora pueda entenderse que, a pesar de las distorsiones difundidas a lo largo de los años por ciertos medios de comunicación, mi distanciamiento de mi padre y mi decisión de no permitirle mantener contacto con nuestros hijos obedecieron a una sola razón: protegerlos", añadió en el escrito difundido.
La respuesta de Thomas Markle
En respuesta a las publicaciones, Thomas Markle, de 82 años, rechazó los señalamientos de forma tajante durante un contacto telefónico ofrecido al medio Daily Mail desde Florida, Estados Unidos. El padre de la duquesa definió el hecho como "un montón de mentiras" y expresó el impacto provocado por los dichos de su propia hija. "Estoy conmocionado, dolido y muy afectado por las acusaciones que mi hija vertió contra mí. Jamás podría hacer aquello de lo que se me acusa. Es lo peor de lo que alguien podría acusarme", declaró.
Por su parte, la postura formal de la duquesa insiste en que las autoridades actúen de manera estricta ante el presunto hallazgo de imágenes de abusos sexuales a menores. "Confié en que las autoridades estaban haciendo lo mismo para proteger a otras familias", sostuvo, para luego calificar el escenario como de extrema gravedad. "La magnitud de lo que ahora salió a la luz resulta más repugnante de lo que uno podría imaginar", sentenció, al tiempo que expresó su "sincero deseo es que se haga justicia plenamente y que la prioridad siga siendo la seguridad y la protección de los niños inocentes".
El episodio trasciende en momentos en que el príncipe Harry, de 42 años, y su esposa, de 45, han reconfigurado su vida personal en Inglaterra. La pareja regresó al Reino Unido el pasado mes de agosto tras seis años de residencia en EE.UU., posterior a su renuncia en 2020 a las funciones como miembros activos de la Corona. Tras el retorno, matricularon a sus hijos —el príncipe Archie, de siete años, y la princesa Lilibet, de cinco— en una institución educativa en los Cotswolds, zona rural del sudoeste de Inglaterra cercana a su nueva residencia.
Con información de AFP