El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, dijo este miércoles que el país no va a quedarse "llorando" por el arancel del 25% que Estados Unidos impuso a varios productos brasileños, y que buscará nuevos mercados.
El gravamen entró en vigencia tras una investigación de EE.UU. sobre prácticas comerciales desleales por parte de países de América Latina. Brasil rechaza la acusación y considera que el arancel es injusto.
"No vamos a quedarnos llorando por un producto que no les vendimos a ellos, (...) vamos a buscar otros compradores", dijo Lula durante el anuncio de una nueva línea de crédito de 18.500 millones de reales (unos 3.650 millones de dólares) destinada a los sectores afectados por la sobretasa.
El nuevo programa, bautizado como 'Brasil Soberano III', se suma a otras dos líneas de crédito lanzadas por el gobierno de Lula este año para hacer frente tanto a la guerra comercial de Estados Unidos como al conflicto en Oriente Medio.
"Estamos demostrando que no hay crisis que impida a Brasil seguir con su trayectoria de crecimiento económico", afirmó el mandatario en un acto en el Palacio de Planalto en Brasilia.
En un principio, el presidente había anunciado que usaría una ley de reciprocidad comercial. Pero su vicepresidente Geraldo Alckmin bajó el tono el martes al descartar una retaliación.
Consecuencias de la sobretasa
Se estima que los aranceles afectarán al 18% de las exportaciones brasileñas hacia Estados Unidos, aunque algunas asociaciones comerciales elevan el impacto a cerca de un tercio.
Los productos más golpeados serán las máquinas industriales, el azúcar, el etanol, la madera y el calzado. No obstante, el presidente estadounidense, Donald Trump, eximió del arancel a unos 2.100 productos, entre ellos la carne, el café y el petróleo.
Lula aseguró que Brasil nunca se retirará de la mesa de negociación con Washington, pero insistió en que nadie le ganará "mintiendo" y dijo que son los estadounidenses los que “No quieren negociar”.
La situación, sin embargo, podría agravarse en los próximos días, ya que Brasil es uno de los 60 países que están bajo investigación por EE.UU. por un supuesto uso de trabajo forzoso en sus cadenas productivas, lo que podría culminar en un arancel adicional del 12,5 %.
Las sobretasas se perfilan como un importante punto de conflicto de cara a las presidenciales de octubre, en las que Lula enfrentará al senador derechista Flávio Bolsonaro, hijo del expresidente Jair Bolsonaro (2019-2022), aliado del mandatario estadounidens Donald Trump.
Con información de AFP y EFE