El presidente del Gobierno español y líder del PSOE, Pedro Sánchez, ha afirmado ayer sábado que el tiempo de la derecha y los ultras se acaba, y con el foro progresista que se ha celebrado en Barcelona empieza un nueva era en la que “la vergüenza cambia de bando”. Así se ha expresado Sánchez, junto al presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, en la clausura del IV foro Global Progressive Mobilisation, a la que acudieron una docena de presidentes y líderes progresistas, entre ellos los mandatarios de México, Colombia, Sudáfrica y Uruguay, así como otros representantes de gobiernos de izquierda, más de 3.000 personas representantes de partidos, sindicatos y otras organizaciones, en el que se han defendido las políticas que les representan como la vía adecuada “frente al autoritarismo”, afirmaron.
En esa idea ha abundado el jefe del Ejecutivo y también presidente de la Internacional Socialista en un encendido discurso de cierre de este evento para insuflar ánimos y en el que ha asegurado que la derecha y la ultraderecha generan ruido y gritan, no porque estén ganando, sino “porque saben que su tiempo se acaba”.
“La derecha no lidera, languidece (...) Hoy, en Barcelona, el 18 de abril de 2026, la vergüenza cambia de bando”, ha apostillado antes de garantizar que, frente a ella, los progresistas van a traer al mundo una nueva era. Para el líder socialista, la rendición de las derechas al negacionismo climático, la xenofobia y el machismo de lo que denomina la “Internacional Ultraderechista”, ha sido su mayor error y les costará mucho tiempo salir.
Al hilo de ello, ha recordado el proceso de regularización de inmigrantes que ha impulsado el Gobierno para dirigirse a PP y Vox y advertirles de que “España es hija de la migración y no va a ser madre de la xenofobia”. En medio de los aplausos del auditorio, Sánchez, que no ha citado en ningún momento al presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha garantizado que España seguirá estando en el lado correcto de la historia y defenderá el derecho internacional y la paz. Por ello ha instado a “gritar una y mil veces sí a la paz y no a la guerra”, una frase que ha repetido hasta en cuatro ocasiones y que ha sido coreada por los asistentes al acto.
Otros líderes
Los presidentes y líderes progresistas de todo el mundo pidieron en la cumbre que se pase a la acción y se emprenda una reforma de la ONU para hacerla más democrática y que deje de “estar en silencio” ante guerras y derivas autoritarias. “La ONU no puede permanecer en silencio y ver lo que está pasando en el mundo”, dijo Lula da Silva.
Lula fue más allá al criticar que la ONU ya no representa aquello para lo que se creó y lamentó que los países miembros del consejo de seguridad tomen decisiones “unilaterales” sin consultar a la ONU y sin respetar a las Naciones Unidas: “Si no discutimos eso, nada va a cambiar. La tendencia es que empeore”.
“Ningún presidente de ningún país del mundo, por mayor que sea, tiene derecho de imponer reglas a otros países. Ninguno”, criticó el brasileño, que en octubre tratará de volver a ser elegido en las urnas, al tiempo que consideró que el actual sistema permite que decisiones unilaterales o el “tuit de un presidente” amenace la estabilidad mundial.
Por su parte, Sánchez y el expresidente chileno Gabriel Boric coincidieron en una propuesta simbólica y política: que la ONU sea liderada por primera vez por una mujer para relevar a António Guterres. Y el presidente sudafricano, Cyril Ramaphosa, incidió en la necesidad de incluir en el Consejo de Seguridad a países de África y otras regiones del mundo que ahora no están presentes.
Por su parte, la presidenta mexicana, Claudia Sheinbaum recuperó una propuesta ya planteada en el G20 de “destinar el 10 % del gasto mundial en armamento, que son miles de millones de dólares, para impulsar un programa global que permita reforestar millones de hectáreas cada año”.
El “invitado” ausente ha sido el presidente Donald Trump, pues el encuentro se esbozó como una alternativa progresista a las “políticas agresivas e injerentes” del estadounidense. Lula fue el más tajante al decir: “no queremos más emperadores”.
Sin embargo, el presidente colombiano Gustavo Petro, que ha sido uno de los mandatarios que más problemas ha tenido con Trump -incluso fue incluido en la Lista Clinton, de personas y entidades vinculadas con el narcotráfico-, consideró que la cumbre “es por una alternativa en el mundo” y que “no es contra” Trump.
También el ministro de Justicia de República Dominicana, Antoliano Peralta Romero, aseguró a su llegada que éste no es “necesariamente” un encuentro contra Trump y que de haberlo sido, su Gobierno no habría asistido.
Lula: “Paren esta locura” de guerra
El presidente Lula pidió a Estados Unidos, China, Rusia, Francia y Reino Unido que “cumplan sus obligaciones de garantizar la paz en el mundo” y convoquen una reunión del Consejo de Seguridad de la ONU para que “paren esa locura de guerra” en Irán. “De este encuentro quiero decir al presidente (Donald) Trump, al presidente Xi Jinping y al presidente (Vladimir) Putin, a (Emmanuel) Macron y al primer ministro británico, que son los cinco miembros del Consejo de Seguridad, que cumplan sus obligaciones de garantizar la paz en el mundo; convoquen una reunión y paren esa locura de guerra porque el mundo no soporta más”, dijo Lula en el cierre de la Global Progressive Mobilisation en Barcelona. Además, le mandó un mensaje a Trump: “lo único que quiero decirle es que aunque yo sea pobre, tenemos el carácter, la honestidad y la decencia de respetar los derechos de todos”. Y, aunque acabó fundido en un abrazo con Sánchez, tuvo también palabras de crítica a España y la UE, al apuntar que Brasil medió junto a India y Turquía para lograr un acuerdo para que Irán no enriqueciera uranio en 2010, que la UE y EEUU no aceptaron. EFE
Con información de EFE y AFP