España logró frenar por ahora las críticas de sus socios de la Unión Europea (UE) por la crisis migratoria desatada en Ceuta la semana pasada, pero el bloque igual acordó una serie de medida para evitar otra invasión desde el norte de África. Entre ellas, reforzar la seguridad en las fronteras y la vigilancia de las redes sociales, que en el caso de Ceuta fue el canal utilizado para movilizar que miles de marroquíes para que cruzar al lado español.
Ayer martes, tras una reunión de ministro del Interior, la UE dio por superada esta crisis migratoria después de que 72.000 migrantes ingresaran desde Marruecos a la ciudad autónoma española de Ceuta, lo que provocó críticas de un gran número de Estados miembros y puso el foco en el refuerzo de las fronteras exteriores y la prevención.
“Por el momento, creo que Europa ha superado definitivamente esta prueba”, aseguró el comisario europeo de Interior, el austríaco Magnus Brunner, tras la reunión extraordinaria por videoconferencia, después de las críticas de algunos Estados miembros, que pusieron en duda la gestión migratoria española.
Los países de la UE alcanzaron un consenso para fortalecer las fronteras y “forjar alianzas sólidas con terceros países”, así como la necesidad de “mejorar el conocimiento compartido de la situación”, para lo cual propusieron el desarrollo de sistemas de alerta temprana, como trabajos de inteligencia previos y el monitoreo de las redes sociales.
La reunión, que se convocó a petición de 22 países críticos con la gestión del Ejecutivo de Pedro Sánchez en la crisis, estuvo marcada por la decisión de Italia de reintroducir temporalmente los controles en las fronteras aéreas y marítimas internas con España, una medida que el gobierno de la primera ministro Giorgia Meloni justificó como una herramienta para “proteger la seguridad nacional”.
Tanto España como la Comisión Europea han insistido en el papel de Marruecos a la hora de los retornos y en el refuerzo de la frontera en el lado magrebí, y evitaron asociar los hechos con cualquier connivencia por parte del país africano.
Brunner, preguntado sobre las responsabilidades de Marruecos en la crisis, dijo que España mantiene una investigación abierta en la que participará la agencia europea de cooperación policial, Europol, y reiteró que el país magrebí es “un socio fiable”. Este episodio “nos puso a prueba: por un lado, en cuanto a la rapidez de actuación; por otro, en materia de solidaridad; pero también en nuestra capacidad para resistir a la desinformación”, declaró.
En la reunión de ayer, los ministros del Interior subrayaron que la comunicación en tiempos de crisis “podría mejorarse” y “debería ser más coherente”, una forma discreta, en lenguaje diplomático, de destacar que la coordinación europea en este asunto ha distado mucho de ser óptima.
Apenas estalló la crisis, hubo dos bandos: por un lado, España, y por el otro los Estados de la UE partidarios de una línea migratoria muy firme, como Italia o Dinamarca. Estos últimos se lanzaron a la ofensiva y lamentaron que una “inmigración descontrolada” constituya “una amenaza para Europa”. Acto seguido exigieron la exclusión de España del espacio Schengen, la zona de libre circulación en Europa, una petición políticamente explosiva, jurídicamente imposible a la luz del derecho europeo y que ha suscitado la ira del gobierno español.
El presidente Pedro Sánchez respondió con una carta a los dirigentes de las instituciones europeas. En esa misiva, criticó duramente la actitud “egoísta” de esos países de la UE y pidió una reunión de urgencia.
Unas horas más tarde, llegó una contracarta de 22 países, encabezados por Italia, Dinamarca, Alemania y Hungría, que también pedían una videoconferencia de emergencia, pero con un objetivo muy diferente: seguir defendiendo su postura firme en materia de inmigración.
Francia no se sumó a esta iniciativa, y destacó que la inmensa mayoría de los migrantes que habían cruzado la frontera ya habían sido devueltos a Marruecos.
El ministro del Interior español, Fernando Grande-Marlaska, declaró tras la reunión que de las 72.000 personas que entraron de forma irregular, 70.000 ya habían abandonado el país. Según un delegado del gobierno local de Ceuta, 2.500 migrantes se encontraban aún el lunes en este territorio. Grande-Marlaska aseguró que el espacio de libre circulación “nunca ha estado en peligro, ni en mínimo peligro” durante la crisis.
Por su parte, el ministro danés de Inmigración e Integración, Morten Bodskov, afirmó que los sucesos en Ceuta “demuestran que es absolutamente esencial que mantengamos el control de las fronteras” de la UE.
Varios Estados miembros se preguntan por las señales enviadas por España, a luz de algunas decisiones recientes. Creen que su amplio programa de regularización de migrantes ha podido dar la impresión de que “las puertas estaban abiertas”.
Un alto cargo marroquí afirmó a la AFP que Marruecos había advertido a España de los riesgos migratorios de un reciente fallo del Tribunal Supremo, que estipulaba que la devolución inmediata de un migrante no se aplicaría a los que llegaran por mar.
La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, abogó antes de la reunión de ministros por una “respuesta europea común” para “reforzar las fronteras”. Entre las opciones mencionadas figuran “una vigilancia reforzada” y un recurso más intenso a “barreras físicas”.
En meses recientes, la UE ha endurecido sus normas en materia de inmigración, al autorizar en particular a sus Estados miembros a enviar a los solicitantes de asilo rechazados a centros fuera de las fronteras del bloque europeo. Entre las opciones consideradas se baraja Ruanda, Uganda, Ghana o incluso Uzbekistán. EFE. AFP
Aumentó a 75 el número de migrantes muertos
El balance de migrantes fallecidos cuando intentaban llegar a Ceuta la semana pasada aumentó a 75, informó la Delegación del gobierno de este enclave español ayer martes. El anterior balance oficial contaba 72 migrantes muertos, principalmente por ahogamientos en el mar.
Según la Asociación Marroquí de Derechos Humanos (AMDH), el balance asciende a “casi 130 víctimas” y decenas de desaparecidos.
Alemania. “Una volátil situación migratoria”
El ministro alemán del Interior, Alexander Dobrindt, subrayó que la crisis en la ciudad de Ceuta refleja “lo volátil de la situación migratoria” y llamó a fortalecer las fronteras europeas con barreras físicas y más poder para la agencia Frontex.
España. “Espacio Schengen nunca tuvo en peligró”
El espacio Schengen no se vio “comprometido” durante la crisis migratoria en Ceuta, aseguró el ministro español de Interior, Fernando Grande-Marlaska. “El espacio Schengen nunca ha estado en peligro, ni en mínimo peligro”, agregó el ministro español.
Dinamarca. “Una amenaza contra Europa”
El Gobierno danés se mostró “muy satisfecho” por la respuesta de España a la crisis migratoria en Ceuta. Pero el ministro de Extranjería e Integración danés, Morten Bødskov, alertó: “La inmigración incontrolada es una amenaza contra Europa”.