La revelación de la mujer que perdió al esposo y al hijo en el submarino Titán: "Venían en dos cajas pequeñas"

Christine Dawood recordó la última despedida de Shahzada y Suleman antes del descenso y denunció los intentos de ocultar la verdad durante la búsqueda.

Suleman Dawood y su padre Shahzada Dawood, fallecidos en la implosión del Titán.
Suleman Dawood y su padre Shahzada Dawood, fallecidos en la implosión del Titán.
Foto: Dawood Hercules Corporation / AFP.

A tres años de la implosión del sumergible Titán, Christine Dawood, la viuda del empresario Shahzada y madre del joven Suleman reveló los pormenores del proceso de repatriación de los restos de sus seres queridos, recuperados en las profundidades del Atlántico Norte.

En una entrevista con The Guardian, Dawood describió el momento en que las autoridades le entregaron lo que se pudo rescatar del lecho marino: “No recuperamos los cuerpos hasta nueve meses después”, declaró. “Bueno, cuando digo cuerpos, me refiero a los restos que quedaron. Venían en dos cajas pequeñas, como cajas de zapatos”.

El proceso de recuperación de las víctimas del sumergible Titán

Según relató, las labores de identificación enfrentaron dificultades. “Tenían una gran pila que no podían separar, todo ADN mezclado, y me preguntaron si yo también quería un poco. Pero dije que no, solo lo que supieran que era de Suleman y Shahzada”.

Shahzada Dawood, de 48 años, y Suleman Dawood, de 19, murieron junto con Stockton Rush, Hamish Harding y Paul-Henri Nargeolet el 18 de junio de 2023, cuando el sumergible implosionó durante una expedición hacia los restos del Titanic en el Atlántico Norte.

En orden de lectura: Hamish Harding, Stockton Rush, Paul-Henri Nargeolet, Suleman (hijo) y Shahzada (padre) Dawood. Los cinco turistas perdidos en el sumergible Titán, en una expedición hacia los restos del Titanic
En orden de lectura: Hamish Harding, Stockton Rush, Paul-Henri Nargeolet, Suleman (hijo) y Shahzada (padre) Dawood. Los cinco turistas perdidos en el sumergible Titán, en una expedición hacia los restos del Titanic.
Fotos: AFP

Los últimos momentos del Titán

El 18 de junio de 2023, la despedida fue rápida. Christine Dawood recuerda ver a su esposo, Shahzada, tambalearse con su habitual torpeza al bajar las escaleras hacia la lancha neumática, mientras su hijo Suleman, de 19 años, apretaba contra sí un cubo de Rubik con el que pretendía batir un récord mundial en las profundidades. Fue la última vez que los vio con vida. Horas después, el silencio de las comunicaciones transformó la expedición al Titanic en una espera agónica marcada por la incertidumbre y, según denuncia ahora la viuda, por un cuestionable manejo de la situación por parte de la empresa OceanGate.

Durante los días en que el mundo contenía el aliento, a bordo del barco de apoyo se vivía una realidad paralela de negación y distracciones organizadas. Dawood relata que, mientras ella lidiaba con la angustia de saber que sus "dos hombres" temían a la oscuridad, la tripulación intentaba mantener un ambiente de normalidad forzada. “Simplemente intentaban ocultar la verdad”, afirma hoy Christine, quien sospecha que la empresa tuvo segundas intenciones al filtrar información parcial para evitar el asedio de la prensa y mantener a los familiares bajo control emocional.

La viuda describió con crudeza los intentos de la organización por "mantener a todos ocupados" mediante sesiones de improvisación musical y proyecciones de películas como la comedia El mundo de Wayne. Para Christine, participar de estas actividades se sentía como una traición hacia su esposo e hijo, quienes en ese momento se encontraban atrapados —o ya fallecidos— en el Atlántico. “¿De verdad iba a sentarme allí a cantar Kumbaya?”, cuestionó, subrayando la desconexión total entre la gravedad de la emergencia y la respuesta de los responsables de la expedición.

Imágenes del sumergible Titán en el fondo del océano
Imágenes del sumergible Titán en el fondo del océano.
Foto: AFP.

A medida que pasaban las horas, la frase "no te preocupes, no es nada raro" comenzó a perder peso ante la falta de respuestas concretas. Christine Dawood admite que, aunque intentó convencerse de que estaban simplemente atrapados, la idea de que OceanGate ocultaba la magnitud del desastre fue ganando terreno.

Implosión catastrófica

La confirmación de la "implosión catastrófica" del sumergible Titán por parte de la Guardia Costera de Estados Unidos trajo, paradójicamente, una sombra de paz para Christine Dawood. En medio del horror de perder a su esposo Shahzada y a su hijo Suleman, la viuda confesó que su primer pensamiento fue de gratitud al comprender que el deceso ocurrió en milisegundos. "Saber que no sufrieron ha sido muy importante; un momento estaban allí y al siguiente ya no", relató, describiendo ese instante de lucidez como el único consuelo posible ante una tragedia que ha sido oficialmente calificada como "evitable" por las autoridades marítimas.

Sin embargo, el proceso posterior fue un descenso personal hacia el abismo. Mientras el informe oficial de la Guardia Costera apuntaba contra la cultura corporativa de OceanGate por eludir regulaciones y actuar con una "negligencia" sistemática en la seguridad, Dawood se enfrentaba a la tarea doméstica de desarmar una vida. En el camarote del barco de apoyo, logró empacar las maletas de su esposo, pero fue incapaz de tocar las pertenencias de su hijo de 19 años. "Si no eligiera mi propio camino cada día, me habría suicidado, sin duda", afirmó con una honestidad brutal que expone las secuelas psicológicas del naufragio.

Titán, el sumergible de OceanGate Expeditions perdido en una expedición hacia los restos del Titanic
Titán, el sumergible de OceanGate Expeditions perdido en una expedición hacia los restos del Titanic.
Foto: AFP

Dawood explicó que ha buscado convivir con el duelo y darle espacio. “Así que entro en la habitación de Suleman. A veces encuentro al gato durmiendo en su almohada y me siento en la cama y dejo que el dolor me invada”, dijo.

También describió que el proceso ha sido distinto para cada pérdida. “Y después de un tiempo puedo reprimir el dolor hasta que vuelva a ser demasiado intenso. He trabajado mucho en mi duelo por Suleman, pero apenas ahora estoy empezando a llorar por mi esposo. En público siempre se les presenta juntos, pero son dos relaciones distintas. Dos dolores muy distintos”.

Con información de El Tiempo/GDA

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