La guerra con Irán en pausa ante avances en las negociaciones: mediación de Omán seguirá la próxima semana

“Hemos terminado el día con progresos significativos en la negociación entre Estados Unidos e Irán”, apuntó el canciller de Omán en la red X. Ambos países tendrán una nueva reunión en Viena.

Portaaviones estadounidense USS Gerald R. Ford.
Portaaviones estadounidense USS Gerald R. Ford.
Foto: Costas Metaxakis/AFP.

Por ahora Irán y Estados Unidos no activan su arsenal. Ambos países concluyeron ayer jueves su tercera ronda de negociaciones de este año sobre el alcance y desarrollo del programa nuclear iraní, con declaraciones de tono positivo y una próxima reunión ya fijada, lo que en principio aleja por el momento una nueva guerra en Medio Oriente.

El ministro iraní de Asuntos Exteriores, Abás Araqchi, sostuvo que estas negociaciones fueron de las más serias que las partes han mantenido y que se lograron buenos avances. En esta ocasión, las negociaciones se prolongaron por unas tres horas durante la mañana y otras tres por la tarde, a diferencia de la anterior ronda, que duró la mitad de este tiempo.

Araqchi destacó que hubo “buenos avances” y que “se entró seriamente en los elementos de un acuerdo”,

“En muchos asuntos nuestras posturas se han acercado, aunque todavía existen diferencias”, valoró.

El mediador en estas negociaciones, el ministro de Asuntos Exteriores de Omán, Badr bin Hamad al Busaidi, reportó que se había logrado un “progreso significativo”.

“Hemos terminado el día con progresos significativos en la negociación entre Estados Unidos e Irán”, apuntó el canciller de Omán en la red X, y añadió que ambos países sostendrán conversaciones a nivel técnico la próxima semana en Viena.

El impulso que parece haber tomado estas tratativas se reflejan en que continuarán a nivel de “conversaciones técnicas” el próximo lunes en Viena, sede del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA).

El director general de este organismo, el argentino Rafael Grossi, estuvo por primera vez en el recinto de las negociaciones, la residencia diplomática del embajador de Omán ante la sede de Naciones Unidas en Ginebra.

A la OIEA, que forma parte del sistema de Naciones Unidas, le corresponderá reanudar las inspecciones de los sitios nucleares iraníes en caso de que se alcance un acuerdo.

Estados Unidos ejerce máxima presión sobre Irán desde principios de año, con la revuelta ciudadana en ese país que fue violentamente sofocada por las fuerzas de seguridad del régimen iraní, causando miles de muertos.

El presidente de Estados Unidos, el republicano Donald Trump, ha ordenado un importante despliegue aeronaval en torno a Irán como un mensaje de que sus amenazas de atacar eran serias en caso de que no se llegue a un arreglo por la vía diplomática.

El despliegue de Estados Unidos en Medio Oriente incluye un portaaviones, el USS Abraham Lincoln, nueve destructores y otros tres buques de combate. Además movilizó por el Mediterráneo al portaviones más grande del mundo, el USS Gerald R. Ford.

En el corazón de estas negociaciones está un programa nuclear que Irán y la firme decisión de Estados Unidos de evitar que el régimen iraní tenga la capacidad de producir armamento atómico. Para ello, Estados Unidos le reclama también que entregue lo que se calcula son más de 400 kilogramos de uranio enriquecido mucho más allá de lo que justifica un uso civil, lo que Irán descarta.

Asimismo, Irán se esfuerza por mantener al margen de estas negociaciones su programa de misiles balísticos, que considera que en caso de ser abordado, debería serlo en una negociación separada.

El diario The Wall Street Journal reportó ayer jueves que el equipo negociador estadounidense busca exigir que Irán desmantele sus tres principales instalaciones nucleares y entregue todo el uranio enriquecido.

Para el secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, Irán ha “desarrollado misiles que pueden amenazar a Europa y nuestras bases” militares y quiere diseñar otros aún más poderosos, capaces de “alcanzar pronto a Estados Unidos”, aseguró el martes el presidente Trump en su discurso sobre el estado de la Unión.

Irán dispone de un amplio arsenal, en particular los Shahab-3, que pueden alcanzar a Israel, y a algunos países de Europa del Este.

Emile Hokayem, analista de seguridad en Medio Oriente para el International Institute for Strategic Studies, estima que “la región parece esperar una guerra en este punto”.

Asegura que varios países de Medio Oriente presionaron en enero “para convencer a Estados Unidos” de no atacar a Irán. “Pero hay mucha aprensión en este momento porque se espera que esta vez” la guerra sea mayor que la de junio, añadió.

El líder de la mayoría republicana del Senado, John Thune, apoya un cambio de régimen en Irán si Estados Unidos lleva a cabo ataques militares contra el país. “Si se va a tomar alguna medida, creo que se busca lograr un resultado que realmente genere el cambio transformador que deseamos en la región”, declaró.

Eventual guerra con Irán: Israel se prepara por un ataque

Con mochilas listas junto a la puerta, hospitales ensayando evacuaciones subterráneas y el Ejército manteniendo el sistema de alertas en máxima vigilancia, Israel vive en un estado de preparación ante la posibilidad de un ataque iraní que la mayoría de la población da por inevitable.

Esa preparación cotidiana se sustenta en la labor del Comando del Frente Interno, la unidad del Ejército israelí encargada de proteger a la población civil en situaciones de emergencia, como el lanzamiento de cohetes o desastres naturales.

Este organismo emite alertas a través de una red nacional de sirenas y de su aplicación móvil oficial, que envía notificaciones geolocalizadas en tiempo real con instrucciones específicas según la zona afectada, con un sistema de defensa que establece márgenes de segundos a minutos para buscar resguardo, en función de la proximidad de la amenaza. Entre sus directrices básicas figura acudir de inmediato a un refugio, habitación reforzada o espacio protegido cuando se activa una sirena, y permanecer allí hasta nuevo aviso de las autoridades.

Los hospitales israelíes tienen un protocolo claro ante posibles ataques. En el momento en que el Ministerio de Sanidad o el Ejército israelí avisen de uno inminente, los que disponen de zonas protegidas subterráneas empiezan a mover pacientes allí, explica a EFE Steve Walz, portavoz del Hospital Sheba de Tel Aviv.

Agencia EFE, AFP

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