NO TIENE ANTECEDENTES
Donald Trump es el primer presidente juzgado dos veces. El segundo juicio es inédito, debido a que el acusado ya no desempeña el cargo.
Estados Unidos, un país marcado por una profunda división política y social, vivirá a partir del próximo martes un hecho inédito en sus 244 años de vida independiente: por primera vez en la historia, realiza el segundo juicio político a un mismo presidente. Y en este caso, hay otro componente nunca visto porque la persona juzgada por el Senado, en función de la acusación que hizo la Cámara de Representantes, es un expresidente.
El protagonista de estos acontecimientos es Donald Trump, acusado por la mayoría demócrata en ámbas cámaras de “incitación a la insurreción”, debido al discurso incendiario que pronunció el 6 de enero de este año, la jornada en que grupos de sus partidarios tomaron por asalto el Capitolio, un símbolo de la democracia.
El discurso formó parte de su acción de denuncia de un supuesto fraude en las elecciones que llevó al triunfo de Joe Biden. Trump sostiene -sin pruebas- que fue el triunfador de las elecciones por amplia diferencia, pero la victoria le fue arrebatada debido a acciones ilegales.
El gran objetivo de la líder demócrata en la Cámara de Representantes, Nancy Pelosi, no solo es juzgar a Trump por haber incitado a la trágica invasión del Capitolio, sino lograr inhabilitarlo para que no pueda volver a postularse a la presidencia en las elecciones de 2024. Pero, ese objetivo parece difícil de lograr porque se necesitan dos tercios del Senado, equivalentes a 67 votos para alcanzarlo. Por tanto, los demócratas que suman 50 bancas de 100, tienen por delante la misión casi imposible de convencer a 17 republicanos para que los acompañen con el voto de condena al expresidente.
El martes 26 de enero, hubo un anticipo de lo que puede ocurrir en el juicio, cuando 45 de los 50 republicanos en el Senado votaron a favor de desestimar el segundo juicio político de Trump, una clara señal de que una condena al expresidente sigue siendo poco probable. Solo los senadores Mitt Romney, Susan Collins, Lisa Murkowski, Ben Sasse y Pat Toomey, junto con los 50 demócratas, rechazaron la moción para desestimar el juicio.
Trump responde.
Trump se negó a declarar personalmente en la sesión de juicio político el martes, negando de esa manera el pedido que hicieron los demócratas. Pero, presentó, a través de sus abogados -como indican las normas del proceso en el Senado-, una respuesta formal al artículo de acusación formulado por la Cámara de Representantes. Ante todo, rechaza el juicio político por inconstitucional, argumentando que ya no desempeña el cargo. Trump también negó que estuviera “en un error de hecho” cuando el pasado 6 de enero aseguró a los seguidores que luego asaltaron el Capitolio que había ganado las elecciones por una victoria aplastante.

Poco antes, los demócratas presentaron en un escrito ante el Senado su caso para condenar al expresidente por incitar a sus seguidores a llevar a cabo los disturbios en el Capitolio, que dejaron cinco muertos, incluido un funcionario de la Policía.
En su escrito, los nueve fiscales demócratas del juicio político acusan a Trump de poner en peligro los cimientos de la democracia llevando a un “frenesí” a sus partidarios “con el único propósito de mantener su posición en la Presidencia” a pesar de su derrota electoral.
Agregan que Trump fue “singularmente responsable” del caos generado, por lo que le achacan delitos graves cometidos usando los poderes de su cargo, en su propio beneficio político y a expensas de los de la nación, algo que, según ellos, justifica constitucionalmente su condena.
“Quienes redactaron la Constitución temían a un presidente que corrompería su cargo y no escatimara ‘esfuerzos ni medios para ser reelegido’” y la redactaron para evitar que hubiera “oportunistas” que amenazaran con un “desorden civil y la pronta toma del poder por un dictador’”, reza el escrito. “Si provocar una insurrección contra una sesión conjunta del Congreso tras perder una elección no es un delito imputable, es difícil imaginar qué lo sería”, agrega.
Por su parte, los abogados de Trump niegan en su escrito que este haya participado en “una insurrección o rebelión” contra el país y defienden que la Constitución “requiere que una persona realmente esté en el cargo para ser acusado”, y Trump “ya no es presidente”.
Johnson se salvó por un voto y Nixon renunció
Andrew Johnson, en 1868, fue el primer presidente sometido a juicio político. Estaba enfrentado con el Congreso a raíz de varias leyes en el período de Reconstrucción tras la Guerra Civil. Destituyó al Ministro de Defensa, violando lo establecido por una ley. Se salvó de la destitución por un voto.
En 1974, los demócratas acusaron a Richard Nixon por el espionaje al Partido Demócrata, el Caso Watergate. Nixon renunció antes del juicio al no tener apoyo.
Bill Clinton fue el tercer presidente juzgado, el 19 de diciembre de 1998, debido a que mintió bajo juramento al afirmar que no tuvo relación sexual con la becaria Monica Lewinsky. Fue absuelto al apoyarlo los 45 demócratas contra los 55 republicanos.
Donald Trump es el primero en ser juzgado dos veces

El presidente de Estados Unidos, Joe Biden, considera que su predecesor en la Casa Blanca, Donald Trump, no debería acceder a las informaciones de inteligencia que acostumbran a recibir los exmandatarios, debido a “su comportamiento errático”. Con estas declaraciones, pronunciadas en su primera entrevista como presidente en un canal de televisión, el mandatario demócrata va un paso más allá de lo que su Administración estaba debatiendo estos días, sobre la conveniencia de pedir consejo al respecto a los profesionales de los servicios secretos.
“Sencillamente creo que no hay necesidad de que (Trump) reciba las sesiones informativas de inteligencia”, afirmó Biden en la entrevista en la CBS. “¿Qué valor tiene darle esa información? ¿Qué impacto tiene él, aparte del hecho de que pueda escapársele algo algún día?”, dijo el mandatario.
En la entrevista, Biden se refiere al “comportamiento errático” de su predecesor, “no relacionado con la insurrección”, en referencia al asalto al Capitolio del pasado 6 de enero. La entrevistadora, Norah O’Donnell, le preguntó a Biden por sus declaraciones, en el pasado, en las que señaló que Trump representaba una amenaza existencial, y el presidente afirmó que sigue creyéndolo.
Todos los presidentes de Estados Unidos abandonan el poder en posesión de secretos nacionales, desde los procedimientos para lanzar bombas atómicas hasta información sobre el desarrollo armamentístico y operaciones de inteligencia. (Con información de El País de Madrid)