La central nuclear más grande del mundo, con una capacidad que supera los 8.000 megavatios, volverá a ponerse en marcha este miércoles en Japón. La planta de Kashiwazaki-Kariwa había sido paralizada —al igual que todos los otros reactores del país asiático—, luego de que un terremoto y un tsunami posterior provocaran un accidente en la central de Fukushima en 2011.
La radiación emitida a la atmósfera obligó al gobierno japonés a declarar una zona de evacuación con un radio de 20 kilómetros. Se calcula que unas 154.000 personas fueron evacuadas debido a la contaminación del aire. Hasta ahora, el gobierno japonés reconoce solo un muerto por el accidente: un trabajador de la planta que murió en 2018 debido a un cáncer provocado por la radiación.
Plan de reactivación de reactores nucleares
Japón comenzó a reactivar sus centrales nucleares en 2015, motivado por la enorme dependencia energética de las importaciones. Las primera fue la planta de Sendai, a la que le siguieron otras como las de Ikata y Onagawa. En 2025, bajo el mando de la primer ministra Sanae Takaichi, se aprobó un plan energético para los próximos cinco años que por primera vez marca el objetivo de que las energías renovables supongan la mayor fuente de producción hacia 2040.
El proyecto aspira a que las energías verdes representen entre el 40 % y 50 % del total, la térmica entre el 30 % y el 40 %, y la nuclear alrededor del 20 %. Además, el texto descarta la referencia a "reducir la dependencia de la energía nuclear tanto como sea posible" que venía incluyendo sistemáticamente desde Fukushima.
Características de la central nuclear de Kashiwazaki-Kariwa
Dotada de siete reactores y en funcionamiento desde 1985, se vio afectada por un terremoto de magnitud 6,8 grados en julio de 2007 que llevó a introducir mejoras de seguridad en la planta. Sin embargo, tras Fukushima, la actividad de la planta fue detenida y desde 2012 todas sus unidades permanecieron cerradas y sin producción de energía.
Aunque en 2017 los reactores 6 y 7 de la central obtuvieron la aprobación de la Autoridad de Regulación Nuclear (NRA) para volver a funcionar, TEPCO no pudo reactivarla debido a la oposición de la población local, del Gobierno de la prefectura de Niigata y de la alcaldía de Kashiwazaki.
En agosto de 2019 TEPCO aceptó la posibilidad de desmantelar algunos o la totalidad de los reactores 1 a 5 de la planta, los más antiguos, y operar solo el 6 y el 7.
El pasado mes de diciembre la asamblea de la prefectura de Niigata, donde se encuentra la central, aprobó definitvamente la reactivación del sexto reactor de la planta, que se ha puesto en marcha este miércoles con un día de retraso debido a la detección de un fallo en una alarma, que no sonó durante una prueba para retirar las barras de control del reactor.
Con información de Agencia EFE, AFP