El embajador de Irán en China dijo el fin de semana que Teherán cobrará nuevas tasas a los barcos que transiten por el estrecho de Ormuz, una idea rechazada por Estados Unidos, pero que tendrá un trato preferencial con las naciones amigas.
El acuerdo inicial alcanzado entre Irán y Estados Unidos para poner fin a la guerra estipulaba que los buques comerciales transitarían por el estrecho sin costo alguno durante 60 días, pero no está claro qué medidas se aplicarán una vez finalizado ese periodo. El embajador Abdolreza Rahmani Fazli declaró ante el Foro Mundial de la Paz en Pekín que su país trabajaba en “colaboración y cooperación” con Omán en “nuevas disposiciones” para esta vía marítima vital.
“Como país en cuyas aguas territoriales se encuentra el estrecho de Ormuz, sin duda cobraremos tasas por servicios”, afirmó Fazli -según declaraciones traducidas-, insistiendo en que esos cargos no constituirían un “peaje”.
“Estas nuevas disposiciones se centrarán en garantizar la seguridad del paso a través del estrecho de Ormuz, supervisar la navegación de los buques... y también en garantizar la gestión de las consecuencias medioambientales derivadas del enorme volumen de barcos”, señaló.
“Sin duda contemplaremos un trato especial para aquellos países que fueron amigos nuestros y que nos apoyaron especialmente durante los momentos difíciles”, añadió. Por el estrecho circula habitualmente una quinta parte del petróleo crudo y del gas natural licuado del mundo, pero Irán lo mantuvo prácticamente cerrado durante la guerra de Oriente Medio iniciada por Estados Unidos e Israel, lo que provocó una fuerte subida de los precios de la energía.
Irán levantó el bloqueo sobre el estrecho tras alcanzar un acuerdo inicial con Estados Unidos para poner fin a la guerra. Las negociaciones continúan actualmente para lograr una solución definitiva al conflicto.
Funerales
Los dirigentes iraníes unieron ayer domingo a las miles de personas que asistieron a una plegaria en Teherán para despedir al difunto líder supremo Alí Jamenei, en el segundo día de ceremonias fúnebres marcadas por la ausencia de su hijo y sucesor, Mojtaba.
Miles de personas se congregaron ante el enorme complejo de la Gran Mosalá, donde fue colocado el ataúd del ayatolá decorado con los colores verde, blanco y rojo de la bandera de Irán. Tres hijos de Jamenei, Masud, Mostafa y Meysam, hicieron una inusual aparición pública en el homenaje, marcado por la ausencia de su sucesor, Mojtaba.
Jamenei gobernó la república islámica desde 1989 hasta su muerte a los 86 años en un bombardeo de Estados Unidos e Israel el 28 de febrero, en el primer día de la guerra contra Irán.
Junto al ataúd de Jamenei fueron colocados los féretros de sus familiares muertos con él en el bombardeo: una de sus hijas, un yerno, una nuera y una nieta de 14 meses.
El nuevo líder supremo, de 56 años, que fue herido en los ataques, no ha sido visto en público desde esa fecha y solo se ha pronunciado por mensajes escritos.
En primera fila, se reunieron el presidente iraní, Masud Pezeshkian, y el influyente líder del Parlamento, Mohamad Baqer Qalibaf, jefe del equipo de negociación con Estados Unidos. Qalibaf, una de las caras más prominentes de la era post-Alí Jamenei, elogió en X cómo la “nación orgullosa e invencible del Irán islámico” homenajea a su “mártir”.
AFP