GUERRA ENTRE RUSIA Y UCRANIA
La Organización Mundial de la Salud, Unicef y aliados occidentales condenaron el ataque del ejército de Vladimir Putin.
El mundo reaccionó indignado ayer al bombardeo por parte de Rusia de un hospital pediátrico en la ciudad ucraniana de Mariúpol. El ataque, además de destruir las instalaciones del centro de asistencia, dejó al menos tres fallecidos - entre ellos un niño y una niña - y 17 personas heridas, informaron este jueves las autoridades municipales.
En la ciudad portuaria de Mariúpol han muerto al menos 1.200 civiles desde el inicio del asedio ruso. “Nueve días. Nueve días de bloqueo de Mariúpol (...). Nueve días - 1.207 civiles muertos. Nueve días de genocidio de la población civil”, indicó la alcaldía en un mensaje en Telegram junto a un video con declaraciones del alcalde, horas después de que los bombardeos rusos destruyeran el hospital pediátrico.
Estados Unidos condenó este ataque. “Es atroz ver el uso bárbaro de la fuerza militar contra civiles inocentes en un país soberano”, afirmó la portavoz de la Casa Blanca, Jen Psaki.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) también condenó el ataque al hospital infantil. “Estamos al tanto de los inquietantes reportes de un ataque a una maternidad en Mariúpol. La OMS condena sin equívocos todo acto de violencia contra instalaciones sanitarias y sus pacientes”, señaló el director general, Tedros Adhanom Ghebreyesus, a través de Twitter.
Por su parte, la directora ejecutiva de Unicef, Catherine Russell, se declaró “horrorizada” por el ataque contra el hospital. Russell destacó en un comunicado las informaciones que apuntan a que el ataque dejó a niños y mujeres de parto bajo los escombros de edificios destruidos”.
“Este ataque, si se confirma, subraya el horrible precio que esta guerra se está cobrando entre los niños y las familias de Ucrania. En menos de dos semanas, al menos 37 niños han sido asesinados y 50 heridos, mientras que más de un millón de niños han huido de Ucrania a países vecinos”, apuntó Russell.
La directora de Unicef recalcó que los ataques contra población e infraestructuras civiles son “inconcebibles y deben cesar inmediatamente”.
Al menos 17 adultos resultaron heridos ayer miércoles en el bombardeo ruso del hospital pediátrico en Mariúpol, un puerto del sureste de Ucrania, anunció un responsable regional, Pavlo Kirilenko.
El ataque “destruyó literalmente” una maternidad en el centro de la ciudad que también incluía una unidad de pediatría, refirió en Facebook Kirilenko, líder de la región sureña del Donetsk.
Agregó que un piloto ruso evidentemente sabía dónde caería la bomba.
El presidente ucraniano, Volodimir Zelenski, publicó un video en Twitter en el cual se podía ver el alcance de la destrucción en el complejo médico. Zelenski condenó el ataque y lo tachó de “atrocidad”.
“Ataque directo de las tropas rusas al hospital infantil. Hay personas, niños bajo los escombros. ¡Atrocidad! ¿Cuánto tiempo más será el mundo cómplice ignorando este terror? Cierren el espacio aéreo ya”, escribió Zelenski en Twitter.
La portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores de Rusia, Maria Zajarova dijo, sin negar el ataque, que los “batallones nacionalistas” ucranianos habían evacuado al personal y a los pacientes y desplegado en el sitio posiciones de tiro.
Mariúpol, en la costa del Mar de Azov, está rodeada de las fuerzas rusas, que bombardearon la ciudad pese a promesas de alto el fuego para permitir la evacuación de civiles.
Los videos publicados por Kirilenko y las autoridades de la ciudad muestran el momento de la evacuación del hospital, con una mujer en una camilla y otra ayudada por dos hombres mientras sale del edificio.
Las imágenes también muestran un enorme hoyo en el patio del hospital, ramas de árboles arrancadas y vehículos en llamas.
Avance ruso.
Las tropas rusas llegron ayer miércoles hasta las afuera de Kiev. Las columnas de blindados rusos, que hace cinco días se encontraban a unos cientos de kilómetros al noreste de Kiev, se hallaban ayer a unos quince kilómetros.
Las fuerzas rusas han destruido casi la totalidad de la defensa antiaérea de Ucrania, desde la invasión el pasado de 24 de febrero con el pretexto de proteger a las regiones separatistas prorrusas de Donetsk y Lugansk, informó ayer el Ministerio de Defensa ruso.
“En el curso de la operación han sido destruidos en total 2.786 instalaciones de la infraestructura militar de Ucrania. (...) Para el día de hoy han sido inutilizados el 90% de los aeródromos militares en los que se basaba el grueso de la aviación militar”, declaró el portavoz del Ministerio de Defensa, Ígor Konashenkov, según informan las agencias rusas.
Además, las tropas rusas han inutilizado más del 90% de los sistemas de defensa antiaérea de largo y mediano alcance, así como 81 puestos de radiolocalización de la fuerza aérea enemiga, por lo que Ucrania “ha perdido prácticamente el mando militar de la aviación militar y de la defensa antiaérea”.
Precisó que antes de la “operación militar especial”, como califica Rusia su invasión de Ucrania, ese país disponía de “hasta 250 aviones y helicópteros de guerra”, pero que el ejército ruso ha destruido ya 89 aviones y 57 helicópteros, teniendo en cuenta que aún antes de la invasión parte del parque aéreo militar ucraniano se refugió en Rumanía y no participa en los combates.
Agregó que en el ejército ucraniano “prácticamente, no han quedado pilotos de primera y segunda clase” y que actualmente se registran “contados” intentos de vuelo de la aviación de guerra de ese país.
Según Konashenkov, a falta de datos propios, el ejército de Ucrania intenta obtener información sobre la situación aérea del centro de mando de aviones E-A3 del sistema AWACS-OTAN instalado en la ciudad ucraniana de Vínnitsa, que patrullan las 24 horas del días los cielos de la vecina Polonia.
También dio cuenta de que en el curso de la operación bélica contra el país vecino el ejército ruso destruyó asimismo 953 tanques y carros blindados ucranianos, 101 sistemas de lanzamiento de misiles múltiples a reacción, 351 cañones y morteros, 93 drones y 718 camiones y otros vehículos militares. (AFP, EFE)

Los ministros de Exteriores de Ucrania, Dmytro Kuleba, y de Rusia, Serguéi Lávrov, tienen previsto reunirse hoy jueves en el balneario turco de Antalya, en el primer encuentro de alto nivel desde que comenzara la invasión rusa hace dos semanas. Hasta ahora se habían reunido delegaciones de menor rango en Bielorrusia para tantear las posibilidades de un alto el fuego o para acordar corredores humanitarios en diferentes regiones de Ucrania.
El anfitrión del encuentro será el ministro de Exteriores turco, Mevlüt Cavusoglu, quien también participará en la reunión.
Rusia insiste en sus exigencias para poner fin a la invasión, como la neutralidad y desmilitarización de Ucrania y un reconocimiento ucraniano de la soberanía rusa sobre la península de Crimea y de la independencia de las repúblicas separatistas de Donetsk y Lugangsk.
Si bien Ucrania ha insinuado esta semana que podría negociar un estatus de neutralidad y renunciar a solicitar una entrada en la OTAN, se niega a ceder parte de su territorio.
Mientras que Rusia considera el encuentro de hoy como una continuación de los contactos iniciados a menor nivel, Kuleba dijo ayer miércoles que tiene “limitadas” expectativas.
“Nuestro interés es el alto el fuego, la liberación de nuestros territorios y la solución sin condiciones de todos los problemas humanitarios y las catástrofes causadas por el ejército ruso”, señaló el ministro en un vídeo emitido en Facebook.