Mayra Velásquez, de 42 años, fue detenida por el Departamento de Policía de Arlington, en colaboración con la Oficina del FBI en Dallas (Estados Unidos), como sospechosa de asesinar a una mujer, 14 años atrás, asestándole más de 100 puñaladas.
Según informó la Policía, el 20 de enero de 2012, sobre las 8:51 de la mañana, agentes concurrieron al apartamento de Irasema Chávez luego de que un familiar "reportara haberla encontrado inconsciente y cubierta de sangre". Al llegar al lugar, la Policía encontró que la mujer estaba muerta y había recibido más de 100 puñaladas.
Una muestra de ADN
En la escena, la Policía descubrió que faltaba el televisor de la mujer y la principal hipótesis fue que quien mató a Chávez se lo robó.
En tanto, sobre el mueble del televisor, quedó una gota de sangre fresca que fue enviada a laboratorio forense para su estudio de ADN. En ese momento, el laboratorio determinó que la sangre "no pertenecía a la Sra. Chávez, sino a una mujer hispana desconocida".
A pesar de que la muestra fue cargada en el Sistema Combinado de Índice de ADN (CODIS, por su sigla en inglés), en ese momento el perfil no arrojó coincidencias. La investigación siguió adelante, hasta que en 2024 la Unidad de Homicidios del Departamento de Policía de Austin (APD) se reunió con la Oficina del FBI en Dallas para analizar si el caso sería adecuado para su programa de Genealogía Genética Investigativa (IGG).
La identidad de la sospechosa
En mayo de 2026, el caso de Chávez ingresó al programa IGG y la muestra de sangre que había sido recogida en el mueble del televisor finalmente tuvo una coicidencia: corresponde a Mayra Velásquez. Según los detectives, cuando ocurre un apuñalamiento, el agresor puede cortarse accidentalmente y eso creen que es lo que puede haber ocurrido.
Velásquez y Chávez eran mejores amigas. Según la policía, "se desconocen los motivos del apuñalamiento". Velásquez fue detenida e ingresada a la cárcel de Tarrant.