La administración de Donald Trump anunció una serie de medidas de restricción migratoria que buscan encarecer el acceso a las visas de Estados Unidos para profesionales calificados y rechazar los permisos de los extranjeros que solicitaron asilo tras ingresar al país con autorización de negocios o turismo.
Las propuestas están alineadas con el objetivo de Trump de endurecer las políticas migratorias estadounidenses, uno de los pilares centrales del movimiento liderado por el presidente republicano.
La propuesta de una tarifa de US$ 103.000 para la visa H-1B
El Departamento de Seguridad Nacional de EE.UU. elaboró un borrador de reglamento para imponer un cobro adicional de US$ 100.000 a las solicitudes de visa H-1B. Esta tasa de US$ 103.265 se sumaría a los trámites que se renuevan de manera anual para los trabajadores extranjeros contratados dentro del país.
La norma aún no es definitiva y su entrada en vigor podría demorar varios meses, sobre todo si se presentan recursos o impugnaciones ante la Justicia, informó CNN. Además, los ciudadanos cuentan con un plazo de 30 días para formular comentarios sobre la propuesta.
La medida reitera la intención del gobierno estadounidense de aplicar esta tarifa a pesar de haber sido rechazada anteriormente en los tribunales. El 8 de junio de 2026 un juez federal de Massachusetts anuló la tarifa de US$ 100.000 porque el gobierno no tenía autorización del Congreso para imponerla y aseguró que, en realidad, era un impuesto y no solo una tarifa administrativa.
En julio, el Tribunal de Apelaciones del Primer Circuito de Estados Unidos respondió al recurso de Trump y concluyó que no suspendería la orden que anulaba la tasa de US$ 100.000.
El programa visa H-1B tiene un límite legal de 85.000 cupos anuales, 20.000 se reservan para trabajadores con títulos de alta cualificación.
Este visado resulta clave para empresas de tecnología e ingeniería, donde la demanda de personal supera la oferta disponible.
Retiro de permisos a personas que pidieron asilo en Estados Unidos
En paralelo, las autoridades proyectan retirar los visados B1 y B2 a miles de personas que ingresaron por negocios o turismo y luego iniciaron trámites de asilo.
El portavoz del Departamento de Estado, Tommy Piggott, le confirmó el plan a la agencia de noticias EFE: "Nos estamos coordinando con el Departamento de Seguridad Nacional para identificar y revocar las visas de no inmigrante de extranjeros que han llegado a Estados Unidos alegando ser visitantes temporales, pero que luego han solicitado asilo para quedarse aquí permanentemente".
Piggott agregó la postura del gobierno respecto a la normativa de ingreso: "Este tipo de visas se emiten con el claro entendimiento de que son para quienes tienen la intención de regresar a su país de origen. Obtener una visa para solicitar asilo es fraude, lo cual es motivo de revocación de la visa", remarcando que contar con un visado estadounidense representa "un privilegio, no un derecho".
Previo a las declaraciones del funcionario del gobierno de Trump, la agencia Associated Press adelantó que el plan podría alcanzar a 200.000 extranjeros que desde 2016 han pedido o están en trámites de pedir asilo en Estados Unidos, una medida que, de implementarse, supondría la mayor campaña de revocación de visados en la historia del país.
Con información de EFE