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Sánchez sigue negociando para lograr la investidura: pacta bajar la jornada laboral con la izquierda radical

El jefe de Gobierno español dio otro paso para obtener los votos para una nueva investidura. Ahora falta negociar con los partidos independentistas catalanes.

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Pedro Sánchez
Si no hay acuerdo con los independentistas, habrá elecciones el 14 de enero.
Foto: AFP

AFP, EFE, El País de Madrid
Tras largas negociaciones, los socialistas españoles firmaron ayer martes un acuerdo de coalición con el partido de izquierda radical Sumar, paso indispensable para una nueva investidura de Pedro Sánchez como jefe del Gobierno, que depende ahora de los partidos independentistas catalanes.

“Hemos gobernado cinco años y vamos a hacerlo otros cuatro años más”, indicó Sánchez al firmar junto a Yolanda Díaz, actual ministra de Trabajo en funciones y líder de Sumar, este “acuerdo programático” que pretende servir de marco para la próxima legislatura.

“Hoy es un día grande, hoy presentamos un acuerdo que no es solo un acuerdo de gobierno. Es un acuerdo para la ciudadanía y un compromiso de país (…) Este acuerdo no es del PSOE ni de Sumar. Es suyo, es vuestro. Es para vivir mejor”, dijo Díaz.

“Firmamos un acuerdo de gobierno con la voluntad de ofrecer estabilidad, progreso y convivencia”, completó Sánchez, seguro de que su investidura tendrá éxito: “A este gobierno de coalición le daban dos días, pero llevamos cinco años y vamos estar otros cuatro años más”, clamó entre los aplausos de ministros y dirigentes del PSOE y de Sumar.

Los dos partidos distribuyeron el texto del acuerdo, pero Sánchez y Díaz no aceptaron preguntas de la prensa para evitar tener que hablar de la amnistía a los procesados por el intento secesionista de Cataluña, el gran asunto que están negociando con los independentistas.

Jornada laboral

El texto contiene 230 medidas, entre ellas el aumento del parque público de viviendas, la revisión al alza de los objetivos climáticos de España, y una reforma fiscal destinada a aumentar la contribución de los grupos bancarios y energéticos al gasto público.

El acuerdo incluye, igualmente, un plan contra el paro juvenil, un alza del salario mínimo o un recorte de la jornada laboral “sin reducción salarial”, reclamado durante mucho tiempo por los sindicatos españoles y del que Sumar había hecho un caballo de batalla en las últimas semanas.

“Queríamos una reducción” de la jornada laboral “a 37 horas y media”, frente a las 40 horas actuales, “y eso va a quedar reflejado de manera muy clara en el acuerdo”, dijo el portavoz de Sumar, Ernest Urtasun, en la televisión pública RTVE.

Este es el asunto que costó más cerrar, y es el hito del acuerdo. En 2024 se bajará por ley de las horas semanales actuales a 38,5, y en 2025 a 37,5.

Los votos que faltan

Sánchez está en el poder desde 2018 y gobierna en coalición con la extrema izquierda -entonces representada por Podemos, grupo integrante ahora de Sumar- desde 2020.

El portavoz del opositor Partido Popular (PP), Borja Sémper, minimizó el alcance de este acuerdo. “Ya sabíamos todos que (PSOE y Sumar) iban a seguir casados”, pero esta alianza no tendrá valor sin el “visto bueno” de los independentistas, especialmente los catalanes, recordó.

El PSOE de Sánchez acabó en segundo lugar en las legislativas del 23 de julio, por detrás del PP, de Alberto Núñez Feijóo.

En esas elecciones, el PP obtuvo 137 escaños, mayoría insuficiente para formar gobierno, y ante la falta de apoyos de otros grupos, ahora el PSOE, con 121 escaños, trata de configurar un ejecutivo.

Para ello, cuentan desde hoy con los 31 escaños de Sumar, pero los 152 diputados que reúnen tampoco son suficientes, ya que la mayoría está en 176, en un Congreso integrado por 350 asientos.

Entonces para lograr mantenerse en el gobierno, Sánchez debe obtener el apoyo de varios partidos independentistas. Entre ellos, el vasco Bildu, formación considerada como la heredera de la vitrina política de la organización armada ETA (hoy disuelta), que ya comunicó que le votará para evitar un gobierno de las derechas.

Amnistía

Las negociaciones parecen, sin embargo, más complicadas con los partidos separatistas catalanes, especialmente con Junts per Catalunya (JxCat), una de las formaciones clave en el fallido intento de secesión de esta región del noreste español en 2017, cuyo líder Carles Puigdemont huyó a Bélgica para escapar a la justicia española.

Tanto este partido, que dispone de siete diputados, como Izquierda Republicana de Cataluña (ERC), pusieron condiciones para dar su apoyo a Sánchez, como la aprobación de una amnistía de los independentistas con causas judiciales por la fallida secesión.

La negociación de un posible perdón legal es muy criticada por el PP y el partido de extrema derecha Vox, así como por algunos sectores del propio partido socialista, y dio lugar a varias manifestaciones contrarias en las últimas semanas.

A diferencia de Sumar, que se ha mostrado abiertamente a favor de la amnistía para “pasar página” de la crisis de 2017, Sánchez ha evitado en las últimas semanas pronunciarse sobre el tema, que tampoco aparece explícitamente en el documento firmado ayer martes.

El líder socialista tiene hasta el 27 de noviembre para tratar de ser investido por la Cámara de los Diputados. Si no lo logra, se convocarán automáticamente elecciones para el 14 de enero.

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