Soledad Palameta Miller, una destacada biotecnóloga argentina formada en la Universidad de Rosario, se encuentra en el centro de una investigación federal en Brasil tras ser detenida por el presunto robo de material biológico de alta peligrosidad. La docente de la Universidad Estatal de Campinas (Unicamp) es acusada de extraer microorganismos sin autorización de un laboratorio de seguridad nivel NB3, el segundo escalafón más estricto de aislamiento, para trasladarlos a freezers ajenos a su unidad académica. Aunque fue liberada por orden judicial, el caso ha desatado una crisis institucional en una de las casas de estudio más prestigiosas de la región.
Según informa OGlobo, Palameta, junto a su esposo Michael Edward Miller, fundó en mayo de 2025 Agrotrix, una startup dedicada a la producción de virus transgénicos para la industria agropecuaria. La investigación de la Policía Federal intenta determinar si el movimiento no autorizado de cepas de H1N1 y H3N2 (gripe tipo A) tiene una conexión directa con las actividades de su empresa, la cual promocionaba activamente en redes sociales servicios de "coinfección viral" y diseño de patógenos a pedido para investigadores y productores.
Los virus desaparecidos y el negocio de los transgénicos
La alerta se encendió el pasado 13 de febrero, cuando investigadores del Instituto de Biología notaron la falta de muestras críticas en el laboratorio de virología. Tras la intervención de la Agencia Nacional de Vigilancia Sanitaria (Anvisa), las autoridades localizaron los patógenos en la Facultad de Ingeniería de Alimentos (FEA), donde Palameta desempeña sus funciones. El currículum de la científica revela una vasta experiencia en el manejo de microorganismos sensibles como el Zika, SARS-CoV-2 y virus de bronquitis infecciosa, lo que eleva la preocupación sobre el uso que podrían haber tenido las muestras sustraídas.
Una interna académica detrás del escándalo biológico
Más allá de la faceta criminal, el caso expone una fractura en el entorno de investigación de la Unicamp. Fuentes cercanas a la institución, según informa OGlobo, sugieren que el conflicto se originó por una ruptura en la relación profesional entre Palameta y la profesora Clarice Arns, responsable de los proyectos en los que la argentina colaboraba. Esta disputa, vinculada al control de las investigaciones y la autoría de estudios, habría sido el detonante para que se denunciara la movilización del material. Actualmente, la universidad mantiene un hermetismo estricto mientras el Ministerio de Agricultura analiza las muestras violadas para descartar riesgos sanitarios mayores.
Con información de OGlobo y La Nación/GDA