OSE reactivará el trasvase de Paso Valdéz y reconstruirá dique en Belastiquí para enfrentar el déficit hídrico

Las intensas lluvias no llegaron a Aguas Corrientes y se activan obras; los niveles de trihalometanos duplican el máximo nacional, reconoció la empresa estatal de aguas, y avanza en el Proyecto Neptuno.

Trasvase de OSE del rio San Jose al Santa Lucia
Represa provisoria de Belastiqui, en 2023, durante la emergencia hídrica.
Foto: Estefanía Leal/Archivo El País.

Las potentes lluvias del domingo pasado que se vivieron en Montevideo no llegaron en esa magnitud a la cuenca del río Santa Lucía, donde se ubica la planta potabilizadora de Aguas Corrientes que abastece al área metropolitana, informaron fuentes de OSE a El País.

Mientras en la capital se acumularon unos 100 milímetros (mm) de lluvia en pocas horas, el equivalente a las precipitaciones de un mes, en la zona de Aguas Corrientes y en la reserva de Paso Severino llegaron apenas a unos 20 mm.

En el marco de un déficit hídrico que se arrastra desde mediados de 2025, OSE tomó la decisión en el último directorio de reconstruir un dique en Belastiquí.

El presidente de OSE, Pablo Ferreri, dijo a Radio Monte Carlo que la obra del dique tendrá un costo de US$ 4 millones. Este estará a cargo de la empresa José Cujó, según agregaron a El País las fuentes de la empresa estatal.

En la histórica sequía de 2023, el gobierno pasado no solo construyó un dique en Belastiquí, provisorio, de tierra, para contener el agua. En tiempo récord, además, se instaló un trasvase en el río San José, en Paso Valdéz, para bombear agua dulce, mediante motobombas a combustible, hasta Belastiquí. Prácticamente no se usó porque se revirtió la situación en ese entonces.

Con este escenario, OSE comenzó a trabajar desde la semana pasada en la “puesta a punto” del trasvase, en particular de las bombas y las instalaciones que le daban energía desmontadas una vez pasó la sequía de 2023. Este comenzará a funcionar en “algunas semanas”, agregaron las fuentes.

OSE discontinuó en los últimos días los datos de la calidad de agua (sodio y cloruros), en las líneas de bombeo 4, 5 y 6, que abastecen a la zona metropolitana, así como de las reservas de Paso Severino y Canelón Grande. Ambos indicadores se empezaron a comunicar, diariamente, desde la sequía de 2023. Los últimos registros son de la semana pasada. Hasta el 26 de marzo, las reservas de Paso Severino eran de 30.611.800 metros cúbicos (m3), menos de la mitad de la capacidad total (67 millones m3).

Minas

En tanto, en el marco de la baja histórica de la reserva Maggiolo, que abastece a Minas (Lavalleja), OSE avanza con la construcción de una tubería de 8,3 kilómetros para trasvasar agua desde la reserva de la cementera de Ancap hasta el embalse del Arroyo San Francisco. Esta obra, de unos US$ 2 millones, estará pronta en 15 días, y permitirá contar con 150 m3 por hora, que da un margen de "25 días más" del manejo de reservas de agua, dijo Ferreri en rueda de prensa.

El trasvase, sumado a a la baja de presión en la red hídrica, que hizo bajar abruptamente al consumo diario de la población, entre otras medidas, permite "mirar con bastante más optimismo", lo que queda por atravesar de la crisis hídrica, agregó el jerarca. Las lluvias del fin de semana dejaron que el embalse pasara de - 5,15 metros a -4 metros que calificó como "avance importante", puntualizó.

Trihalometanos

OSE publicó días atrás un segundo informe, de “actualización”, de la situación de trihalometanos (THM) en la zona metropolitana, compuestos químicos que se forman por la desinfección del agua con cloro para que esta sea apta para el consumo.

En una gráfica que muestra la evolución del índice THM, de febrero a marzo, se puede ver que desde el 3 de febrero al 25 de marzo —corte realizado por OSE— los trihalometanos estuvieron por encima del límite nacional (1), definidos por la norma técnica UNIT 833/2008, de “requisitos” de agua potable, a partir del decreto 375/011 del Poder Ejecutivo.

Evolución de THM en febrero y marzo, medido por OSE.
Evolución de THM en febrero y marzo, medido por OSE.
Foto: OSE.

“Debido al déficit hídrico en enero de 2026, y con el fin de preservar las reservas de agua, se incrementó el caudal de bombeo desde aguas abajo de la presa de Aguas Corrientes. Este cambio en la fuente de captación eleva la concentración de bromuros en el agua bruta, lo que favorece la formación de THM en el agua elevada y distribuida en el Sistema de Abastecimiento Metropolitano”, explicó OSE.

Los ministerios de Salud Pública, Ambiente, OSE y la Unidad Reguladora de Servicios de Energia y Agua (Ursea) aseguraron en un comunicado, del 21 de marzo, que “bajo estas circunstancias, los valores actuales de THM, no se consideran de riesgo para la salud de la población”, pese a que los THM están por encima del límite nacional.

OSE recordó en un primer informe de los THM que las guías de la Organización Mundial de la Salud (OMS) plantean que al tener que elegir entre cumplir con las pautas para subproductos de desinfección —como THM— o las pautas microbiológicas, deben “prevalecer” estas últimas.

Uruguay tomó la definición de agua potable de la norma UNIT 833, que establece que esta es aquella “apta para consumo humano que no representa riesgos para la salud durante toda la vida del consumidor o que genere rechazo por parte del mismo”.

Neptuno, en marcha

Por otro lado, está en marcha el Proyecto Neptuno, que incluye la construcción de una nueva planta potabilizadora al costado de Aguas Corrientes, que producirá hasta 200.000 m3 diarios, un tercio de la demanda del área metropolitana. El consorcio privado a cargo de la obra ya presentó el estudio de impacto para recibir la autorización ambiental previa (AAP), y están intercambiando con OSE sobre el proyecto ejecutivo de la construcción.

Las previsiones a nivel de los privados es que si no ocurren contratiempos, obtendrían la AAP que otorga el Ministerio de Ambiente (MA) en "tres meses". Si bien deben esperar el permiso para empezar a construir, está previsto comenzar antes con una “actividad preliminar de preparación del terreno”.

Está previsto, también, que la obra conlleve 30 meses de trabajo. Como se optó por una modalidad de pago por disponibilidad, se negoció abonar unos US$ 40 millones al año, por 17,5 años, lo que suma unos US$ 700 millones. El proyecto original, que preveía tomar agua del Río de la Plata en Arazatí, implicaba una cuota anual de US$ 50 millones.

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