Entrevista: Venezuela bajo el control de EE.UU., la posible dolarización y la reestructuración de su deuda

El economista Jorge Piedrahita, representante de Copernico Venezuela Fund, responde sobre la transición política en el país caribeño, su situación económica y lo que se ve venir.

Economista Jorge Piedrahíta.
Transición. “El dinero de la reconstrucción va a sectores como infraestructura y construcción de viviendas, que tienen un efecto multiplicador sobre el PIB. Esto está alineado con el plan de EE.UU. para Venezuela, de tres etapas: estabilización, crecimiento económico y consolidación. Pero veo un error acá, porque el crecimiento va a estar limitado hasta que no haya una transición política”.

Venezuela se debate en medio de un proceso bastante sui-generis hacia la “democratización” y las dudas son grandes, tanto en materia política como económica. El País entrevistó al economista Jorge Piedrahíta, quien se ha especializado en las dinámicas del país caribeño y donde actúa como gestor de Portafolio del Copernico Venezuela Fund, que es una entidad que agrupa a tenedores de bonos de deuda externa de la República de Venezuela y de Petróleos de Venezuela (Pdvsa), la principal empresa venezolana, con el fin de ejecutar estrategias legales y de negociación orientadas a la recuperación de impagos. Aquí un extracto de la entrevista.

- ¿Cómo entiende la situación económica de Venezuela, en esta transición que no se sabe qué va a desencadenar y luego de los dos terremotos de junio?

- El 3 de enero, cuando EE.UU. capturó a Maduro, marcó un punto de inflexión en el que Venezuela pasa a ser un protectorado de Estados Unidos, con el sentimiento generalizado en la gente de que la transición política no ha ido avanzando a la velocidad que esperaban. También los terremotos afectaron la economía, pero hay que aclarar que la infraestructura eléctrica resultó impactada, pero no la petrolera, a pesar de que los daños eléctricos generaron “cuellos de botella” en la industria petrolera. El país se paralizó y algunas áreas siguen así. El costo de eso está estimado en cuatro puntos del PIB. Sin embargo, hacia finales de este año y el próximo, cuando ingrese más dinero para la reconstrucción del país, me animo a proyectar que Venezuela podría llegar a crecer a una tasa de unos dos dígitos, es decir alrededor del 10% en 2027.

- El gobierno de EE.UU. está participando en la reconstrucción del país; no lo ha dejado en manos del régimen chavista. ¿Qué lectura hace de ésto?

- El gobierno de Delcy Rodríguez ha demostrado que no tiene capacidad de gestión. Venezuela es un país fallido institucionalmente, y eso ha llevado a que EE.UU. se involucre más en algunos aspectos y hay cosas que ya están bajo su control. La planificación de los escombros están siendo dirigidos por los ingenieros del Ejército estadounidense; los aeropuertos y los puertos también están bajo el control estadounidenses; en el sector eléctricto están tomando decisiones y procurando que se arregle lo antes posible porque es crítico para el crecimiento de la industria petrolera.

- El presidente Trump hizo un llamado a las petroleras para que vuelvan o inviertan en Venezuela, pero no se ha está dado con la intensidad que algunos pensaban. ¿Cómo ve lo que está sucediendo en el sector?

- Las grandes inversiones o los contratos con las grandes petroleras difícilmente avancen hasta que haya un nuevo gobierno que haga una modernización de la estructura legal de Venezuela. Las grandes inversiones no se han dado, salvo algunos memorandos, porque si firman contratos con Delcy Rodríguez, quien además ha sido declarada ilegítima, nada les dice que el próximo presidente de Venezuela vaya a reconocerlos. Bien podría desconocer esos contratos, y en su pleno derecho. Chevron misma dijo que no iba a poner capital nuevo en Venezuela, sino reinvertir la caja que le generan los joint-ventures en los que participa con Pdvsa. Es decir, reinversión de caja, no dinero nuevo. Por ahora, en lo económico, estamos frente a un país de unos US$ 110.000 millones de PIB, pero, por población, riquezas naturales, etcétera, debería tener un PIB más similar al de Colombia, por encima de los US$ 500.000 millones. Entonces, no me sorprendería que, si todo sale bien, Venezuela acorte esa brecha en unos diez años. La producción de petróleo ha estado aumentando y hay algo que no se menciona tanto pero es importante, que son los proyectos de gas natural, sobre todo los vinculados a Trinidad y Tobago (que tiene campos de gas compartidos en el mar con Venezuela). Allí están en capacidad de recibir el gas para consumo interno y para exportar. Los europeos ya están involucrados en eso. También hay otros proyectos que van a entrar a funcionar en 2027 y 2028, por eso pienso que se va a anunciar una agenda electoral en los próximos meses.

- Existe un proyecto de dolarización de la economía venezolana, ¿qué efectos podría tener si prospera?

- Venezuela ya es hoy una economía bimonetaria. Los estadounidenses están a favor de la dolarización; lo que sucede es que en sí misma no tiene mucho sentido, porque la dolarización tiene que ser parte de un proyecto más ambicioso. Y el gobierno de Delcy Rodríguez no tiene ni un plan económico, ni política monetaria. De hecho, la inflación es de casi 275%. Si se dolarizara el país, no cambiaría el hecho de que los inversores económicos no invierten, ni aumentaría el consumo.

- ¿Pero daría más estabilidad al proceso económico o ayudaría a bajar la inflación?

-Puede ser, pero solo como una herramienta más. Se podría dar, porque Venezuela ha sido superavitaria en su cuenta corriente durante muchos años, genera dólares por su producción de hidrocarburos, pero no están dadas la condiciones del sistema bancario venezolano para eso, ni circulación suficiente del dinero en la economía. La dolarización pondría actuar de freno a la impresión de dinero que genera inflació, pero podría haber inflación en dólares también.

- El régimen se ha planteado un proceso de reestructuración de la deuda, ¿qué tan efectivo piensa que podría llegar a ser?

- Contrataron a un consultora para eso. La deuda está en unos US$ 200.000 millones, o más porque el país perdió un arbitraje con Liberty Mutal este mes. Pero lo importante acá es que el gobierno de Delcy Rodríguez no puede hacer una reestructuración de la deuda porque se requiere un proceso de auditoría y reconciliación. No pueden avanzar en soluciones parciales con algunos acreedores, porque generaría inequidades con otros. El asunto debe ser abordado en su totalidad. Sí podría reestructurar los bonos, pero eso no le dará al país acceso a los mercados voluntarios de crédito.

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