Unos 48,7 millones de electores franceses se han registrado para votar en las municipales francesas, que celebran hoy domingo su primera vuelta, con el fin de renovar los consistorios de unos 35.000 pueblos y ciudades y que servirán como termómetro para las presidenciales de 2027 en un contexto, además, de fuerte tensión geopolítica. El resultado también será importante para la Unión Europea (UE).
A un año de elegir al nuevo inquilino del Elíseo, las municipales se perfilan como un escrutinio clave para medir el panorama político francés. Una segunda vuelta está prevista el 22 de marzo sin que se perfilen mayorías absolutas.
“Test político”. Según el politólogo Luc Rouban, director de investigación en el Centro de investigaciones políticas de Sciences Po, estos comicios serán una prueba de fuerza política en el país.
Se celebrarán además en un contexto de inestabilidad institucional tras las legislativas de 2024, que prolongaron el proceso de recomposición política iniciado en 2017 con la victoria de Emmanuel Macron.
Con Macron ya fuera de la carrera al Elíseo en 2027, pues habrá consumido el máximo de dos mandatos posibles, cada fuerza buscará demostrar su implantación territorial en una especie de ensayo general de cara a las determinantes próximas presidenciales. La Agrupación Nacional de Marine Le Pen y Jordan Bardella, dominante en las encuestas nacionales pero con una base local aún limitada, aspira a conquistar algunas grandes ciudades, tras la única de cierta talla a la que accedieron en 2020: Perpiñán.
La derecha tradicional de Los Republicanos intentará mantener su predominio en municipios de más de 9.000 habitantes, consolidado en las pasadas municipales de 2020. Su líder, el exministro de Interior Bruno Retailleau, aspira al Elíseo.
En la izquierda, el fin del Nuevo Frente Popular reaviva la competencia entre el Partido Socialista y la Francia Insumisa de Jean-Luc Mélenchon (aspirante al Elíseo) por el liderazgo de cara a 2027, mientras que los ecologistas buscan mantener sus importantes bastiones de Lyon, Burdeos y Estrasburgo.
En tanto, el bloque centrista en torno al macronista Renacimiento quiere preservar su influencia local apoyando a candidatos diversos de los partidos que apoyan al gobierno de Sébastien Lecornu.
Varias ciudades concentran la atención nacional, especialmente en París, donde la derecha encabezada por la hasta hace poco ministra de Cultura, Rachida Dati, intenta poner fin a más de una década socialista, mientras que el socialista Emmanuel Grégoire aparece como uno de los principales favoritos.
Los sondeos sitúan a Dati y Grégoire codo a codo de cara a la segunda vuelta, por lo que las alianzas después de los resultados de hoy domingo se consideran determinantes. EFE