El Kremlin y el gobierno de Estados Unidos entierran el proceso de paz en Ucrania, ante reiterados fracasos

La administración Trump reconoce que las negociaciones estancadas debido a la guerra en Irán deberán que empezar de cero y probablemente con la participación de la Unión Europea.

Trump y Putin.
Trump y Putin.
Foto: AFP

Rusia y Estados Unidos han puesto la puntilla al proceso de paz en Ucrania. Las negociaciones, estancadas desde febrero por culpa de la guerra en Irán, tendrán que empezar de cero y, probablemente, con participación europea.

Tanto el Kremlin como la Casa Blanca han dado públicamente la espalda a los compromisos alcanzados hace un año por los líderes de ambos países, el ruso Vladímir Putin y el estadounidense Donald Trump, en la capital de Alaska (Anchorage). El que fuera durante muchos meses el único hilo de esperanza para un cese de las hostilidades ha perdido toda vigencia, en gran medida porque los ucranianos han mejorado notablemente sus posiciones, no tanto en el frente como en la retaguardia rusa, lo que no ha pasado desapercibido para Trump.

Los “entendimientos” a los que llegaron rusos y estadounidenses nunca se hicieron públicos, aunque la prensa siempre ha hablado del compromiso de Moscú a detener los combates si los ucranianos abandonaban voluntariamente el Donbás. El Kremlin no quiso desvelar a qué se había comprometido, ya que renunciar al tercio norte de las regiones sureñas de Jersón y Zaporiyia no podía ser bien visto por los sectores más nacionalistas.

Con el paso de los meses y a medida que se estancaba la ofensiva terrestre rusa y los europeos asumían un papel más protagonista, la Casa Blanca pareció cada vez menos interesada en el cumplimiento de lo acordado en Anchorage.

El propio secretario de Estado de EE.UU., Marco Rubio, aseguró ante el Congreso en junio que la campaña militar en Ucrania había sido un fracaso estratégico para el Kremlin y que Rusia nunca ganaría la guerra. El Kremlin intuyó que lo acordado en la cumbre era papel mojado, por lo que comenzó a insistir en que, aunque Rusia sigue “abierta” a las negociaciones y lo considera una vía “preferible”, continuará la conocida como operación militar especial hasta “la victoria final”. Rubio y su homólogo ruso, Serguéi Lavrov, firmaron la semana pasada en Manila el acta de defunción de Anchorage en su primera reunión desde septiembre de 2025, celebrada en el marco de la cumbre de ministros de Exteriores del Sudeste Asiático (ASEAN).

Rubio, que no renunció al papel de mediador de la Casa Blanca, admitió que un futuro acuerdo de paz exige “nuevas ideas”, ya que las anteriores están obsoletas. EE.UU. admite que su mediación no ha prosperado y que habrá que volver al punto de partida.

EFE

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