El dictador Daniel Ortega recula al verse en el espejo de Maduro: lo que está haciendo y lo que dejó de hacer

El mandatario de Nicaragua, en el poder desde 2007, dejó su retórica antiimperialista, excarceló a presos políticos y, según analistas, estaría buscando una negociación de su salida del poder.

Daniel Ortega / Foto de archivo del presidente de Nicaragua, Daniel Ortega. EFE/Jorge Torres.
Daniel Ortega. El mandatario nicaragüense y su esposa llevan más de 19 años en el poder y estarían dispuestos a negociar una salida.
Foto: Jorge Torres/EFE

El sandinista dictador Daniel Ortega, en el poder en Nicaragua desde 2007, ha guardado su retórica antiimperialista, ha excarcelado a presos políticos, ha nombrado a una nueva encargada de negocios en Washington, y ha restablecido el requisito de visado para ciudadanos de 128 países que generalmente usaban Managua como puente para llegar a EE.UU., desde la caída de su entonces homólogo y aliado venezolano, Nicolás Maduro.

Estas son las medidas más importantes adoptadas por el Ejecutivo nicaragüense que dirige Ortega junto a su esposa y comandataria, Rosario Murillo, desde la caída del dictador Maduro, el pasado 3 de enero, quienes, según expertos, buscan una negociación con Washington.

El pasado 10 de enero, en el marco del aniversario de los 19 años en el poder que lleva Ortega de forma consecutiva, Nicaragua excarceló a “decenas de personas” que permanecían detenidas, entre ellas, según pudo confirmar la prensa y varias organizaciones, presos políticos. Esa excarcelación se produjo un día después de que la embajada de Estados Unidos en Managua recordara que tras el “paso importante” dado por Venezuela para liberar a “un gran número de presos políticos”, en Nicaragua también hay “más de 60 personas” que siguen “injustamente detenidas o desaparecidas”.

Washington ha estado presionando por una “liberación incondicional” y no excarcelación de los presos políticos. También ha abogado por la liberación “inmediata” e “incondicional” de un grupo de guardabosques indígenas de la etnia mayangna, de quienes, dijo, “siguen injustamente detenidos por denunciar valientemente la corrupción de la dictadura” de Ortega y Murillo.

El 10 de enero pasado, las autoridades estadounidenses insistieron en sus presiones: “Hoy, la brutal dictadura Murillo-Ortega ‘celebra’ 19 años de lo que debía haber sido un mandato democrático de cinco años”.

“Los nicaragüenses votaron por un presidente en el 2006, no por una dinastía ilegítima vitalicia. Reescribir la Constitución y aplastar a la disidencia no borrarán las aspiraciones de los nicaragüenses de vivir libres de la tiranía”, señaló EE.UU. en su mensaje.

El 30 de enero, EE.UU. acusó a Murillo de haberse inventado “una ‘copresidencia’ para consolidar su control ilegítimo sobre Nicaragua: sin elecciones, sin mandato, sin legitimidad”, porque sabe “que no puede ganar” en un proceso electoral libre, y la tildó de “cobarde”. Murillo, que era vicepresidenta de Nicaragua desde 2017 y designada copresidenta desde febrero de 2025 a través de esa reforma constitucional, ha guardado silencio.

Cambio de narrativa

Por otro lado, Ortega, acostumbrado a un verbo encendido contra “los imperialistas de la Tierra”, ha guardado sus adjetivos desde la captura de Maduro, aunque sí ha demandado el respeto a la soberanía de Venezuela, la liberación de su aliado, y que cesen las amenazas contra Cuba.

En medio de esa escalada, Nicaragua nombró a Guisell Morales como nueva encargada de negocios en EE.UU., donde Managua no tiene embajador desde febrero de 2024. Morales se desempeñaba como ministra Asesora para Políticas y Relaciones Internacionales.

Según un análisis del Centro de Estudios Transdisciplinarios de Centroamérica (Cetcam), Ortega y Murillo buscan una negociación con Estados Unidos tras la caída de Maduro. Una postura que comparte Luis Fley, dirigente de la Fuerza Democrática Nicaragüense (FDN), quien dijo que “a lo único que le teme la dictadura Ortega-Murillo es a la presión norteamericana”, y que ahora tienen “un espejo en qué verse, que es el espejo de Maduro”.

Exigencia de Trump

Estados Unidos exigió el sábado al régimen de Nicaragua la liberación “inmediata” e “incondicional” de un grupo de guardabosques indígenas de la etnia mayangna, tal como ya se mencionó en esta nota. “Los guardabosques de Nicaragua siguen injustamente detenidos por denunciar valientemente la corrupción de la dictadura” de Ortega y Murillo, señaló la Oficina de Asuntos del Hemisferio Occidental del Departamento de Estado de Estados Unidos a través de su cuenta en X.

El Ministerio Público (Fiscalía) de Nicaragua acusó a ese grupo de 24 personas -identificados por ONG ambientalistas como guardabosques comunitarios- de delitos de crimen organizado, usurpación de dominio comunal y aprovechamiento ilegal de recursos naturales.

Migración irregular

Restablecen nuevas visas bajo presión

El Gobierno de Nicaragua restableció el pasado viernes el requisito de visa para ciudadanos de 128 países, entre ellos a los de Cuba, Venezuela, China, Irán, Haití y naciones africanas, en medio de las presiones de la Administración de Donald Trump por la migración irregular a ese país.

La nueva disposición suscrita por la ministra nicaragüense del Interior, María Amelia Coronel, y por el director general de Migración y Extranjería, Juan Emilio Rivas, establece que los ciudadanos de 128 países requerirán de visa consultada, categoría C, para entrar a Nicaragua.

La lista de países, además de Cuba, Venezuela y Haití, incluye a Corea del Norte, Irak y Libia, así como China, Irán y Siria, aunque para esos tres últimos países solo para portadores de pasaportes ordinarios. El Ejecutivo que dirigen los esposos Daniel Ortega y Rosario Murillo tomó esa decisión en medio de las presiones del Gobierno de Trump por la migración irregular que llega esa nación. EE.UU. había tildado de “preocupante” la política de puertas abiertas que aplicaba el régimen de Nicaragua para facilitar la migración de forma irregular hacia el país norteamericano a través de Managua, donde aterrizaban vuelos chárter procedentes de países de África, Asia y Europa. EFE

Con información de EFE y AFP

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