En medio de la guerra en Irán, y en proceso de restablecer relaciones con Venezuela ya sin el dictador Nicolás Maduro, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ya tiene en la mira su próximo objetivo: Cuba.
Trump declaró ayer viernes que “Cuba va a caer dentro de poco”, en una entrevista por teléfono con CNN en la que destacó los éxitos militares de su segundo mandato.
“Cuba también va a caer. Tienen muchísimas ganas de alcanzar un acuerdo”, dijo sobre el régimen comunista de La Habana. “Quieren hacer un trato, así que voy a poner a (el secretario de Estado) Marco (Rubio) allí y veremos cómo resulta”, añadió.
Las relaciones entre Estados Unidos y Cuba atraviesan un nuevo periodo de turbulencias en las últimas semanas.
Tras el derrocamiento y la captura del venezolano Maduro por fuerzas estadounidenses a principios de enero, Estados Unidos exigió y obtuvo de la presidenta interina de Venezuela, Delcy Rodríguez, que suspendiera los suministros de petróleo a su aliada Cuba.
“Tenemos mucho tiempo, pero Cuba está lista, después de 50 años”, dijo Trump a CNN, en referencia a las décadas de gobierno comunista en la isla tras la revolución liderada por Fidel Castro en 1959.
Trump dijo el jueves, en entrevista con Politico, que la caída de Cuba sería “la cereza del pastel” de después del operativo de enero pasado en el que Estados Unidos capturó a Maduro, el más cercano aliado de La Habana.
Trump ha puesto como ejemplo la colaboración “maravillosa” con el Gobierno interino de Decly Rodríguez, con el que Washington anunció este jueves que restablecerá relaciones después de décadas de alejamiento.
Durante las últimas semanas, medios estadounidenses han informado sobre contactos entre el secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, y un nieto del expresidente cubano Raúl Castro, Raúl Guillermo Rodríguez Castro.
Estos reportes hablan de contactos más que de negociaciones, y señalan supuestas conversaciones sobre posibles y futuras reformas económicas graduales en la isla y una retirada escalonada de las sanciones de Estados Unidos.
El bloqueo energético impuesto por Estados Unidos a Cuba, donde no ha entrado ningún petrolero desde el 9 de enero, ha agravado la larga crisis económica y los apagones recurrentes que afronta la población.
Esta crisis amenaza además con asestar un golpe fatal al turismo, la segunda fuente de divisas de la isla después de la exportación de servicios médicos.
Evalúan denuncia
En tanto, la Administración Trump estaría explorando maneras de presentar cargos criminales contra líderes del régimen cubano y el Partido Comunista de Cuba (PCC).
El Departamento de Justicia estaría trabajando, en colaboración con otras agencias, para armar potenciales procesos penales relacionados con el narcotráfico, inmigración o la violencia, según fuentes familiarizadas citadas por la cadena NBC.
Estados Unidos utilizó cargos de narcoterrorismo para capturar y deponer en enero a Maduro, en una operación militar en Caracas que derivó en el enjuiciamiento del venezolano en Nueva York y el reconocimiento de su exvicepresidenta, Delcy Rodríguez, como encargada del Gobierno interino bajo tutela de Estados Unidos.
El exilio cubano en Miami, donde vive la mayoría de la diáspora cubana en Estados Unidos, espera que tras Maduro, Washington acuse al expresidente cubano Raúl Castro por el asesinato en 1996 de cuatro pilotos del grupo Hermanos al Rescate que auxiliaban a balseros huidos de la isla.
La imputación de cargos federales contra funcionarios cubanos podría servir para incrementar aún más la presión e imponer sanciones económicas adicionales sobre el país caribeño, que atraviesa por una de las peores crisis humanitarias y económicas de su historia tras perder el apoyo de Caracas, su principal valedor y aliado político.
En el grupo de trabajo estarían también involucrados el Departamento del Tesoro, el FBI y la Administración de Control de Drogas (DEA) de Estados Unidos, de acuerdo con otras fuentes mencionadas por The Wall Street Journal. El Departamento de Estado estaría siendo consultado en este esfuerzo, reporta NBC.
El secretario de Estado, el cubano-estadounidense Marco Rubio, ha sido uno de los principales impulsores de un cambio de régimen en el país caribeño y el crítico más acérrimo del régimen de La Habana, en manos hoy de Miguel Díaz-Canel, pupilo de los hermanos Fidel y Raúl Castro, en el poder por más de 60 años.
Con la Iglesia
El coordinador de Asuntos Cubanos del Departamento de Estado de Estados Unidos, Rob Allison, se reunió en la isla con los dos principales líderes de la Iglesia católica local para hablar de la crisis en el país.
Según publicó ayer viernes en redes sociales la embajada de Estados Unidos en Cuba, Allison y el encargado de negocios estadounidense, Mike Hammer, mantuvieron un encuentro con el obispo de La Habana, el cardenal Juan de la Caridad, y con el obispo de Santa Clara, Arturo González, presidente de la Conferencia de Obispos Católicos de Cuba (COCC).
“Hablaron sobre la ayuda humanitaria de la Administración Trump que Cáritas sigue distribuyendo en las provincias del oriente y de la necesidad de que se produzca un cambio para que mejore la situación en Cuba”, escribió la embajada en redes sociales.
El pasado 20 de febrero, Hammer se reunió en Roma con el secretario del Vaticano para las Relaciones con los Estados, Paul Richard Gallagher, para hablar sobre la situación en Cuba.
Con información de EFE y AFP