ESPAÑA - MARRUECOS

Crisis migratoria en Ceuta:"Queremos trabajo y comida, somos víctimas"

Las autoridades de Marruecos cerraron el acceso a la localidad de España, ubicada en África. 

Crisis migratoria. Foto: AFP
Crisis migratoria. Foto: AFP

La situación cerca de la frontera desde el lado marroquí es muy diferente a la de los dos últimos días: los grupos de migrantes se desplazan hoy en dirección contraria, tras perder la esperanza de poder entrar en el enclave español.

Las autoridades marroquíes en la localidad norteña de Castillejos han cerrado los accesos hacia Ceuta y puesto fin a las avalanchas masivas de emigrantes que se ha producido en los últimos dos días, en los que entraron en la ciudad española más de 8.000 emigrantes, de los que 5.600 ya fueron devueltos a su país.

Muchos inmigrantes irregulares que llegaron a la ciudad española de Ceuta, en el norte de África, hace dos días siguen vagando por sus calles. Son marroquíes, muy jóvenes, que se acercan a los periodistas para dar su opinión para decir que lo que está ocurriendo es un problema de pobreza y de falta de trabajo para comer: "somos pobres víctimas".

Duermen en parques o donde pueden y como máximo llevan una bolsa de plástico en la mano con comida que aseguran les han regalado: "¡Viva España, no Mohamed!", dicen sobre su deseo de trabajar en España y en rechazo al rey de Marruecos, Mohamed VI, del que aseguran que es "millonario", mientras que miles de ciudadanos son pobres.

Para hablar con ellos basta con ir a cualquier punto de Ceuta, incluso en la céntrica y arbolada plaza de África, donde está la sede del Ayuntamiento, el Parador de Turismo o la catedral de la Asunción y por donde los policías que pasan en sus vehículos junto a ellos se limitan a observar la conversación con la prensa.

Ninguno de los consultados por Efe relacionan lo ocurrido en la frontera con el hecho de que el jefe del Frente Polisario, Brahim Gali, está siendo atendido en un hospital español.

Crisis migratoria en Ceuta. Foto: AFP
Crisis migratoria en Ceuta. Foto: AFP

"Yo no quiero política", explica Meadi Zouaki, marroquí de 24 años, que mezcla en su aturullado y enfático testimonio de indignación el español, el árabe y el inglés.

"Mis amigos y yo no somos peligrosos ni criminales, solo queremos trabajar para comer y tener otra vida", insiste antes de agradecer a los ceutíes la amabilidad por proporcionarles comida y una manta para dormir al aire libre.

La ultraderecha española, considera lo sucedido estos días no es "ninguna crisis migratoria" sino una "auténtica invasión" que ha sido "orquestada y dirigida" por Marruecos, según dijo hoy Abascal en Ceuta.

Youssef Essadiki, de 23 años y residente en la ciudad cercana de M'diq, Rincón en español, es el que ofrece una definición de quiénes son los que cruzaron la frontera ante la pasividad de las autoridades marroquíes: "Somos pobres víctimas".

Este inmigrante se fue hasta la frontera porque leyó en las noticias que dejaban pasar "a los magrebíes y los africanos", y afirma que ya lo había hecho antes con pasaporte, pero que tras el cierre del paso fronterizo por el COVID-19 se había convertido en un "pobre" debido a la crisis económica.

"Necesitamos entrar porque es una oportunidad", subraya antes de expresar su anhelo por encontrar un trabajo en Algeciras y poder ser "más positivo".
Espera no ser de los que han regresado voluntariamente a Marruecos, que son los que "no tienen nada para quedarse" y van en aumento desde el martes al mediodía, según confirmaron los soldados desplazados a la frontera.

De acuerdo a los datos oficiales, de los 8.000 inmigrantes que llegaron a Ceuta en los dos últimos días, 4.800 han regresado ya a su país.

Hamza El Mouda, solo dice algunas palabras en español, "no padre, no madre, no trabajo", y enseña la cara con heridas en la boca, el ojo y la oreja, que atribuye a la actuación de la policía marroquí.

"No tenemos nada en Marruecos, te lo juro por mi madre, y el rey es millonario", se queja otro joven, Mohamed el Morabi.

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