Redacción El País
El Consejo de Paz que está promoviendo el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, tiene un invitado sorpresa: el líder ruso Vladimir Putin.
El propio Trump confirmó la invitación a Putin a sumarse a un organismo concebido inicialmente para supervisar el alto el fuego en Gaza pero que se propone “promover la estabilidad” en el mundo.
Los países miembros -representados por su jefe de Estado o de gobierno- podrían unirse por tres años, o por más tiempo si pagaran más de 1.000 millones de dólares en efectivo dentro del primer año.
Consultado por un periodista en Florida sobre si había invitado a Putin a integrar el consejo, Trump respondió: “sí, ha sido invitado”.
El presidente ucraniano, Volodimir Zelenski, también igualmente invitado, se apresuró a decir que le resulta “muy difícil imaginar” aceptar. Zelenski adujo el hecho de que se hubieran extendido también invitaciones a Putin y al presidente de Bielorrusia, Aleksandr Lukashenko, como un obstáculo y agregó que los diplomáticos ucranianos están trabajando para responder a la invitación.
La presencia de Putin entre los invitados hace del organismo concebido por Trump una “consejo de guerra”, más que un “consejo de paz” como pretende Estados Unidos, declaró el presidente ucraniano. China, que no ha condenado la invasión rusa de Ucrania, fue invitada también.
Trump, la última palabra
“El Consejo de Paz es una organización internacional que busca promover la estabilidad, restablecer una gobernanza fiable y legítima, y garantizar una paz duradera en las regiones afectadas o amenazadas por conflictos”, afirma el preámbulo de sus estatutos.
El texto critica “los muchos enfoques de paz” que “institucionalizan crisis en lugar de permitir que la gente salga adelante”, en una alusión clara a las Naciones Unidas. Igualmente, considera necesario contar con “una organización de paz internacional más ágil y eficaz”.
Trump será “el presidente inaugural del Consejo de Paz”, con poderes amplísimos, y único autorizado a invitar discrecionalmente a países a participar. Tendrá la última palabra en las votaciones.
Igualmente, podrá revocar la participación de un país, salvo en caso de veto por parte de dos tercios de los integrantes.
“Cada Estado miembro ejercerá un mandato de no más de tres años a partir de la entrada en vigor de esta Carta, renovable por el presidente. Esta membresía de tres años no se aplicará a los Estados miembros que aporten más de 1.000 millones de dólares en efectivo al Consejo de Paz en el primer año de la entrada en vigor de esta Carta”, dice el estatuto.
El Consejo de Paz fue concebida originalmente para supervisar la reconstrucción de Gaza, pero su estatuto no parece limitar su función al territorio palestino ocupado.
La reacción inicial de Francia y Canadá, aliados clave, fue fría. “En este momento, Francia no puede aceptar”, dijo el ministro de Exteriores de Francia Jean-Noel Barrot el lunes durante un debate con legisladores franceses, señalando que los estatutos de la junta van más allá del alcance de la reconstrucción y la gestión de Gaza tras la guerra, respaldados por la ONU.
Francia tiene un asiento permanente en el Consejo de Seguridad de la ONU y derecho a veto.
Asimismo, una fuente canadiense dijo que “Canadá no pagará por un puesto en el consejo, ni se le ha solicitado a Canadá en este momento”, después de que el primer ministro indicara que aceptaría una invitación a unirse.
El Consejo de Paz comenzó a tomar forma el sábado con invitaciones a varios jefes de Estado. Trump también sumó al secretario de Estado, Marco Rubio, al exprimer ministro británico Tony Blair, a su principal negociador en materia de conflictos, Steve Witkoff, y a su yerno Jared Kushner.
El primer ministro de Catar, Mohamed bin Abdulrahmán Al Thani, afirmó ayer martes que “no hay alternativas” al Consejo de Paz.
“Sí, fuimos invitados a esa junta. Por supuesto, nos complace contribuir a la paz y la estabilidad en nuestra región. Ahora bien, existen muchos desafíos en la implementación, pero no tenemos alternativas que buscar en este momento”, dijo en el Foro de Davos.
El turco Recep Tayyip Erdogan; el argentino Javier Milei; el paraguayo Santiago Peña; el egipcio Abdelfatah al Sisi; el canadiense Mark Carney; el pakistaní Shehbaz Sharif y el emiratí Mohamed bin Zayed, entre otros, también integrarán este organismo a invitación de Trump.
Milei y Peña participarán en una reunión del Consejo de Paz mañana jueves en la ciudad suiza de Davos, en paralelo a la 56ª edición del Foro Económico Mundial de Davos.
“Desafía a la ONU”
Entre los paíes que han rechazado la invitación de Trump a integrar el Consejo de Paz, está Noruega.
El secretario de Estado para Asuntos Exteriores de Noruega, Andreas Motzfeldt, dijo en unas declaraciones recogidas por el diario Aftenposten que “está absolutamente claro” que Noruega no puede participar en el Consejo de Paz de Trump.
“Lo que está absolutamente claro es que no podemos participar en una estructura que desafía el papel de la ONU y el derecho internacional”, afirmó Motzfeldt.
Aceptar la invitación para sumarse a esa iniciativa “sería completamente imposible para nosotros, y no sólo para nosotros, sino para la gran mayoría de los Estados europeos y otros Estados también, que tienen al derecho internacional como uno de sus pilares en política exterior”, abundó.
El lunes, la Comisión Europea (CE) anunció que la Unión Europea ha sido invitada por Estados Unidos para integrar el Consejo de la Paz, pero no aclaró si aceptará. AFP, EFE