China formalizó ante la Unión Internacional de Telecomunicaciones (UIT), organismo especializado de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) para las tecnologías de la información y la comunicación, una solicitud para desplegar cerca de 200.000 satélites en la órbita terrestre.
La iniciativa, tramitada a través de dos proyectos denominados CTC-1 y CTC-2, conocidos como constelaciones, contemplan el reparto de 96.714 satélites en 3.660 órbitas por cada constelación. Un volumen que superaría ampliamente los planes de SpaceX, compañía aeroespacial de Elon Musk.
La empresa estadounidense prevé colocar unos 49.000 satélites para su red Starlink, reavivando así la tensión geopolítica entre ambas potencias por el control electromagnético, los servicios de vigilancia y la defensa espacial.
El anuncio genera preocupación entre analistas del sector, a pesar de que las autoridades no detallaron las funciones específicas de la red. Sin embargo, la Universidad Aeronáutica de Nankín, citada por el sitio web China in Space, vincula los proyectos a la evaluación del espacio aéreo y la seguridad electromagnética.
La propuesta se suma a las advertencias de la Fuerza Espacial de Estados Unidos sobre movimientos inusuales de aparatos chinos en órbita y contrasta con la postura previa del gobierno del presidente Xi Jinping, que semanas atrás había criticado ante la ONU la proliferación de constelaciones comerciales por los riesgos de colisión en el espacio.
Por qué los analistas dudan de la capacidad real de China para su ejecución
Especialistas e integrantes de la industria aeroespacial cuestionan la factibilidad técnica del plan dentro de los plazos normativos. La reglamentación de la UIT exige poner en operaciones al menos un dispositivo en un período de siete años y completar la totalidad del despliegue en un máximo de 14 años.
Para alcanzar el objetivo de 200.000 unidades en ese plazo, el aparato industrial chino debería sostener un ritmo de unos 500 lanzamientos semanales durante siete años consecutivos. La cifra excede de forma drástica las capacidades logísticas actuales del país asiático, que registró un récord de 92 lanzamientos al espacio durante todo el año 2025.
En ese contexto, la capacidad productiva del sector comercial chino actualmente ronda los 300 satélites anuales, con proyecciones de elevar la fabricación a 600 unidades. A esto se suman las producciones estatales de cientos de unidades adicionales.
Ante esta brecha entre la capacidad industrial y el volumen tramitado, observadores de organismos internacionales como la Fundación Mundo Seguro plantean que la presentación responde a una estrategia preventiva de reserva de espacio orbital.
De confirmarse esta hipótesis, la iniciativa buscaría asegurar prioridades de frecuencias ante la UIT, antes de que otros países o empresas privadas ocupen las bandas disponibles en la órbita baja.
Además, este crecimiento se suma al reconocimiento del espacio como un área estratégica por parte del gobierno chino, encabezado por Xi Jinping, quien lo clasificó como un activo vital que debe protegerse. En la actualidad, China cuenta con una cantidad de satélites en órbita 25 veces superior a la registrada en 2010.